la uci tiene miedo a los motores ocultos

Cámaras térmicas y sensores magnéticos: así combatirán el dopaje mecánico en el Tour

La alarma saltó con un documental emitido en Francia a comienzos de año y se propagó cuando cazaron a una ciclista belga con un motor escondido

Foto: Femke Van den Driessche. (Cordon Press)
Femke Van den Driessche. (Cordon Press)

A comienzos de año, un documental francés aseguraba que algunas bicicletas utilizadas en carreras profesionales escondían pequeños motores. El programa emitido en el canal France 2 intentaba demostrarlo con cámaras con detectores de calor, aunque no apuntaba a ningún ciclista ni equipo concreto. La alarma ha sido suficiente como para que la Unión Ciclista Internacional (UCI) haya anunciado que utilizará toda la tecnología a su disposición para detectar posibles fraudes durante el próximo Tour de Francia.

El mecánico del Sky, David Fernández, considera estas medidas como simple “postureo”. En su opinión, el llamado dopaje mecánico jamás ha tenido lugar a nivel profesional: “Imagina el escándalo para el ciclista y el equipo, me juego mi sueldo a que no encuentran nada en el Tour”. Una opinión similar a la que ya mostraron los exciclistas profesionales Óscar Pereiro y Carlos Sastre en este medio. El director de la Vuelta Ciclista, Javier Guillén, se mostraba más escéptico, al asegurar que "aunque en el ciclismo profesional no se ha encontrado nada, no digo que no haya".

Alguien lo suficientemente estúpido como para intentar hacer trampas de esta forma no tiene dónde esconderse

La UCI sí ha destapado al menos un caso por dopaje mecánico, el primero de la historia, en la categoría sub-23 del mundial de Ciclocross. Por ese motivo, la asociación de ciclistas no quiere despertar la más mínima duda de cara al próximo Tour. Esta misma semana, su presidente, Brian Cookson, dejaba claro que "alguien lo suficientemente estúpido como para intentar hacer trampas de esta forma no tiene dónde esconderse". Y, según confirma Fernández, una bicicleta modificada sería fácil de detectar, aunque solo fuera por los controles aleatorios que se llevan a cabo antes de las carreras.

Pero ¿cómo puede doparse una bicicleta? El primer método que viene a la mente es ocultar un motor eléctrico en el cuadro del vehículo, como ya hacen marcas como Vivax. Este fabricante austríaco ha desarrollado un motor pequeño y ligero de tan solo 22 centímetros de largo y 750 gramos de peso -con la batería, el total roza los dos kilos- que se coloca en el interior. Que a nadie engañe su tamaño: alcanza una potencia de 200 vatios, casi la misma que los 250 vatios de BiciMad.

El motor no es el único refugio para posibles tramposos. Las ruedas electromagnéticas, a pesar de su precio de 200.000 euros, otorgan una fuerza extra equiparable a la de la sustancias ilegales. Debido a estas tecnologías, el Tour de Francia que arranca este fin de semana se subirá al carro de la guerra armamentística para detectar fraudes.

Dos tecnologías serán empleadas por los organizadores: las cámaras térmicas y los sensores magnéticos. Las imágenes térmicas pueden parecer la mejor opción para detectar un motor escondido, pero las pruebas previas de la UCI mostraron que es un método muy limitado que solo funciona mientras el motor está caliente, es decir, mientras está en funcionamiento. Por ese motivo, cualquier análisis antes o después de la carrera corre el riesgo de dar un falso negativo.

Además, las cámaras térmicas también pueden dar falsos positivos si registran el calor del cuerpo del corredor o el que se pueda generar por fricción. “Los patrones de calor mostrados en el documental coinciden con el calor normal de las partes en movimiento”, aclaran desde la UCI. Otras tecnologías probadas sin éxito fueron los rayos X y los ultrasonidos.

Imagen térmica sacada del documental francés.
Imagen térmica sacada del documental francés.

Lo mejor, sensores magnéticos

A fecha de hoy, la UCI ha llevado a cabo miles de pruebas con su escáner, incluyendo unos 500 en el Tour de Suiza y más de 2.000 en el Giro de Italia. Fue con esta tecnología con la que cazaron a la belga Femke Van den Driessche a comienzos de año.

Este nuevo sistema consiste en una tableta con una funda y un adaptador, así como un 'software' desarrollado en colaboración con desarrolladores e ingenieros eléctricos. Según la UCI, ha mostrado ser "altamente efectivo".

El escáner permite que el operador analice todas las partes de una bicicleta en menos de un minuto, desde las ruedas al marco. Este dispositivo crea un campo magnético y el programa instalado en la tableta detecta cualquier interrupción en él que pueda deberse a un motor, batería o cualquier objeto sólido oculto en su interior. Si el dopaje mecánico existe, las posibilidades de que los infractores se salgan con la suya en el Tour serán muy bajas.

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