Homeopatía, transgénicos, 'chemtrails', ...

Ideas pseudocientíficas que esperamos no leer en los programas electorales del 20D

Los partidos políticos empiezan ya a revelar cuáles serán sus intenciones si ganan las elecciones que se celebrarán a final de año. Recogemos algunas ideas que esperamos que no estén incluidas

Foto: Albert Rivera y Pablo Iglesias con Jordi Évole, presentador de Salvados
Albert Rivera y Pablo Iglesias con Jordi Évole, presentador de Salvados

Cuenta Luis Alfonso Gámez en Magonia que en la portada de el Mundo del 5 de marzo de 2004 se podía ver una foto de Rodrigo Rato, por entonces vicepresidente del Gobierno y aún muy lejos de caer en desgracia, sentado ante la mesa de una adivina que le había vaticinado que en algún momento se postularía como presidente del Gobierno. A estas alturas, cualquier desarrollo profesional de la pitonisa que no haya incluido la rendición absoluta y la entrega de sus cartas del tarot sería un ultraje.

Portada de El Mundo del 5 de marzo de 2011
Portada de El Mundo del 5 de marzo de 2011

El numerito, claro, se entiende en clave de campaña electoral, un periodo durante el cual los políticos hacen todo tipo de muecas y paripés orientados a caernos bien o, al menos, mejor que los demás. Pero en otras ocasiones, los coqueteos de los políticos con las pseudociencias han sido mucho más sutiles y, por tanto, más serios.

Medicinas alternativas, chemtrails, transgénicos, contaminación electromagnética, vacunas… La mayoría de los partidos políticos han hecho propuestas o han tomado decisiones en algún momento relacionadas con una o varias de estas cuestiones, bien por falta de asesoramiento científico, o bien porque ante una polémica han preferido tomar la decisión más fácil en vez de remangarse, tratar de aprender y ofrecer a la ciudadanía información rigurosa.

Homeopatía y otras terapias alternativas

En 2011, el ministerio de Sanidad, bajo gobierno socialista, emitía un informe en el que concluía que la homeopatía no había demostrado su eficacia. En 2014, tras el cambio de partido en el gobierno, el mismo ministerio decidía regular casi 20.000 medicamentos homeopáticos, imponiendo como única condición que demostrasen ser inocuos. Es decir, que no tienen que curar, solo no causar daño. 

No ha sido el PP el único en hacerle un guiño a esta terapia alternativa. Podemos tuvo discusiones sobre este tema en sus círculos prácticamente desde que nació antes de las elecciones europeas de 2014, con un círculo Podemos Terapias Naturales que no llegó a formar parte de la lista oficial de círculos del partido. La relación de UpyD con las terapias alternativas es algo tormentosa, como contaba Ángela Bernardo en Hipertextual. Si bien en su congreso de 2013 las rechazó por considerarlas un riesgo de salud para la población, su programa para la comunidad de Navarra en las elecciones de mayo de este año se desmarcaba de esa decisión, proponiendo una cartera de prestaciones sanitarias que incluiría “terapias fitosanitarias y alternativas”. 

De cara a las próximas elecciones, conviene recordar a los partidos que la homeopatía no ha demostrado causar ningún efecto más allá del efecto placebo. Es verdad que no tienen un efecto negativo en la salud (como decíamos, son inocuos), pero sí pueden provocar que un enfermo abandone una terapia médica real, poniendo en peligro su salud si la patología es grave. Por eso, los políticos no deberían equiparar este tipo de productos con los medicamentos, dándoles un tratamiento oficial.

Políticas antitransgénicos

Es una reivindicación tradicional de los grupos ecologistas y en las pasadas elecciones municipales llegó al programa de Ahora Madrid: declarar municipios zonas libres de transgénicos. No era de extrañar ya que se trata de una propuesta habitual de Equo, uno de los partidos integrados en la formación. Ya antes, tras la sorpresa de Podemos en las elecciones europeas de 2014, el tema salió a debate. La oposición a los transgénicos estaba en el programa de la formación, a pesar de que Pablo Echenique, científico y uno de los eurodiputados electos, reconocía que "como científico no estoy en contra de los transgénicos per se. Es como la energía atómica, no es ni buena ni mala, sino que depende de para qué la uses".

