una REGLAMENTO de 1974 anula la nueva ley de montes

'Forest in Peace': llenar el país de cementerios para combatir los incendios forestales

La Asociación Nacional de Bomberos Forestales ha lanzado una original campaña que otorga a los ayuntamientos el poder para detener la especulación urbanística tras los incendios

Hasta la fecha quizá no lo sabían, pero los ayuntamientos tienen el poder de impedir muchos incendios forestales. La manera es tan sencilla como original: recalificar como cementerio aquellos terrenos arrasados por el fuego. Si hay un cementerio, no hay opción para levantar una urbanización, un vertedero o una pista de esquí en un perímetro de 500 metros, lo que desactiva a posibles especuladores. La legislación española recoge esta excepción en un rincón olvidado desde hace décadas, pero en cuanto la ha descubierto, la Asociación Nacional de Bomberos Forestales (ANBF) la ha querido pregonar a los cuatro vientos. Así nace la campaña ‘[Fo]rest in Peace’, un grito desesperado de los profesionales a la ciudadanía para que no se quede de brazos cruzados ante la tiranía del fuego.

"Esta campaña es nuestra respuesta a la nueva Ley de Montes, que elimina la prohibición de edificar sobre un terreno quemado durante 30 años"

“Esta campaña es nuestra respuesta a la nueva Ley de Montes aprobada por el Gobierno en 2015, que, entre otros puntos, elimina la prohibición de edificar sobre un terreno quemado durante 30 años”, explica Sergio Aranzana, bombero forestal de la Comunidad de Madrid y uno de los portavoces de la iniciativa. “Lo que pretendemos es visibilizar este inexplicable paso atrás en la protección de nuestro entorno natural. Con la nueva ley, los montes vuelven a caer en manos de especuladores, quienes al día siguiente de un incendio tienen la posibilidad de recalificarlo como suelo urbanizable”.

Miembros de la campaña [Fo]rest in Peace posan en Villarejo de Salvanés, lugar de uno de los últimos incendios en la Comunidad de Madrid. (D.B.)
Miembros de la campaña [Fo]rest in Peace posan en Villarejo de Salvanés, lugar de uno de los últimos incendios en la Comunidad de Madrid. (D.B.)

 

“Los cementerios son un símbolo, y la gente entiende muy bien los símbolos. A un niño no puedes explicarle en qué consiste la especulación urbanística, pero sí puedes explicarle que ahí hay un cementerio porque antes había vida y ahora ya no la hay, que por culpa de un siniestro ya no hay árboles, ni liebres, ni jabalís. Ese símbolo perdurará en el tiempo y servirá para que futuras generaciones recuerden que debemos proteger la naturaleza, que si perdemos un bosque perdemos la vida”, continúa Alain Lacasta, otro de los impulsores de [Fo]rest in Peace. 

“Si inmediatamente después de ver arder un bosque empezamos a plantar casas o hacer como que ahí no ha pasado nada, perdemos la memoria y dejamos de ser conscientes de la importancia que tienen los bosques. Pero si levantamos un cementerio, cada vez que pasemos por ahí nos plantearemos por qué hemos tenido que llegar a este extremo para proteger nuestro entorno”, incide Íñigo Hernández en uno de los mensajes de la campaña.

"Los cementerios servirán como símbolo para que futuras generaciones recuerden que si perdemos un bosque perdemos la vida"

El resorte legal que permite anular la nueva Ley de Montes se llama Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, incluio en el Decreto 2263/2014 que lleva en vigor desde el año 1974. En el artículo 50 se encuentra la vuelta de tuerca, que dice literalmente: “El emplazamiento de los cementerios de nueva construcción habrá de hacerse sobre terrenos permeables, alejados de las zonas pobladas, de las cuales deberán distar, por lo menos, 500 metros. Dentro del perímetro determinado por la distancia indicada, no podrá autorizarse la construcción de viviendas o edificaciones destinadas a alojamiento humano.”

Bomberos trabajando en la extinción del incendio de La Palma. (Reuters/Borja Suárez)
Bomberos trabajando en la extinción del incendio de La Palma. (Reuters/Borja Suárez)
Un tronco arde en Fuencaliente, isla de La Palma, durante el reciente incendio forestal. (Reuters/Borja Suárez)
Un tronco arde en Fuencaliente, isla de La Palma, durante el reciente incendio forestal. (Reuters/Borja Suárez)

 

De momento, ningún ayuntamiento afectado por los incendios forestales ha dado el paso de establecer un cementerio sobre las cenizas, pero gracias a [Fo]rest in Peace ningún alcalde podrá decir que le han recalificado un terreno forestal contra su voluntad. “Esta es una herramienta muy útil para aquellos alcaldes que de verdad quieran combatir la especulación. La Ley de Montes deja manos libres al Gobierno y a las comunidades autónomas para modificar un terreno forestal y convertirlo en una autovía, un embalse, una cárcel o un parque temático. Pero la ciudadanía tiene el poder en su mano. Animamos a toda la gente sensibilizada con el medio ambiente, hayan sido víctimas de un incendio o no, a que se acerquen a sus ayuntamientos y nos ayuden siendo parte de la solución”, arenga Aranzana.

