El hallazgo servirá para diseñar mejores robots

Demostrado: tocar a un robot en sus partes 'íntimas' excita a los humanos

¿Qué ocurre si un robot pide a un humano tocarle en sus partes íntimas? Un estudio de la Universidad de Stanford demuestra que nos excitamos igual que si fuera otra persona

Foto: Imagen de la película Ex Machina.
Imagen de la película Ex Machina.
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Sabemos mucho, casi todo, sobre las relaciones entre humanos, sobre qué sentimos, por ejemplo, al tocarnos unos a otros. Pero, ¿qué ocurre cuando un humano y un robot se tocan? Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) ha realizado varios experimentos para comprobarlo y el resultado no deja lugar a dudas: tocar a un robot, especialmente si lo hacemos en sus partes 'íntimas' (suponiendo que las tenga) nos excita casi igual que cuando lo hacemos con un humano. 

La ciencia-ficción ya ha jugado muchas veces a imaginar un futuro en el que robots y humanos conviven y se relacionan entre sí. ¿Puede una máquina enamorarse de un humano? ¿Y al revés? Es pronto para asegurarlo, pero de momento lo que ya sabemos es que una máquina puede provocarnos tanta excitación como un humano.

Investigadores de la Universidad de Stanford midieron la reacción física de un grupo de personas al tocar diferentes partes de un robot

Es lo que han demostrado un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, que presentará sus hallazgos próximamente en en una convención internacional en Japón. Utilizando el pequeño robot NAO, de forma más o menos humanoide y diseñado por la compañia Aldebaran Robotics, los investigadores midieron la reacción física de un grupo de personas al tocar diferentes partes de la máquina. El NAO fue programado para pedir al humano que le tocara diferentes zonas.

Ayudará a diseñar mejores robots

Cuando el robot pedía que se le tocara partes que generalmente no tocaríamos, como los ojos o las 'nalgas' (o, más bien, su equivalente robótico), sensores ubicados en la mano libre de la persona captaron un aumento en la conductividad de la piel (asociado a la exitación humana) y en su capacidad de reacción. "Nuestra investigación demuestra que las personas reaccionan ante los robots de una forma primitiva y social", asegura Jamy Li, uno de los investigadores de Stanford responsables del estudio.

La robot 'Mark 1', diseñada para parecerse a la actriz Scarlett Johansson. (Foto: Reuters)
La robot 'Mark 1', diseñada para parecerse a la actriz Scarlett Johansson. (Foto: Reuters)

Muchos estudios demuestran cómo el acto de tocar a alguien construye afinidad social entre dos personas. Es una manera (muchas veces inconsciente) de desarrollar confianza, de construir relaciones. Sin embargo, hasta ahora no se sabía prácticamente nada de cómo reacciona un humano a la hora de relacionarse con un robot como si fuera una persona.

"Ahora sabemos que las convenciones sociales sobre tocar las partes íntimas de otra persona también aplican a un robot. Este hallazgo tendrá implicaciones tanto para el diseño de futuros robots como de software de inteligencia artificial", explica Li en un comunicado. En otras palabras: no queda mucho (¿décadas?) para que tal vez acabemos en una relación y enamorados de un robot como si fuera un humano. La ciencia-ficción, de nuevo, tenía razón.

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