Cómo hacer la ciencia divertida en YouTube gracias al movimiento perpetuo
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Cómo hacer la ciencia divertida en YouTube gracias al movimiento perpetuo

Valeriy Ivanov ha creado decenas de dispositivos que ha subido a la red para que los profesores enseñen a sus alumnos de manera atractiva

placeholder Foto: Un grupo de estudiantes observa un experimento de movimiento perpetuo. (Corbis)
Un grupo de estudiantes observa un experimento de movimiento perpetuo. (Corbis)

Es ingeniero mecánico pero lleva más de 30 años trabajando como modelista para museos y una década intentando desafiar las leyes de la termodinámica. Con 59 años y desde Canadá, el ucraniano Valeriy Ivanov es el creador de decenas de aparatos que han llegado, también, a YouTube. Comparte la fascinación de muchos otros ingenieros, científicos y creadores que, a lo largo de los siglos, han trabajado para conseguir el llamado movimiento perpetuo.

Su idea es poner en marcha dispositivos que, después de un impulso inicial y sin necesitar posteriormente ninguna fuente de energía externa, permanezcan en el mismo estado de desplazamiento eternamente, sin límites, con total libertad. Se trata de "algo imposible según las leyes de la termodinámica", explica Ivanov a Teknautas. Ni él ni otros inventores, sin embargo, han desistido: siguen trabajando para tratar de romper las normas o, al menos, para disfrutar de la aventura y poner a prueba sus conocimientos.

El ucraniano se inspira en Johann Ernst Elias Bessler, que pasó su vida investigando sobre más de 300 creaciones con las que intentaba conseguir ese movimiento infinito. La historia dice que logró parcialmente su objetivo con varias ruedas que permanecieron moviéndose durante meses sin parar. Sin embargo, muchos son los que le han considerado un impostor, puesto que nunca dejó ver qué había en el interior del aparato (alegando que, de lo contrario, alguien podría robarle la idea).

El misterio hizo que, con cada búsqueda de información, Ivanov se sintiera más tentado e interesado en lograr algo parecido. Por eso, desde hace diez años trabaja en este tipo de dispositivos que define como mecanismos de movimiento perpetuo "inviable", puesto que, al menos los suyos, se mueven gracias a motores o mediante impulsos constantes. Cuenta ya con decenas de creaciones que comparten espacio con muchas otras históricas que recrean modelos que fueron ideados desde la Antigüedad y hasta el final de la Revolución Industrial.

Valery Ivanov almacena un centenar de mecanismos en casa y los lleva de un lugar a otro como si fuera un museo móvil

Almacena un centenar de mecanismos en su propia casa, y con ayuda de su esposa los lleva de un lugar a otro, como si de un museo móvil se tratara. Fabrica cada pieza de forma manual, desde cero, con madera, plástico, metal, vidrio, polimetacrilato, tornillos y mucha creatividad. Sus móviles, explica, necesitan cuidados continuos, sobre todo porque muchos se dañan durante los desplazamientos. Por eso está buscando una sala de exposición permanente donde cualquiera pueda ir a aprender, trabajar y discutir sobre todo lo que surja.

Sus dedos han moldeado catapultas, circunferencias que giran, esferas llenas de líquido que se mueven como una lavadora, pequeñas ruedas que arrastran cadenas, norias que suben y bajan, bolas que se desplazan entre varios puntos, péndulos o coches en miniatura. Según explica, es imposible determinar cuánto tiempo le lleva hacer realidad cada una de las creaciones, puesto que suele pasar de una a otra continuamente, según la inspiración y lo que pretenda averiguar por el camino.

Con ayuda de su familia graba vídeos donde queda constancia de la fabricación y del movimiento de estos mecanismos para, después, subirlos a YouTube, donde tiene ya más de 170.000 suscriptores y millones de visualizaciones. "A veces, quienes visitan mi canal me envían ideas y me piden que las construya", afirma. En otras ocasiones, piensa en nuevos conceptos que supongan un desafío creativo, aunque lo que más le gusta es reproducir modelos clásicos sobre los que ya hayan trabajado otros inventores porque "ilustran perfectamente el desarrollo del pensamiento científico".

