cuenta con participación española

El escudo europeo capaz de destruir misiles lanzados desde Oriente Medio

Recientemente se produjo en Europa la primera prueba de un sistema antimisiles, con participación española incluida. Su objetivo: frenar posibles ataques con misiles provenientes de Oriente Medio

Foto: Un misil estándar SM-3 lanzado desde el crucero Aegis USS Lake Erie (Foto: Wikimedia Commons)
Un misil estándar SM-3 lanzado desde el crucero Aegis USS Lake Erie (Foto: Wikimedia Commons)

El pasado 20 de octubre en el Océano Atlántico tuvo lugar la primera prueba en condiciones reales del escudo antimisiles balísticos que se ha hecho en Europa. Un misil antimisiles balísticos Standard SM-3 Block IA disparado desde el destructor estadounidense USS Ross destruyó fuera de la atmósfera terrestre un señuelo que imitaba el perfil de vuelo de un misil balístico de corto alcance desde su posición en el Polígono de tiro de las Hébridas, cerca de la isla de South Uist.

La prueba supuso la validación en el continente europeo de este sistema de defensa, diseñado para interceptar un ataque limitado de misiles balísticos a Europa desde Oriente Medio, pero que Rusia considera una amenaza a su disuasión nuclear y por tanto un elemento desestabilizador. En la prueba participaron aportando datos del blanco un barco holandés y otro español, y simultáneamente otro destructor estadounidense derribó un misil de crucero con un SM-2.

El diseño se llama Sistema de Defensa contra Misiles Balísticos Aegis (Aegis BMD por sus siglas en inglés) o Sea Based-Midcourse (marina, durante el vuelo), y forma parte del sistema de defensa antimisiles de los Estados Unidos complementando otros elementos como la defensa terrestre durante el vuelo (GMD) y la defensa terminal de área a gran altitud (THAAD).

El sistema Aegis BMD es la clave de la OTAN para proteger a Europa de misiles balísticos de corto y medio alcance procedentes de Oriente Medio

El sistema Aegis BMD es especialmente importante ya que proporciona capacidad de defensa a la armada estadounidense contra misiles balísticos antibuque como el chino DF-21. Asimismo es la clave del sistema de defensa antimisiles de la OTAN, diseñado para proteger a los países europeos de ataques de misiles balísticos de corto y medio alcance y (en el futuro) a los Estados Unidos de ataques con misiles ICMB de largo alcance, siempre con posible origen en Oriente Medio.

Un escudo con participación española

Esta tecnología de defensa de la OTAN tiene diversos elementos como un radar de alerta temprana con base en Turquía, en la ciudad de Malatya, y un sistema de mando y control en el cuartel general aliado en Ramstein, Alemania, ambos operativos desde 2012. También hay un Aegis Ashore (equipo de tipo naval desplegado en tierra) instalado desde 2015 en Develesu, Rumanía, gemelo del que está previsto instalar en Polonia en 2018 (ambos protegidos por baterías Patriot de defensa local); el proyecto de instalar una base radar y misiles en la República Checa acabó por cancelarse.

Completan el sistema los cuatro destructores de tipo Aegis que tienen su base en Rota, España, y que patrullan en el Mediterráneo Oriental e incluso el Mar Negro. Los actuales misiles SM-3 Block IA serán progresivamente reemplazados por versiones más capaces hasta alcanzar la SM-3 IIB, prevista para 2020 y diseñada para interceptar ICMBs.

Las antenas del radar AN/SPY-1 son los paneles octogonales grises en el frente y costado de la superestructura del USS Lake Erie. (Foto: Wikimedia Commons)
Las antenas del radar AN/SPY-1 son los paneles octogonales grises en el frente y costado de la superestructura del USS Lake Erie. (Foto: Wikimedia Commons)
 

Aegis BMD se basa en dos elementos fundamentales: el radar AN/SPY1 y sus sistemas de control y mando, y los misiles de las familias Standard SM-2 y SM-3, que van almacenados en el sistema de lanzamiento vertical MK41. Los misiles SM-2 se ocupan de la defensa antiaérea en conjunción con el sistema de defensa de punto Phalanx CIWS, aunque tienen también capacidad de interceptar ojivas balísticas en su fase final de reentrada.

