promete que sustituirán a los 'smartphones'

El inventor japonés que quiere meter un robot en tu bolsillo

Tomotaka Takahashi, creador de más de cuarenta modelos de autómatas, está desarrollando un amigable robot de bolsillo con el que pretende reemplazar a los teléfonos en cinco años

Foto: El inventor japonés que quiere meter un robot en tu bolsillo

Las farolas podrían dejar de ser un obstáculo diario entre tu móvil y tú si decidieras mantener una amigable charla con tu smartphone en lugar de limitarte a aporrear su pantalla con los dedos. Es probable que Siri no despierte tu simpatía, pero quizá si el que se dirigiera a ti fuera un pequeño androide mirándote con sus dulces ojos robóticos, la conversación sería más agradable, especialmente si el autómata conoce tus deseos y tu difícil carácter cual fiel amigo. 

Tomotaka Takahashi, profesor del Centro de Investigación para la Ciencia y la Tecnología Avanzada de la Universidad de Tokio y fundador de Robo-Garage, su propia empresa de robótica, está desarrollando ese comunicativo robot con el que pretende acabar con los tradicionales teléfonos móviles. 

Nos atraiga más o menos su idea de hacernos llevar un aparato con cabeza y extremidades encima, no se puede negar que este inventor sabe cómo diseñar estas máquinas: a lo largo de su carrera, ha creado más de cuarenta modelos distintos de humanoides con sus propias manos. 

"Hago el diseño de concepto, el diseño exterior, el diseño mecánico, la programación del movimiento y el prototipado. A veces trabajo en el marketing y diseño web para los robots", explica a Teknautas este solitario inventor de autómatas.

Robots que baten récords

Los dibujos de un niño robot marcaron la carrera profesional de Takahashi cuando solo tenía seis años. Descubrió un cómic manga de Astroboy por su casa y quedó fascinado por los personajes robóticos creados por Osamu Tezuka, a los que califica como "geniales y adorables, futuristas y retrospectivos". 

En ese momento, decidió cumplir su sueño de convertirse en un experto en robótica. Solo dos años después, había combinado mecanismos, ruedas, motores y control remoto para crear su primer autómata.  

Desde entonces, sus encantadores robots humanoides, la mayoría de pequeñas proporciones y extraordinaria agilidad, han recorrido el universo. El oscuro Chronio fue considerado por la revista Time como uno de los mejores inventos de 2004. Su intrépido Evolta, diseñado para Panasonic, se dedicó a la escalada en el Gran Cañón del Colorado: sus 134 gramos ascendieron 530 metros en menos de siete horas. 

El reconocimiento mundial a Takahashi, que ha confesado dormir de vez en cuando en su oficina para trabajar el máximo tiempo posible, llegó cuando recreó a Astroboy. Reflejó al personaje, botitas rojas incluidas, en un amigable robot que no se conformaba con quedarse en el planeta Tierra. 

Kirobo se convirtió en el primer robot charlatán en viajar al espacio en 2013 (ha permanecido 18 meses en la Estación Espacial Internacional) y el autómata que ha mantenido una conversación a más altura (414 kilómetros), dos hazañas reconocidas por el Libro Guinness de los Récords. "Desde arriba, la Tierra brilla como un led azul", declaró el propio Kirobo tras regresar a la superficie terrestre. 

"El proyecto empezó como un sueño personal mío y de un amigo para conseguir crear el primer humanoide en el espacio", nos detalla Takahashi, orgulloso del éxito de sus pequeños. Los sueños de su infancia siguen presentes en todos sus trabajos: solo un científico con mucha imaginación decidiría programar cien robots para que muevan su característico esqueleto en una coreografía perfectamente sincronizada. 

La compañía italiana De Agostini vende en 70 fascículos el danzarín autómata Robi, disponible en países como Japón, Italia, Taiwán, Hong Kong o Reino Unido. Además de sus dotes para el baile, Robi responde a 250 comandos de voz diferentes,  juega al fútbol, limpia y transmite sus sentimientos cambiando el color de sus grandes ojos. 

¿Será un humanoide más popular que el iPhonenbsp;

Pese a que sus entrañables robots puedan parecernos juguetes con los que pasar un buen rato, Takahashi ha emprendido un ambicioso proyecto: convertirse en el "Steve Jobs de los robots", según él mismo ha confesado. "Quiero ser como él no solo en el campo de la robótica. Si el robot phone reemplaza al iPhone, el impacto será casi tan importante como sus innovaciones", asegura. 

Este creador nos cuenta que su autómata cumplirá las funciones de cualquier teléfono, pero los usuarios estarán especialmente dispuestos a utilizar el reconocimiento de voz para relacionarse con él debido a su forma humana. La máquina almacenará grandes cantidades de información de su propietario y se establecerá "una relación más fuerte entre el robot y el usuario respecto a los teléfonos convencionales", lo que le convertirá en un buen escaparate publicitario.

Nuestro previsiblemente simpático robot phone, al que Takahashi todavía no ha puesto nombre, se convertirá en nuestro particular Pepito Grillo, e incluso su personalidad podría cambiar en función de la tuya. Según ha revelado el fundador de Robo-Garage, llegará un momento en que nos dejemos de comunicar con los demás a través de las redes sociales, ya que hablaremos de nuestras experiencias directamente con nuestro autómata, que las recordará años más tarde. 

El robot, que será un poco más grande que el iPhone 6 Plus con sus 5,5 pulgadas, podría realizar funciones tan inquietantes como ayudarnos a "conectar mejor con los humanos". Si van a presentarte a un nuevo compañero de trabajo, recabará previamente información en internet o en el propio robot de esa persona para anunciarte, por ejemplo, que tenéis aficiones en común. ¿Para qué molestarse en conocer a alguien si nuestro inseparable amigo ya sabe cómo esnbsp;

Takahashi no ha querido desvelarnos muchos detalles de su robot phone, aunque señala que estará listo "muy, muy pronto" y que será más caro que un smartphone. Eso sí, como se convertirá en nuestro leal compañero, este investigador confía en que no desearemos reemplazarlo. Si se lanza un nuevo modelo, nos llevaremos su identidad al último hardware.   

Pese a que quiere mantener su ambicioso proyecto casi en secreto, sí se atreve a poner fecha al momento en que guardaremos en el cajón nuestro smartphone y nos compraremos su robot: dentro de cinco años. Está convencido de que le funcionará su estrategia de sustituir nuestros teléfonos por su máquina en lugar de invertir en comprarnos un caro humanoide doméstico y decidir después cómo puede ayudarnos en nuestro día a día.     

¿Será capaz este experto en robótica de revolucionar en un lustro el sector de los móviles y hacer que, más allá de Japón, los usuarios nos sintamos atraídos por los androides? ¿Estaremos dispuestos a compartir nuestras experiencias y emociones con un pequeño robot, por muy complaciente que seanbsp;

Pese a que habrá que esperar para saber si su invento nos fascina con su capacidad para comprendernos, Takahashi ya está convencido de su éxito: "Nuestra comunicación es todavía demasiado complicada. Voy a dedicarme a mejorar el diseño de la comunicación del robot phone para que sea parte de nuestra vida diaria". 

Este entregado inventor está dispuesto a trabajar sin descanso hasta lograr que todos llevemos los autómatas que le han obsesionado desde su niñez en el bolsillo. 

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