La opción inteligente

Más allá del interés personal, su iniciativa, bautizada como Visual Education Project, está destinada "a todo aquel que esté dispuesto a aprender, a explorar y a descubrir". Ivanov quiere ayudar, especialmente, al ámbito académico. Que con sus trabajos audiovisuales los profesores consigan que los más jóvenes se sientan atraídos por el universo científico. Está seguro de que la mejor forma de conseguirlo es a golpe de clic y de visualizaciones en la red, pero sin perder la tradición de los experimentos de siempre.

Este inventor recuerda su etapa de estudiante con aburrimiento. Por eso cree en aprovechar los ordenadores para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, también tiene claro que nada debe reemplazar a los mecanismos reales. Ivanov opina que quienes están aprendiendo aún deben observar las máquinas reales e incluso tocarlas e interactuar con ellas.

Los vídeos de Ivanov son “herramientas educativas eficaces“ que luego pueden ser llevadas a la realidad en las propias escuelas

Sus vídeos, por tanto, no son más que ejemplos atractivos, "herramientas educativas eficaces" que luego pueden ser llevadas a la realidad en las propias escuelas, y que hacen que sea posible discutir con estudiantes acerca de los principios científicos básicos sobre los que se construyen las máquinas protagonistas.

La intención final es incentivar a los adolescentes para que elijan una "carrera inteligente": ingeniería. En los tiempos que corren, dice, es la elección más correcta, al menos para pensadores, personas "creativas y lógicas que se convertirán en la nueva clase dirigente".

En sus inicios, centró la colección en la construcción de artilugios simples, genéricos y conocidos por cualquiera, los mismos que pueden aparecer en los libros de historia o en la televisión. Defiende que, igual que los estudiantes aprenden sobre ellos en clases de ciencias sociales, deben tener en cuenta que son posibles gracias a conceptos científicos, físicos y matemáticos que están detrás de cuestiones como la gravedad, el funcionamiento de palancas o la conservación de la energía.

Combinando todas esas materias en una sola, relacionándolas y haciendo que se puedan comprender visualmente, logra que los estudiantes amplíen sus horizontes educativos y no pasen el tiempo memorizando leyes aburridas sin ver lo que otros han intentado hacer con ellas (y lo que ellos mismos pueden conseguir).

Siempre "es agradable ver sus caras felices" cuando se les permite poner a prueba los dispositivos, afirma. Accionar, por ejemplo, una simple catapulta con la ayuda de un pequeño caramelo envuelto o activar una especie de molinillo utilizando una pequeña canica.

Además, cuando reproduce máquinas de épocas pasadas, suele adornarlas con elementos decorativos propios del momento. Se trata de hacer un viaje hacia atrás en el tiempo. Así, quienes observan sus creaciones, también aprenden los nombres y las biografías de inventores "que no suelen mencionarse en la escuela pero que hicieron una contribución destacada al desarrollo de la tecnología".

Siempre ha sido consciente de que lograr un movimiento que nunca acabe es imposible, al menos hasta el momento, pero también está convencido de que ir a contracorriente es la única manera de formar a los genios del futuro."¿Quién sabe? La mayoría de la gente creativa del pasado era soñadora y estaba lo suficientemente loca como para intentar, construir, descubrir, mientras otros a su alrededor aseguraban que era algo imposible", dice Ivanov. Está convencido de que el progreso y la invención solo pueden ocurrir si se cree en ellos.

De Occidente a Oriente

Desde Norteamérica hasta India o Rusia, donde han viajado ya sus máquinas, ha tenido la oportunidad de ver y entender la reacción de los receptores. Cree que el éxito del proyecto se mide por el número de veces que alguien pregunta cómo es posible que una máquina se mueva eternamente y por el número de personas que intentan buscar una solución, que activan su mente para dar respuesta a una incógnita científica y que muestran curiosidad por entender lo que están viendo.

Por esa misma razón, Ivanov exige siempre lo mismo: que quienes quieran buscar el movimiento perpetuo piensen antes cómo detenerlo, incluso aunque sepan que nunca encontrarán una respuesta para ninguno de sus dos interrogantes.

Aunque algunos los consideran simples farsantes, los ingenieros que trabajan para hallar la forma de hacer que un movimiento sea eterno son soñadores en busca de su particular El Dorado. Ivanov, en cierta forma, está logrando su objetivo: cada uno de sus vídeos cuenta con cientos de comentarios de personas que discuten sobre el tema y que avanzan, cada día un poco más, en busca del tesoro perdido del conocimiento.

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