Snapchat en la vida real: una impresora de fotos que se autodestruyen
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todo lo que imprime arde en minutos

Snapchat en la vida real: una impresora de fotos que se autodestruyen

Un artista mexicano ha creado una impresora muy peculiar: todo lo que imprime arde en tan solo unos segundos sin apenas dejar rastro. La herramienta perfecta para (y contra) espías

Foto: Snapchat en la vida real: una impresora de fotos que se autodestruyen
Snapchat en la vida real: una impresora de fotos que se autodestruyen

“Este mensaje se autodestruirá en 40 segundos”. No eres James Bond ni Tom Cruise en Misión Imposible. Ni siquiera el torpe y entrañable Inspector Gadget. Sin embargo, en pleno siglo XXI, la realidad ha superado aquella ficción en la que un secreto terminaba saltando por los aires por seguridad: tus confidencias podrán correr la misma suerte que las de estos tres espías.

Una impresora creada por el artista mexicano Diego Trujillo emula aquellas famosas escenas del cine y la televisión. En menos de un minuto, el documento impreso por este complejo aparato arde, recordándonos que, en realidad, la actualidad se diferencia bien poco de épocas pasadas en las que ciertas comunicaciones debían transmitirse con el mayor sigilo posible.

“Con las noticias sobre Snowden, Assange y Wikileaks, pensé que hay una relación muy directa con la ficción de la Guerra Fría: los dispositivos autodestructivos para esconder un mensaje vuelven a tener vigencia”, explica Trujillo a Teknautas.

Esta impresora es en realidad una pieza artística, bautizada This tape will self destruct, que tira de química para reducir el papel a cenizas en menos de un minuto. “El mecanismo aplica un adhesivo sobre el papel y luego los diferentes químicos (básicamente, glicerol y una sal de potasio). Cuando se mezclan las dos sustancias, se produce el fuego”, cuenta este biólogo que ha programado una placa de Arduino y otra de Raspberry Pi para hacer arte a partir de escándalos como el de la NSA.

Aunque el propio Trujillo reconoce que 007, el Inspector Gadget y otros personajes de la cultura popular han puesto su granito de arena en forma de influencia, explica que la chispa definitiva la puso una noticia de julio de 2013: la BBC anunciaba que la agencia encargada de la seguridad del Kremlin iba a reflotar el uso de máquinas de escribir para evitar filtraciones de información como las de Snowden.

Meses después, The Guardian publicaba un vídeo en el que se mostraba el proceso de destrucción de los discos duros y las tarjetas de memoria que habían almacenado los documentos filtrados por el exanalista de la NSA. “No han cambiado tanto los tiempos, ¿no?”, pregunta Trujillo.

El dispositivo imprime una combinación de documentos en los que se entremezcla ficción pasada y realidad actual. Una imagen filtrada en Wikileaks, por ejemplo, puede dar paso a un extracto de una película, una serie o incluso un videojuego ambientado en la Guerra Fría.

Con su pieza, Trujillo trata de cuestionar el papel de los secretos en las democracias modernas. “Se habla mucho de transparencia, pero a la vez seguimos teniendo una maquinaria de documentación secreta muy fuerte”, afirma el artista.

Amor-odio tecnológico

No es la primera vez que el artista mexicano propone una sesuda (y crítica) reflexión en torno a la tecnología. “La veo como un síntoma más de la condición humana en general”, argumenta este biólogo, “y de alguna manera es el reflejo de nuestro estado cultural y de nuestra identidad”.

Si a través de This tape will self destruct Trujillo subraya lo paradójico que resulta volver a utilizar formatos físicos para guardar los secretos en la era de internet, con Generated Man analiza cómo nos ve el mismísimo Google.

'Google realmente opera sobre personajes de ficción y no sobre individuos'

Para el artista, nuestro comportamiento en la red dista mucho de ser el mismo que mostramos en el mundo físico. Así, en Generated Man, Trujillo presenta algunas de las características que Google atribuye a los usuarios para ofrecerles resultados y publicidad personalizados, como si formasen parte de las cartas de un juego de rol en el que todo es mentira y los jugadores tienen poco de reales. “Google realmente opera sobre personajes de ficción y no sobre individuos”, comenta.

En pleno 2015, más de cuarenta años después de que se descolgara por primera vez el teléfono rojo, la idea de una impresora de documentos que se autodestruyen no parece tan descabellada. Al fin y al cabo, los 200 millones de usuarios de Snapchat ya están más que acostumbrados a esa técnica tan propia de las películas sobre la Guerra Fría.

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