Se trata de un buen resumen de cuál es el problema de la opsición a los transgénicos, que no acepta que se trata de una herramienta científica más, con sus ventajas y sus inconvenientes, y que prohibirla de raíz es a todas luces un sinsentido científico cuando su uso puede ser solución a muchos problemas. Avanzando en el debate, se concluye que la oposición se limita a su uso en cultivos destinados al consumo humano, algo que esos grupos ecologistas señalan como un riesgo para la salud y para el medio ambiente, además de una técnica que, aseguran, consolida un modelo de producción agrícola injusto con los agricultores, insostenible para el planeta e insuficiente para alimentar a todo el mundo. 

No hay ningún problema que prohibir los transgénicos vaya a solucionar, pero éstos sí que pueden ser la solución a algunos problemas que existen

Es un batiburrillo de argumentos que forman una bola indigerible pero que analizados uno a uno son científicamente insostenibles. Para empezar, no hay evidencias científicas de que los productos transgénicos hayan causado ni un solo problema de salud en personas ni en animales. Tampoco de que hayan hibridado con especies naturales, expandiéndose más allá de las zonas delimitadas para su cultivo. El sistema de producción agrícola no es justo con todos sus participantes, pero eso no es culpa de los transgénicos, ya que las patentes de miles de semillas creadas por otros procesos siguen perteneciendo a unas pocas grandes multinacionales. 

En resumen: no hay ningún problema que prohibir los transgénicos vaya a solucionar, pero éstos sí que pueden ser la solución a algunos problemas que existen. Cuando tengan que enfocar este asunto, esperamos que los políticos cuenten con voces científicamente sólidas entre sus consejeros ya que es un tema complejo en el que la ciencia debería ser un factor de decisión principal.

Ojo con los productos ecológicos

En el programa preliminar que ha presentado a votación popular, Podemos incluye una propuesta para promover el comercio con productos para los que "la producción ecológica sea un valor añadido". En el parlamento valenciano, Carolina Punset, de Ciudadanos, ha propuesto implantar gradualmente menús ecológicos en los colegios públicos. En las elecciones municipales de mayo, Equo proponía realizar "ferias de productos ecológicos y locales".

Si todos tuviésemos que alimentarnos con productos ecológicos, en muchos hogares se reduciría la ingesta de frutas y verduras frescas

No es que los productos ecológicos sean perjudiciales ni que esas medidas sean anticientíficas en sí, pero conviene señalar que los productos ecológicos no han demostrado ser mejores para la salud que los que no lo son, pero sí son más caros, ya que se basan en métodos de producción menos eficaces que los de la agricultura intensiva, dando como resultado cosechas menores.

Promover los productos ecológicos como si fuesen más beneficiosos da a entender que los otros son peores, menos seguros, menos sanos, menos recomendables para los ciudadanos. Y no solamente no lo son en absoluto, sino que si todos tuviésemos que alimentarnos con productos ecológicos, en muchos hogares se reduciría la ingesta de frutas y verduras frescas, lo cuál sí tendría un efecto negativo sobre la salud. 

Libres de wifi y contaminación electromagnética

El gobierno del País Vasco blindó en enero de 2014 un instituto ante la presión de los padres que aseguraban que una antena de telefonía móvil amenazaba la salud de sus hijos. Hace unas semanas, el ayuntamiento de Vitoria aprobaba por unanimidad la creación de zonas libres de wifi, especialmente en lugares habitualmente utilizados por niños. 

Equo incluía en su programa para las municipales de mayo la propuesta de "aplicar el principio de precaución en lo tocante a los límites de exposición a los campos electromagnéticos", y Ahora Madrid proponía "impulsar el soterramiento del cableado de luz y telefonía del distristo, dando prioridad a las instalaciones que permanecen cerca de viviendas con el fin de reducir los campos electromagnéticos y el riesgo de accidentes". El pasado 3 de julio, el propio Pablo Iglesias y Estefanía Torres, de Podemos, elevaron ante el Parlamento Europeo una petición para que la UE reconozca la "hipersensibilidad electromagnética" como enfermedad, asegurando que "los lobbies han boicoteado (...) el reconocimiento básico de los derechos de las personas electrosensibles".

