responden y graban los retos de los usuarios

El club de los aventureros de internet: dame una misión y cruzaré el planeta

Un par de jóvenes recorrerán Estados Unidos y Canadá, cámara al hombro, para cumplir las misiones que usuarios desconocidos propongan a través de internet. Una aventura digna de ser contada

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El club de los aventureros de internet: dame una misión y cruzaré el planeta

El pasado 9 de junio, al cierre de su campaña de financiación en Kickstarter, habían recaudado algo más de 1.000 euros con la ayuda de 28 mecenas. Son Daniel Altman y Benson Quach, dos jóvenes aventureros, impulsores del proyecto Internet Adventure Club. Su idea es recorrer todos los lugares posibles del planeta haciendo frente a las (locas) misiones que cualquier usuario puede plantearles, grabar sus hazañas cotidianas y mostrárselas al mundo a través de la red.

Altman ya probó con algo similar hace unos años, en solitario. En 2012, decidió impulsar a través de Reddit un proyecto para recorrer el mundo haciendo favores a quien se lo pidiera. Una forma de viajar a muy bajo coste aprovechando que algunos de sus familiares trabajan para una aerolínea de que cuyo nombre no quiere acordarse.

Dedicó el verano a hacer buenas acciones: de Toronto para abrazar a una chica que vivía el divorcio de sus padres, a Tailandia para enseñar inglés en una escuela

La respuesta de la comunidad fue inmediata. Tal y como ha contado a Teknautas, Altman pudo dedicar su verano a realizar buenas acciones: viajó a Toronto para dar un abrazo a una chica que estaba viviendo el traumático divorcio de sus padres, se desplazó hasta Tailandia para enseñar inglés en una escuela rural, fue a Australia para buscar una araña y ayudó a lavar el coche de una pareja con un hijo que padece leucemia y síndrome de Down. En once semanas recorrió cuatro países y varias ciudades de Estados Unidos.

Un mes en coche por Estados Unidos para cumplir con sus misiones

La experiencia fue tan satisfactoria que ha decidido repetirla, esta vez acompañado. Con la ayuda de Chris Hugelmann, que trabaja desde Toronto para gestionar las peticiones, Altman y Quach materializarán el viejo dicho "carretera y manta". Durante 30 días atravesarán en coche los Estados Unidos y Canadá, visitando siete lugares diferentes (dos o tres jornadas en cada uno) y dedicando solo una cuarta parte de su tiempo a conducir.

Altman será el encargado de enfrentarse a los desafíos y Quach el de grabarlos, con la intención de que este recorrido se convierta en una serie de viajes por carretera (una road trip a la americana) retransmitidos a través de internet. Todo ello gracias a Kickstarter, a Reddit, a los familiares y amigos que contribuyeron a visibilizar su historia y al propio sacrificio de los protagonistas, que vivieron todo un año en casa de sus padres para ahorrar y financiar su aventura.

En esta ocasión, Altman quiere ir más allá, "adquirir algunas habilidades cinematográficas" y mezclar sus dos pasiones, el cine y los viajes, de la forma más divertida y solidaria posible. Quach, por su parte, quiere utilizar todos los vídeos como material para un largometraje. Su intención es explicar en un documental cómo internet es capaz de conectar a la gente en los tiempos que corren.

Saltar a un lago disfrazados o fingir encontrarse con alguien conocido

Los retos a los que se enfrentarán los jóvenes podrían ser cualquier cosa, desde escalar una montaña hasta entregar una carta de amor. Altman asegura que intentarán cumplir el mayor número de misiones posible, y que pretenden elegir "las más difíciles, únicas e interesantes, manteniendo el equilibrio entre divertirse y ayudar a los demás".

Las peticiones que han recibido son muy variadas: desde saltar a un lago vestidos de Buzz Lightyear hasta encontrarse con una persona y fingir que la conocen desde la universidad, pasando por asistir a una boda en Maryland, ayudar a Greg a limpiar su piscina o acompañar a David y sus perros al parque.

Una de las más atractivas para Altman es la que ha propuesto alguien de Delaware, que le ha retado a un duelo de esgrima sobre un velero. "Yo solía practicar este deporte y me encantan las películas de piratas, así que suena divertido". También le parece emocionante que alguien quiera darles un paseo en helicóptero por los cielos de Nueva York o que una mujer de Florida se haya ofrecido a enseñarles a comer fuego.

Así hasta 350 encargos diferentes, algunos la mar de originales. De hecho, Altman tenía mucha curiosidad por conocer qué tipo de "locas y creativas aventuras" se le ocurrirían a la gente. "Yo no soy nada creativo", reconoce, "y si me preguntas qué quiero cenar cada noche, el 90% de las veces no lo sabré. Lo mismo me ocurre con mis destinos de viaje".

Aportaciones económicas, de alojamiento y de otros recursos

Cuando el pasado 26 de mayo iniciaron su crowdfunding, cualquiera podía unirse al Club de los Aventureros de Internet, bien enviando una petición o bien aportando alguna suma de dinero, un lugar donde dormir u otros recursos. "Si alguien estaba en una banda o hacía música", explica Altman, "podía dejarnos utilizarla para nuestros vídeos".

El dinero que han conseguido se destinará a cubrir los gastos del viaje y sus posibles contratiempos. "Tenemos que ser realistas", asegura. "El coche podría romperse o podríamos enfermar, por lo que necesitamos un fondo de emergencia". Tampoco quieren morir de hambre, así que necesitan comprar "suficientes fideos instantáneos" para sobrevivir a su aventura, así como una cámara GoPro y diversos accesorios de grabación.

'Lo ideal sería que pudiéramos convertir este tipo de viajes en una forma sostenible de trabajo bien gracias a la publicidad de YouTube o a algún patrocinador'

Entre otras recompensas, los aventureros enviarán postales a todos los que hayan propuesto una misión, seguirán en Twitter a los que hayan aportado algo de dinero - para que, "aunque no seamos famosos, aumenten sus seguidores" – y darán las gracias a través de su página web a todos los mecenas, que podrán ver en exclusiva los vídeos antes de que se hagan públicos.

En el futuro, les gustaría seguir con el proyecto viajando a otros países, aunque saben que esa iniciativa será mucho más cara. "Lo ideal sería que pudiéramos convertir este tipo de viajes en una forma sostenible de trabajo", afirma, bien gracias a la publicidad de YouTube o a algún patrocinador. "Es probable que no seamos realistas", admite, "pero es algo muy divertido". Se trata de vivir el momento, disfrutar con lo que tienen y hacer de ello una gran historia que hace un par de semanas echó a rodar en Nueva Orleans.

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