vanessa Valdiglesias, investigadora de la UDC

Mejor científica joven de Europa, madre reciente y con solo un contrato temporal

Ha sido premiada como la mejor investigadora joven de Europa en su campo, el estudio de cómo distintas sustancias afectan a nuestras células y sus funciones

Para concertar esta entrevista telefónica, no solo tuvimos en cuenta el horario de las participantes, sino también el de un pequeñajo de nueve meses. Vanessa Valdiglesias, investigadora de 35 años, es también madre reciente, un dato que nada tiene que ver con su desempeño laboral. O casi nada, porque obviamente su situación familiar afecta a su carrera profesional, y viceversa. 

La pregunta, en la víspera del Día de la Mujer Trabajadora, es inevitable. Siendo científica, joven y mujer, ¿cree que lo tiene especialmente difícil? ¿Nota un sesgo de género en la carrera científica? "Nunca, ni en España ni durante los años en que estuve fuera, he notado que sea más difícil avanzar en ciencia por ser mujer. Aquí el obstáculo es ser madre. Hay muchas mujeres en las primeras fases de la carrera científica, pero menos según vas subiendo, y es porque es muy difícil compaginar ambas cosas". Algo que, asume, no es exclusivo de la ciencia ni mucho menos.

Ella le quita mérito a que lo consiga a diario, y se lo pasa a su familia. "Tengo la suerte de tener toda la ayuda que necesito. Cuando estoy trabajando, me puedo concentrar totalmente en eso porque mi familia me ayuda". Sabe que no todos los padres tienen esa suerte, y es precisamente por ahí por donde cree que habría que avanzar. "Necesitamos más ayudas, que puedas dejar a tu hijo en una guardería pública, por ejemplo. Pero, sobre todo, que el reparto del cuidado sea verdaderamente a medias entre los padres". 

Mejor investigadora joven de Europa

Valdiglesias es gallega y licenciada en Biología e investigadora en el laboratorio de Toxicología de la Universidad de A Coruña. Ha recibido varios reconocimientos a lo largo de su carrera. El más importante tuvo lugar en septiembre del año pasado, cuando fue galardonada con el premio europeo a la mejor científica menor de 35 años por la Sociedad Europea de Genómica y Mutagénesis Ambiental. Un reconocimiento que supuso una inyección de moral, aunque, de momento, no de recursos, y ni siquiera supuso un contrato. "Quizás en otros países eso habría significado una oferta de trabajo, pero aquí nadie ha venido a buscarme. Tengo un contrato temporal a tiempo parcial que se termina en junio. He pedido distintos proyectos y becas, pero hasta que no se anuncie la resolución, no tengo claro mi futuro". 

Y eso que su campo de investigación no deja de aumentar. Su trabajo consiste en investigar cómo las sustancias químicas con las que nos relacionamos cada día pueden afectar a nuestro organismo a nivel genético y del ADN. "Otros grupos se dedican a ver cómo afectan, por ejemplo, al sistema respiratorio. Lo que nosotros hacemos es, en el laboratorio, observar cómo se produce ese contacto a nivel celular". Investigan distintas sustancias, desde contaminantes ambientales hasta materiales industriales, pasando por aditivos alimenticios o sustancias utilizadas en agricultura.

De sus resultados, combinados con los que obtienen otros grupos de investigación, salen recomendaciones para que las autoridades dicten normas y leyes de uso de esas sustancias. La mayoría de las sustancias que examinan, cuenta Valdiglesias, resultan ser inocuas para nuestras células, y de las que no lo son, una gran parte solo suponen un riesgo cuando se cumplen determinadas circunstancias, como un contacto muy intenso o continuo, estar embarazada, predisposición a algunas enfermedades...

Ante esto, nuestra principal defensa son nuestras células. "Tienen unos mecanismos de defensa que funcionan extraordinariamente", asegura Valdiglesias, y pone un ejemplo. El grupo de investigación en el que ella participa realizó un estudio para averiguar cómo había afectado a los participantes en las tareas de limpieza tras el naufragio del 'Prestige' el hecho de haber estado expuestos a los hidrocarburos que emitía el fuel durante muchas horas varios días seguidos. "El estudio se realizó en dos fases, y en la primera observamos daños celulares en esos voluntarios. La segunda consistió en repetir las pruebas siete años después, y entonces vimos que el daño prácticamente había desaparecido. Las células habían recuperado su funcionamiento normal". 

Pide no caer en la quimofobia o el miedo irracional a la química porque 'desde siempre, todo lo que nos rodean son sustancias químicas'

Ahora trabajan en nanomateriales, sustancias con partículas tan pequeñas que son fácilmente absorbidas por el cuerpo al respirar y que por tanto son especialmente delicadas para nuestra salud. Valdiglesias explica que muchas de esas sustancias no han sido analizadas en detalle antes de que lleguen al mercado, y que es importante saber si pueden suponer un riesgo. Sin embargo, pide no caer en la quimofobia o el miedo irracional a la química porque "desde siempre, todo lo que nos rodea son sustancias químicas", y son precisamente trabajos como el suyo los que hacen nuestra relación con los materiales cada vez más segura

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