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Preguntas sin respuesta que deja 'Homo naledi' sobre el origen de la humanidad

El descubrimiento deja abiertas muchas dudas: ¿Cómo de antiguo es? ¿Se trata de una nueva especie de verdad? ¿Dónde encaja en nuestro árbol evolutivo? ¿Cómo llegaron los restos a las cuevas?

Foto: Reconstrucción del 'Homo naledi'. (Mark Thiessen/National Geographic)
Reconstrucción del 'Homo naledi'. (Mark Thiessen/National Geographic)

Los restos de 15 individuos de una nueva especie de homínido en Sudáfrica han sorprendido a la comunidad científica por la posibilidad de haber encontrado al primer Homo de la historia, del que habríamos derivado nosotros. Pero el hallazgo de este Homo naledi deja muchas preguntas abiertas a las que los investigadores deberán dar respuesta en los próximos años.

"Es un verdadero sueño para un paleontólogo", asegura a Teknauas el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. “Es un hallazgo sensacional, fantástico. Merece todo el impacto mediático que está teniendo y seguirá siendo noticia en los próximos años, pero hay dudas respecto a ciertas cosas”, opina el también investigador de Atapuerca, Carlos Lorenzo. Lo más llamativo del descubrimiento es la forma en la que están depositados los restos, no asociados a otros animales y sin marcas de carnívoros, lo que podría indicar algún tipo de enterramiento.

Al margen del contexto en el que se han encontrado los restos, existen numerosas preguntas: ¿Es realmente una nueva especie? ¿Cómo de antigua es? ¿Cómo encaja en nuestro árbol evolutivo? Veamos qué se sabe y qué no del Homo naledi.

Esqueleto completo de 'H. naledi' rodeado por cientos de fósiles. (Robert Clark/National Geographic)
Esqueleto completo de 'H. naledi' rodeado por cientos de fósiles. (Robert Clark/National Geographic)

¿Qué se ha encontrado?

Unos 1.500 restos fósiles en el yacimiento Dinaledi, dentro de la cueva Rising Star de Sudáfrica. Se descubrieron en 2013, pero esta semana se han publicado los primeros resultados en la revista eLIFE. Aunque todavía no se han podido datar pertenecen al género Homo, y probablemente a una nueva especie. Lorenzo lo considera “un registro muy completo”, similar además al de la Sima de los Huesos de Atapuerca por tratarse, en apariencia, de algún tipo de enterramiento.

Los fósiles podrían pertenecer a una nueva especie o a una ya existente

¿De verdad es una nueva especie?

Todavía no se puede garantizar al 100%, pero en opinión de Lorenzo es probable que lo sea. “Merece un nuevo nombre porque aunque se parezca a otras especies no es exactamente igual, así que es mejor bautizarlo de forma cautelar”. Arsuaga sí defiende que nos encontramos ante una nueva especie, probablemente "relacionada con Homo habilis".

El problema en paleoantropología, según el experto, es que en ocasiones se arrastran nombres de fósiles que se atribuyeron hace décadas a ejemplares muy incompletos basados en un simple trozo de mandíbula. “Este yacimiento va a ser la referencia para este tipo de humano, se llame como se llame, sea Homo naledi o una especie que ya exista, porque hay 15 individuos”.

Por ese motivo la importancia y repercusión del descubrimiento están garantizados aunque no fuera una nueva especie. Sobre todo conforme se encuentren más restos e individuos. “Aunque fuera Homo erectus se conocería esa especie por los fósiles de esta cueva”, avisa Lorenzo, que aun así cree que sí estamos ante una nueva especie.

¿Es 'Homo naledi' humano?

Según Lorenzo “no hay duda” de que los hallazgos pertenecen al género Homo, por mucho que sea difícil hilar más fino de momento. Por lo tanto es humano, que es el término reservado para los integrantes de este género, desde neandertales a nosotros mismos. Los términos homínido y hominino son más generales, pues incluyen a otros primates como gorilas, chimpancés y orangutanes, pero también correctos.

Una vez se daten los fósiles se sabrá si 'H. naledi' es un firme candidato a ser el origen del género Homo

Dentro del árbol evolutivo, ¿dónde se sitúa?

Algo difícil de responder hoy por hoy, aunque se haya vendido a Homo naledi como el “eslabón perdido” entre australopitecos y humanos. Los fósiles no se parecen a otras especies como H. habilis, H. erectus y H. ergaster, pues su morfología es más primitiva, con dientes pequeños y poca capacidad craneal, de entorno a medio litro.

Esta morfología primitiva permite especular que estamos ante uno de los primeros Homo… o no. Confirmar esta hipótesis requerirá datar los restos. “Si tiene tres millones de años estaríamos ante los primeros Homo, el origen de nuestro género. Pero podría tener un millón de años y ser una especie de morfología primitiva que sobrevivió”, explica Lorenzo, que recuerda que no hay consenso todavía al respecto.

Los restos se encontraron en una cámara apartada dentro de la cueva. (National Geographic)
Los restos se encontraron en una cámara apartada dentro de la cueva. (National Geographic)

¿No se pueden datar los ejemplares simplemente por su morfología?

Lorenzo explica que de esta forma se pueden cometer errores “de millones de años”. Podría tener 3 millones de años o ser una especie primitiva como Homo floresiensis que sobrevivió hasta tiempos más recientes, donde hay varios tipos de Homo conocidos. Arsuaga duda que se trate de un "fósil viviente" como el Hombre de flores debido a que los restos se han hallado en un gran continente y no en una isla remota, por lo que lo sitúa, en su opinión, entre un millón y medio y dos millones de años.

¿Por qué no se ha datado?

Datar unos restos en estas condiciones no es tan sencillo como parece. “Les va a costar”, asegura Lorenzo, y podría llevar años. El investigador pone el ejemplo de Atapuerca, donde han necesitado 20 años para datar con exactitud los restos.

Este yacimiento va a ser la referencia para este tipo de humano, se llame como se llame, sea 'Homo naledi' o una especie que ya exista

“Si hay una costra que cubre los fósiles puedes datarla, pero si no existe y los restos están en superficie es más difícil”, explica Lorenzo. El método del C14 no llega hasta tanta antigüedad, pues no es efectivo más allá de unos 60.000 años. Puesto que los huesos no tienen ningún componente químico que permita la datación hay que datar el sedimento que los acompaña, pero las arcillas se mueven bastante en la cueva y pueden tener 20 millones de años.

El investigador del Museo de Historia Natural de Londres, Chris Stringer, explica en un artículo en la misma revista eLIFE que le resulta extraño que no se hayan intentado datar las muestras. En su opinión se debería haber probado el C14 para comprobar que la antigüedad supera efectivamente el tiempo máximo que puede detectar este sistema. También cree que se deberían haber intentado extrar ADN de forma similar a como se hizo en Atapuerca.

¿De verdad es un enterramiento?

Sí, pero. Lorenzo destaca la diferencia terminológica que lleva a los investigadores a utilizar la expresión “acumulación intencional de cadáveres”. Explica que los enterramientos implican un tratamiento con un ajuar y objetos, por lo que hay que usar la palabra con cuidado.

Es difícil determinar si la intención tiene que ver con un concepto ritual y simbólico que implique algún tipo de sentimiento tras la muerte… o si el objetivo era simplemente que los cadáveres no estorbaran ni olieran.

¿Cómo cambia nuestra historia?

La gran pregunta. “No puedo decir cómo va a cambiar, pero algo va a cambiar”, asegura Lorenzo. Habrá que esperar a que se daten los restos con exactitud: sin duda volveremos a oír hablar mucho de Homo naledi.

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