El radar AN/SPY1 es de barrido electrónico (sin partes móviles) tipo PAESA, con una potencia de emisión superior a los 6 megawatios y capacidad para buscar, seguir y guiar misiles simultáneamente a más de 100 blancos hasta a 190 kilómetros de distancia (200 blancos por panel, según otras fuentes, para un total de 800, y control aéreo hasta 500 km de distancia). Tiene cuatro antenas planas octogonales colocadas de tal modo que proporcionan cobertura de 360 grados alrededor del buque que lo porta. Está instalado en más de 100 buques de los Estados Unidos y sus aliados, incluyendo las fragatas españolas de la clase Álvaro de Bazán (F100) y sus derivadas (clase Fridjof Nansen noruega y clase Hobart australiana). 

Ensamblaje de un misil RIM-66 SM-2. (Foto: Wikimedia Commons)
Ensamblaje de un misil RIM-66 SM-2. (Foto: Wikimedia Commons)

Cuando el AN/SPY1 detecta un objetivo y se dispara un misil SM-2 o SM-3 el radar establece un enlace con el misil a través del cual le suministra información de guiado en tiempo real. Los misiles SM-2 tienen 4,72 metros de largo y 34 cm de diámetro, una envergadura de 1,07 metros y pesan 707 kg. Su alcance es de entre 75 y 170 kilómetros, y su techo efectivo de 24.400 metros; alcanzan una velocidad máxima de Mach 3,5. La versión más avanzada, la Block IV, es capaz de realizar intercepciones de ojivas balísticas en fase terminal, una vez han efectuado su reentrada en la atmósfera. Las últimas versiones disponen de buscadores infrarrojos duales que les permiten detectar y acercarse a blancos incluso en entornos de elevado uso de contramedidas electrónicas. La cabeza de combate de los SM-2 es de alto explosivo con metralla, y dispone de un doble detonador por proximidad (radar) y contacto.

El misil antimisiles balísticos SM-3, sin embargo, es diferente. De dimensiones similares (usa los mismos tubos de lanzamiento) y parecida configuración aerodinámica, el SM-3 es más largo (6,55 m.) y pesado (1,5 ton), dado que tiene tres etapas principales a diferencia del motor de dos etapas del SM-2. Las versiones a partir del Block II también son más gruesos, con un diámetro de 56 cm, lo que les permite tener un alcance muy superior, de hasta 2.500 km. Su velocidad es también mucho más alta, de hasta Mach 10,2 en los primeros modelos y hasta Mach 15,25 en los más avanzados. El techo de vuelo es de 500 kilómetros para los Blocks IA y IB y de hasta 1.500 kilómetros para los IIA en adelante. Pero la principal diferencia respecto a los SM-2 está en su modo de destruir sus objetivos, porque los misiles SM-3 no llevan una cabeza de combate con explosivos: en lugar de detonar sus blancos chocan de frente contra ellos.

41 pruebas, 7 fracasos (y medio)

La cabeza de combate de los SM-3 es el llamado Proyectil Exo-atmosférico Ligero (LEAP en sus siglas en inglés), que consiste en un vehículo autónomo con sistemas de guía infrarroja (de dos colores en las versiones IB y siguientes) que localizan la ojiva balística fuera de la atmósfera, durante su fase en el espacio antes de la reentrada. La tarea se ve facilitada porque el blanco destaca por el calor del lanzamiento contra el frío del espacio circundante. Tras fijar el blanco, el LEAP calcula y maniobra con sus 10 toberas hasta impactar directamente contra el objetivo con una potencia equivalente a la de más de 30 kilos de TNT, debido a su velocidad. 