El polémico negocio del fuego

“Mientras haya empresas privadas en la extinción del fuego, habrá incendios forestales”, sentencian desde la ANBF. “Es pura lógica empresarial: los incendios producen beneficios económicos a las empresas contratadas para extinguirlos, y eso las lleva a ser menos cuidadosas en la limpieza de los bosques y en otras tareas de prevención por las cuales también se les paga. Porque si no hay fuego, no hay dinero”, explica Lacasta.  

"Es lógica empresarial: los incendios dan beneficios económicos a las empresas contratadas para extinguirlos. Si no hay fuego, no hay dinero"

Si la creación de cementerios es la pata simbólica de [Fo]rest in Peace, la gestión forestal es la pata más práctica y relevante. Los bomberos forestales denuncian que la Ley de Montes también les ha despojado de competencias. “No se trata de extinguir incendios en verano, sino de prevenirlos en invierno. En España nunca se ha aplicado una gestión forestal correcta, y tantos años después seguimos con la misma política: invertir una cantidad enorme de dinero en medios de extinción para luego, durante el resto del año, no gastar nada en limpieza de bosques, formación laboral, conocimiento del entorno o silvicultura. Los políticos siguen sin ser conscientes de lo que tienen entre manos y se dedican, verano tras verano, a poner parches”, se lamenta el bombero Óscar Álvarez.

Bomberos forestales trabajan en la extinción del reciente incendio en Santiago de Compostela. (EFE/Xoán Rey)
Bomberos forestales trabajan en la extinción del reciente incendio en Santiago de Compostela. (EFE/Xoán Rey)
 
Un brigadista durante la extinción del incendio forestal en Santiago de Compostela. (EFE/Xoán Rey)
Un brigadista durante la extinción del incendio forestal en Santiago de Compostela. (EFE/Xoán Rey)

 

“Llevamos años reclamando a nuestros responsables, en este caso la Comunidad de Madrid, tres puntos muy sencillos pero fundamentales para frenar los incendios forestales: que la gestión forestal, ya sean labores de prevención como de extinción, sea 100% pública; que haya bomberos forestales trabajando los doce meses del año y no sólo los cuatro meses de la campaña de verano, y que se reconozca la categoría profesional de bombero forestal, en lugar de estar contratando personal de forma fraudulenta como conductores u oficiales de conservación. Son medidas casi todas a coste cero que nos permitirían dar un servicio infinitamente mejor”, indica Aranzana.

Gráfica de incendios por comunidades y hectáreas quemadas. (Fuente: ANBF)
Gráfica de incendios por comunidades y hectáreas quemadas. (Fuente: ANBF)

Los bomberos forestales no se cansan de repetir los datos: contratar empresas privadas durante cuatro meses sale más caro que tener un cuerpo estable de bomberos forestales público todo el año. Y, sin embargo, cada vez hay menos contratados públicos (440 personas en el año 2008; 230 en 2016) y más privados, mientras cada verano aumenta, o cuanto menos se mantiene, el número de hectáreas arrasadas por el fuego en nuestro país. “Hay una falta de visión de futuro muy preocupante sobre un tipo de terreno, el forestal, que ocupa el 54% de la superficie de España”, advierte Lacasta. En Madrid, estas peticiones han recibido el apoyo de todos los partidos políticos excepto el Partido Popular.

Bomberos forestales en las tareas de extinción de un incendio en Regoufe, Portugal. (EFE)
Bomberos forestales en las tareas de extinción de un incendio en Regoufe, Portugal. (EFE)

 

Como resume Víctor Goñi, también bombero forestal, “el trabajo sale adelante porque los que nos dedicamos a esto tenemos vocación de servicio público, porque nos gusta nuestro trabajo. Si fuera por las condiciones laborales nadie apagaría fuegos en España. Y lo peor es que las empresas privadas contratan incluso con más precariedad a sus bomberos. Sólo cuando terminemos con la privatización de los servicios forestales y pongamos fin a la especulación urbanística, la tasa de incendios forestales comenzará por fin a bajar”. 

Los integrantes de [Fo]rest in Peace ponen a Galicia como ejemplo de la mala gestión. Es la comunidad con más bomberos forestales de toda España pero donde existe mayor descoordinación, ya que cada ayuntamiento cuenta con su propia brigada contraincendios que contrata según la necesite, la mayoría de las cuales dependientes de empresas privadas. Esa amalgama de pequeños equipos no coordinados provoca, según los profesionales del sector, que no haya ni una estrategia ni una jerarquía clara de mando en la extinción de los incendios. Hasta ayer, la ola de incendios forestales en Galicia había arrasado más de 6.000 hectáreas.

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