la ventaja no durará mucho

Tu cerebro es treinta veces más potente que el mayor superordenador

Dos investigadores estadounidenses han descubierto que nuestro cerebro es treinta veces más rápido a la hora de enviar información que el IBM Sequoia, el superordenador privado más avanzado

Foto: Tu cerebro es treinta veces más potente que el mayor superordenador

Entre los superordenadores operados por empresas, el IBM Sequoia es el más rápido a la hora de realizar operaciones. Con capacidad para unos 17.173 millones de cálculos por segundo, ocupa el tercer puesto en el Top500 de los ordenadores públicos y privados más veloces del planeta.

No es el único logro del Sequoia, que también se ha convertido en el superordenador más rápido enviando información de un punto a otro dentro de su propio sistema. Un título que le han otorgado dos investigadores de la Universidad de California Berkeley y la Universidad Carnegie Mellon tras aplicarle el indicador que el propio dúo ha diseñado, el TEPS. 

Acrónimo de Traversed Edges Per Second, permite medir la capacidad de un sistema informático para comunicar información de forma interna, entre sus distintos procesadores. A diferencia de unidades de medida como el FLOP (que cuantifica el número de operaciones por segundo) o el MIPS (el número de instrucciones por segundo), el TEPS centra su atención en la transmisión de datos y no en lo rápido que se realizan los cálculos.

Más allá del número de TEPS que alcanza el Sequoia (23 billones), lo interesante del estudio es que ha logrado demostrar que el cerebro humano es todavía más rápido enviando información que los superordenadores más potentes. Concretamente, treinta veces más veloz que el IBM Sequoia.

Sin embargo, esta ventaja para los bípedos no va a durar mucho. Como asegura Katja Grace, autora del estudio, “el descubrimiento sugiere que estamos a punto de tener un equivalente informático al cerebro humano”.

¿Comparación odiosa?

De acuerdo con la investigadora, se intenta que las máquinas repliquen cada vez mejor el funcionamiento del cerebro humano, a pesar de una evidente paradoja: no sabemos a ciencia cierta cuánta energía emplea nuestro órgano a la hora de procesar o enviar información. Con el TEPS, Grace y su compañero Paul Christiano han centrado su atención en este último aspecto. 

“El TEPS hace hincapié en la comunicación, en la habilidad para pasar mensajes alrededor del cerebro”, esto es, entre las neuronas, “y no en la capacidad de realizar operaciones”. En concreto, su indicador mide el número de sinapsis - conexiones entre las neuronas -, y los segundos que, de media, tarda un impulso eléctrico en llegar de una célula del cerebro a otra.

Como los ordenadores también envían datos de un punto a otro a través de señales eléctricas, esta medida permite comparar humano y máquina. Según los cálculos de los investigadores, nuestro cerebro puede alcanzar los 640 billones de TEPS. 

A raíz de ese hallazgo, Grace y Christiano también han calculado cuánto costaría alquilar nuestro cerebro si fuera un superordenador dedicado a procesar cantidades ingentes de datos. Según su estimación, el precio rondaría los 170.000 dólares por hora (más de 152.000 euros) para aquellos cerebros que alcanzan los 640 billones de TEPS. 

Pero, como es lógico, no todos tienen la misma capacidad. De acuerdo con Grace, un cerebro cualquiera podría, como mínimo, enviar información a 18 billones de TEPS. En ese caso, una compañía podría alquilar la humana máquina a unos 4.700 dólares la hora (más de 4.200 euros). 

Mejorar la comunicación 

Al encontrar la forma de comparar la copia - la máquina - con el modelo que trata de imitar - nuestro cerebro -, será posible conocer e intentar solucionar los problemas de comunicación que existen entre ambos. Por ejemplo, los científicos han descubierto que nuestro cerebro, a pesar de su gran capacidad, no es tan eficiente a la hora de enviar información porque consume mucha energía en el proceso.

Si todos tus chefs son buenos pero están muy ocupados para hablar, notarás una gran diferencia si les ayudas a coordinarse mejor

“Piensa en el cerebro como una cocina con 20 chefs dentro”, nos pide Grace. “Si todos tus chefs son buenos pero están demasiado ocupados para hablar, notarás una gran diferencia si les ayudas a coordinarse mejor”. Saber que ahí radica el fallo del humano hará posible mejorar la máquina. De los errores también se aprende.

Aún así, ¿será posible algún día alcanzar el número de TEPS del cerebro en un superordenador? Grace no duda de ello. “Todo lo que el cerebro puede hacer es físicamente posible, así que sería sorprendente si los humanos no pudiéramos replicar algunas de sus funciones” en una máquina.

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