Pablo Iglesias presentó una reclamación en el Parlamento Europeo a favor del reconocimiento de la hipersensibilidad
Pablo Iglesias presentó una reclamación en el Parlamento Europeo a favor del reconocimiento de la hipersensibilidad

La preocupación por el efecto de las ondas electromagnéticas en nuestra salud está muy extendida, pero según un informe elaborado por la OMS, no hay pruebas de que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad (que son a los que estamos expuestos en nuestras casas o ciudades) tenga consecuencias para nuestro cuerpo: “Algunas personas han atribuido un conjunto difuso de síntomas a la exposición de baja intensidad a campos electromagnéticos en el hogar. Los síntomas notificados incluyen dolores de cabeza, ansiedad, suicidios y depresiones, náuseas, fátiga y pérdida de la libido. Hasta la fecha, las pruebas científicas no apoyan la existencia de una relación entre estos síntomas y la exposición a campos electromagnéticos”.

Existen estudios que obtienen las mismas conclusiones, realizados tanto en adultos como en niños. En su conjunto, la comunidad científica defiende, siempre en base a las pruebas que ha obtenido hasta ahora, que las señales wifi o las ondas de telefonía no suponen un riesgo para la salud. Por eso esperamos que antes de proponer y tomar este tipo de medidas, los políticos reúnan información y evidencias científicas, de forma que no se utilice dinero público y sobre todo no se genere alarma general injustificada solucionando problemas que no lo son en realidad.

Antivacunas

Por suerte, el debate sobre las vacunas no tiene en España la virulencia que adquiere en otros países. Aquí el calendario de vacunación está sólidamente implementado (si bien no coincide en todas las Comunidades Autónomas) y los brotes de enfermedades infecciosas para las que hay vacunas son raros porque prácticamente todo el mundo cumple con los plazos. 

Sin embargo, el triste caso del niño fallecido en Olot este verano a causa de una infección de difteria, enfermedad de la que no estaba vacunado por la oposición de sus padres, llevó ese debate a todos los titulares. Si bien los actores políticos que participaron en él eran muy periféricos, como la monja Teresa Forcades, desde aquí esperamos que los partidos políticos no se planteen una vuelta atrás en el avance que han supuesto las vacunas para la salud de la población.

Que están relacionadas con los casos de autismo, que impiden que el organismo se defienda solo, que contienen químicos peligrosos, que son parte de una estrategia de las farmacéuticas para que nuestra salud sea peor y necesitemos sus productos… Los argumentos contra las vacunas son de lo más variopinto, pero ninguno de ellos está basado en evidencias científicas. A cambio, las vacunas han erradicado y están a punto de erradicar respectivamente dos de las enfermedades más mortíferas de la historia: la viruela y la polio. Además, salvan entre 2 y 3 millones de vidas al año por enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos ferina o el sarampión.

Aunque una vacuna puede tener efectos adversos en casos muy, muy puntuales, el riesgo de prescindir de las vacunas es aún mayor. Como recordaba Melinda Gates, “hemos olvidado cómo se moría la gente de sarampión. Tenemos una suerte increíble de tener esta tecnología. Tenemos que usarla”. 

'Chemtrails' en el cielo

Es una de las teorías pseudocientíficas más estrambóticas: la de las supuestas fumigaciones intencionadas con sustancias desconocidas pero peligrosas a las que nos someten no se sabe muy bien quién con intenciones oscuras, aunque confusas, que van desde el control climático hasta el sometimiento mental.

Se trata de una cuestión casi surrealista, en la que se han tomado fenómenos atmosféricos comunes, como la condensación de agua en las capas medias de la atmósfera, y se le ha dado una explicación fantasiosa. Para empezar, porque una fumigación desde esa altura sería ineficaz, apenas llegarían moléculas al suelo de la zona fumigada. También sería llamativo que siendo una conspiración con tanta gente implicada nunca se hubiese filtrado ni una sola prueba. 

Desde hace más de una década se están llevando a cabo fumigaciones clandestinas aéreas en Zamora por aviones fuera del control oficial del radar

Y a pesar de ello, hay oídos en política que prestan atención a este tema. Partido Popular y PSOE se unían a una iniciativa de Izquierda Unida en el pueblo vallisoletano de Castronuño para protestar por los chemtrails. Sostenían que "desde hace más de una década se están llevando a cabo fumigaciones clandestinas aéreas" en Zamora "por aviones fuera del control oficial del radar".  

También en Podemos se formó en sus inicios un círculo Podemos Chemtrails que pretendía alertar de estos supuestos ataques químicos sobre la población. Ninguno de los dos ejemplos ha llegado más alto en los partidos políticos implicados, y desde aquí esperamos que siga siendo así. 

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