Los tsunamis en el Mediterráneo también existen: ¿qué pasaría si hubiera uno?
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un estudio propone un modelo de simulación

Los tsunamis en el Mediterráneo también existen: ¿qué pasaría si hubiera uno?

Un maremoto en 1908 dejó miles de muertos en Italia. El riesgo de tsunami es menor en nuestro mar debido a la menor actividad sísmica, pero no es inexistente

Foto: Las costas de Creta se verían afectadas si hubiera un tsunami en el este del Mediterráneo
Las costas de Creta se verían afectadas si hubiera un tsunami en el este del Mediterráneo

Al pensar en un tsunami, Indonesia y Japón son de los lugares que vienen inmediatamente a la mente. Zonas de gran actividad sísmica como el océano Índico y Pacífico han dado lugar a numerosos terremotos a lo largo de la historia, algunos de los cuales se han traducido en gigantescas olas que pueden superar los 20 metros de altura. Resulta difícil asociar estos devastadores fenómenos con el mar Mediterráneo pero, ¿podría ocurrir? Y de hacerlo, ¿qué pasaría?

El 10% de los tsunamis tiene lugar en el Mediterráneo, con una media de uno de gran tamaño cada siglo. El riesgo para las poblaciones costeras es alto, ya que reúnen a más de 130 millones de personas. Además, debido al pequeño tamaño del mar, las olas alcanzan las costas con mayor rapidez, por lo que resulta más difícil avisar a tiempo. Por estos motivos, un equipo de investigadores ha desarrollado un modelo que simula el impacto que tendría un fenómeno así en nuestro mar, con el objetivo de aumentar el conocimiento existente y poder anticiparse a la naturaleza.

“Existe una falta de conocimiento acerca de qué sucede conforme las olas de un tsunami se acercan a la orilla”, explica a Teknautas el investigador de la Universidad de Bolonia (Italia) y autor principal del estudio publicado en Ocean Science, Achilleas Samaras. Su trabajo se centró en averiguar qué ocurriría en las zonas costeras del este del Mediterráneo, la zona de mayor actividad sísmica de todo el mar, que ya ha sufrido estas olas de gran tamaño en el pasado.

El oeste es menos activo, pero hay una zona con un potencial intermedio, por lo que se podrían generar tsunamis que impactaran en las costas de España

Cerca de las costas de Sicilia y Creta es donde se acumula el mayor potencial para un tsunami, y por eso la investigación de Samaras se focalizó en esa parte del Mediterráneo. Pero no es la única zona de riesgo: “El oeste es menos activo, pero hay una zona con un potencial intermedio, por lo que se podrían generar tsunamis que impactaran en las costas de España”, asegura el investigador.

El riesgo es real, y así lo aseguró el año pasado el director de la Red Sísmica Nacional del Instituto Nacional de Geografía, Emilio Carreño. Eso sí, la incidencia de un maremoto de intensidad alta en nuestro lado es de uno cada mil años. A pesar de eso España ya trabaja en una red de alerta de tsunamis, que comenzará a estar operativa este mismo año. En el hipotético caso de tsunami español, el mar de Alborán (parte más occidental del Mediterráneo, al sur de Andalucía) sería el sitio más probable.

Las consecuencias de un tsunami son muy variadas y dependen de la magnitud, localización y origen del fenómeno. Samaras enumera el impacto, que va desde inundaciones, pérdida de vidas humanas e infraestructuras y un gran coste económico. De todas formas, “la vulnerabilidad de cada sitio es diferente según su situación, morfología del terreno y las actividades que tengan lugar allí”, advierte.

La importancia de tomar medidas

Para evitar este paisaje, el equipo desarrolló un modelo informático que mostrara cómo podría formarse, propagarse y golpear la cosa un tsunami en el Mediterráneo. Gracias a datos como la profundidad del agua y la topografía de las costas fue posible llevar a cabo una simulación que representara cómo se propagarían y extenderían las olas conforme alcanzaran la costa.

Samaras probó su modelo con dos terremotos de magnitud 7 que tuvieran lugar al este de Sicilia y el sur de Creta. Los resultados confirmaron que, en ambos casos, los tsunamis inundarían las zonas más bajas de costa, hasta cinco metros sobre el nivel del mar. El caso de la isla griega sería especialmente severo, pues 3,5 kilómetros cuadrados de terreno terminaría bajo el agua.

Un terremoto tan fuerte en dicha zona no es probable, pero tampoco imposible. En el 365 D.C. tuvo lugar uno cuya magnitud osciló entre 8 y 8,5. Las olas resultantes destruyeron ciudades en Grecia, Italia y Egipto, con unos 5.000 muertos solo en Alejandría. Más recientemente, en 1908, un tsunami arrasó la región de Messina (Italia), provocando miles de víctimas y olas de diez metros.

El modelo de Samaras demuestra la vulnerabilidad de algunos lugares del Mediterráneo ante un hipotético tsunami. El investigador considera que podría emplearse en cualquier parte del mar, España incluida, y que debería ser utilizado como una herramienta para evaluar los riesgos. De esta forma se podría actuar sobre áreas desprotegidas o donde el riesgo sea mayor, y tomar medidas preventivas como la organización de planes de alarma y evacuación.

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