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Muros vegetales: la idea para proteger las costas españolas del cambio climático
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la posidonia, una planta acuática, posible solución

Muros vegetales: la idea para proteger las costas españolas del cambio climático

Si todo sigue como hasta ahora, el nivel del mar en 2100 podría subir de 1,8 a 2 metros respecto al actual. ¿Cómo proteger las costas españolas? La respuesta puede estar en una planta

Foto: (Foto: Wikimedia Commons)
(Foto: Wikimedia Commons)

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han revelado sus ensayos para frenar el impacto en las costas españolas de un escenario "extremo" de cambio climático. La idea es tan sencilla como, aparentemente, efectiva: usar barreras de plantas submarinas para fijar la arena de las playas o combatir la erosión del suelo marino de los puertos. Según los investigadores españoles, funciona.

El plan es un proyecto del Laboratorio de Ingeniería Marítima (LIM) de la UPC, quien se ha propuesto elaborar medidas de protección de las costas españolas en el caso pesimista de que el nivel del mar suba de 1,8 a 2 metros con respecto al actual en todo el planeta y hasta el año 2100. En este supuesto, el nivel del mar en la costa mediterránea subiría en 1,5 metros.

Una de las soluciones sería el uso de plantas vegetales o sacos geotextiles y biodegradables para mantener la arena de las playas

"Los riesgos asociados a este escenario extremo en nuestro territorio son básicamente las inundaciones costeras, la erosión del suelo marino o la falta de agua dulce, aunque a nivel planetario hablamos también de migración forzada de poblaciones o desarrollo de insectos y plagas que no tenemos", ha explicado Agustín Sánchez-Arcilla, director del Laboratorio de Ingeniería Marítima.

Muros de plantas acuáticas

Arcilla destaca que las soluciones ante este contexto pasan "por medidas más flexibles, que se puedan adaptar al cambio de clima con facilidad". Una de estas soluciones sería el uso de plantas vegetales o sacos geotextiles y biodegradables para mantener la arena de las playas. "Nuestro equipo trabaja simulando una pradera de posidonia en el fondo del mar, que sirve para amortiguar las olas y fijar el sedimento al mismo tiempo", explica Sánchez-Arcilla.

Esta medida estabilizaría una parte de la pendiente de la playa, y se frenaría la pérdida de arena, con una barrera natural de algas y plantas que pararía a modo de dique el embate del gran oleaje. El director del LIM recalca que "si bien el futuro puede estar en otras alternativas vegetales, la posidonia no puede exportarse en todos partes, ya que tiene que desarrollarse en agua limpia y tarda 25 años a ser efectiva, algo difícil de aceptar para nuestra sociedad impaciente".

Respecto a las pruebas con sacos geotextiles, que se pueden acumular uno tras otro en función del nivel del mar, este pasado verano se hizo una prueba en el delta del Tordera (Barcelona). Según Sánchez-Arcilla, con esta actuación pudieron comprobar que la erosión ha sido mucho menor a la calculada sin los sacos. Otra de las propuestas del laboratorio de la UPC es la de combatir la erosión que provocan las hélices de los barcos en el suelo de los puertos con nuevas protecciones.

Según el investigador, más allá de invertir en ingeniería marítima, es necesario retirarse "un poco de las costas para que éstas evolucionen naturalmente, o que se incremente el espacio de las playas más pequeñas, especialmente de las artificiales". El equipo del LIM trabaja desde Barcelona en el proyecto europeo RISES-Am, que acaba en 2016 y que ha buscado respuestas específicas para preservar las costas ante el cambio climático, utilizando valores regionales y teniendo en cuenta los efectos económicos, administrativos y sociales de las medidas que proponen los estudios.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han revelado sus ensayos para frenar el impacto en las costas españolas de un escenario "extremo" de cambio climático. La idea es tan sencilla como, aparentemente, efectiva: usar barreras de plantas submarinas para fijar la arena de las playas o combatir la erosión del suelo marino de los puertos. Según los investigadores españoles, funciona.

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