Fragata española de la clase Álvaro de Bazán. (Foto: Wikimedia Commons)
Fragata española de la clase Álvaro de Bazán. (Foto: Wikimedia Commons)

El sistema completo ha realizado hasta ahora 41 pruebas, de las cuales 7 y media fueron fracasos (en la media prueba había dos misiles y dos blancos, y se produjo un fallo). La prueba del 20 de octubre frente a las costas de Escocia fue la primera efectuada en Europa, e incluyó la defensa simultánea contra un ataque simulado de dos misiles de crucero. Como curiosidad en esta prueba el barco lanzador (el USS Ross) recibió datos de otros dos barcos: el holandés De Zeven Provinciën y el español Almirante Juan de Borbón.

Las fragatas españolas de la clase Álvaro de Bazán están dotadas de una versión del sistema Aegis que sin embargo carece de la capacidad de usar los misiles SM-3; para la prueba la Almirante Juan de Borbón recibió una actualización temporal de software que le permitió conectar con el equipo estadounidense. Más significativamente la fragata holandesa está equipada con un radar europeo completamente diferente, aunque compatible con el sistema EE UU. En este momento varios países disponen de la capacidad de interoperar con el Aegis BMD, pero el sistema completo sólo lo tienen instalado buques estadounidenses y japoneses (varios destructores de la clase Kongo, clase Atago).

Rusia ha anunciado que sus propios misiles disponen de contramedidas que podían derrotar a este tipo de defensa, y piensan desarrollarlas

El sistema antimisiles balísticos Aegis tiene incluso una limitada capacidad antisatélite, ya que puede destruir algunos situados en órbita baja. Esta capacidad se demostró el 21 de febrero de 2008 cuando el USS Lake Eire lanzó un misil SM-3 contra el satélite USA 193, destruyéndolo a unos 250 kilómetros sobre el océano Pacífico. El derribo se justificó por el peligro que suponía el tanque de hidrazina del satélite, que estaba reentrando en la atmósfera, aunque la prueba antisatélite llevada a cabo por China el año anterior sin duda pesó también en la decisión. 

No cabe duda de que el Aegis BMD y el sistema antimisiles balísticos de la OTAN ofrecen una capacidad real de detener ataques de misiles, especialmente desde la zona de Oriente Medio debido a la geometría de los lugares de lanzamiento de los misiles antimisil. También es cierto que esta capacidad está por el momento limitada a un ataque de unos pocos misiles no muy sofisticados.

Rusia ya ha advertido que considera el uso del escudo antimisiles en Europa una amenaza para la paz mundial. (Foto: Reuters)
Rusia ya ha advertido que considera el uso del escudo antimisiles en Europa una amenaza para la paz mundial. (Foto: Reuters)

Rusia ha anunciado en varias ocasiones que sus propios misiles disponen de contramedidas (capacidad de maniobra de las ojivas, despliegue de señuelos) que podían derrotar a este tipo de defensa, y piensan desarrollarlas. La ausencia de pruebas que hayan enfrentado al sistema al perfil de vuelo del misil antibuque chino DF-21 hace temer que sus capacidades para enfrentarse a esta amenaza tengan límites. A pesar de lo cual los rusos han protestado enérgicamente por la instalación del sistema en tierra en Europa Oriental y siguen advirtiendo de que lo consideran una amenaza para la paz mundial. 

De lo que no cabe ninguna duda es que su instalación y la cobertura que proporciona a Europa y los EE UU, aunque parcial y que será más extensa en el futuro con mejoras, ha cambiado ya la situación mundial al reducir la vulnerabilidad de Occidente a un ataque terrorista con misiles balísticos desde la región más inestable del planeta en estos momentos. No es un paraguas perfecto como los que soñó la Guerra de las Galaxias de Reagan, pero es mejor que nada.

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