gracias al poder del 'big data'

Cómo perder 27 kilos en un año y medio usando como entrenador a Google Docs

Un redactor de la revista 'Quartz' cuenta cómo empezó a registrar su peso en una hoja de cálculo, y cómo eso le permitió cambiar de hábitos para adelgazar hasta su peso ideal

Foto: Cómo perder 27 kilos en un año y medio usando como entrenador a Google Docs

El redactor de la revista Quartz, Paul Smalera, había probado todo tipo de dietas sin éxito y estaba cansado de recuperar siempre lo perdido con algún kilo de propina. Pero todo eso ha quedado en el pasado, porque ahora cuenta en su medio cómo ha logrado mantener su peso ideal durante casi cuatro años: recopilando datos de forma exhaustiva en una hoja de Google Doc.

Smalera comenzó el 1 de enero de 2010 a apuntar, “religiosamente”, su peso en una hoja de Google Doc cada mañana. Pesaba entonces 110 kilos, que a pesar de sus 190 cm de altura se considera obesidad leve. El redactor pasó olímpicamente de llevar la cuenta de datos tediosos como la ingesta de calorías, el ejercicio o los días de enfermedad. Simplemente anotaba su peso diario y, gracias a la hoja de cálculo, una columna le daba automáticamente la media a diez días.

“Esto solucionó el mayor problema a la hora de perder peso: conseguir datos relevantes”, asegura Smalera en Quartz. Aunque una persona se pese cada día, resulta imposible recordar ese dato a lo largo de los meses, mientras que de esta forma es posible comprobar con facilidad la tendencia de las últimas semanas.

No sólo eso, sino que la media a diez días (imposible de hacer de cabeza por mucho que sí recordemos nuestro peso de los últimos días) resultó todavía más útil. Aunque el peso de Smalera aumentara un poco tras una fiesta o unas minivacaciones, esta media apenas cambiaba. “Sabía, sin embargo, que si repetía muchos días como esos seguidos, mi media subiría y volvería a empezar”, explica.

A Smalera le llevó todo un año, desde aquel enero de 2010, darse cuenta de que “realmente” estaba perdiendo peso. “Los números sobrepasaron todos los aspectos psicológicos, emocionales, mentales y físicos que habían conspirado para arruinar mis esfuerzos en el pasado”, escribe. El poder de los datos era tal que cuando el periodista ganó algo más de un kilo en un día, prácticamente ayunó en las 24 horas siguientes.

Por supuesto, los datos no adelgazan. De poco sirve llevar un registro de nuestro peso si nuestros hábitos no cambian. Smalera no se atrevió a modificar su dieta hasta que su experimento no llevó tres meses en marcha. Gracias a toda la información recopilada, pudo comprobar por ensayo y error qué funcionaba y qué no. Comer mucha sopa y vegetales, eliminar los alimentos procesados y saltarse la cena de vez en cuando fueron acciones que se tradujeron en una pérdida de peso.

“Comer mejor comida y comer menos de ella”. Son las dos claves generales que Smalera ha extraído en cinco años de trabajo y recopilación de datos. “Perder peso era así de simple”. Y para aquellos que quieran seguir su estela, da dos únicas recomendaciones: pesarse cada día y comer alimentos que quiten el hambre para evitar el temido picoteo.

Smalera no usa ni una vez la palabra caloría en su artículo (en realidad la emplea una vez para decir que no la utiliza). Esta no es una historia sobre qué alimentos comer y cómo estar sano: se trata de cómo visualizar datos complejos en una forma comprensible para la mente humana. Y gracias a eso cambiar nuestros hábitos y adelgazar: “Si tú, lector, quieres comer en McDonald's cada día, pero registras tu peso diariamente y ajustas tu consumo para lograr que los números de la tabla bajen, perderás peso”, advierte.

Básculas conectadas a internet

Para seguir el método de Smalera sólo es necesario utilizar una hoja de Google Doc (o Excel, o cualquier otra alternativa) y apuntar cada día el peso al despertarse. Pero gracias a las nuevas tecnologías y al internet de las cosas puede facilitarse el proceso, mediante básculas inteligentes que pueden llevar un registro de forma automática, por lo que el proceso es todavía más sencillo.

El propio periodista enlaza la báscula que utilizó, aunque existe un gran número de opciones y precios. Incluso Fitbit, fabricante de wearables de salud, tiene también uno de estos dispositivos que se conectan a internet y llevan a cabo un seguimiento de nuestro peso.

Entre dietas contradictorias, falsas e incluso peligrosas, el big data asoma como una alternativa. Si no que se lo digan a Rand Hindi, un innovador francés que engordó 30 kilos con un único objetivo: demostrar que podía perderlos gracias a los datos. Así, se lanzó a una búsqueda para encontrar su dieta personal perfecta apuntando de forma exhaustiva qué comía y cuánto dormía. Smalera no necesitó tanto, tan sólo una voluntad férrea y su hoja de Google Doc.

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