según lei jun están lastrando sus cifras

El plagiador plagiado: Xiaomi se queja de las copias baratas chinas

Aunque sólo tiene cuatro años de vida y no lanzó su primer 'smartphone' hasta 2011, ya se ha erigido como la alternativa a las grandes tecnológicas. Pero Xiaomi se enfrenta a un problema en casa

Foto: El CEO de Xiaomi, Lei Jun (Fotografía: Reuters).
El CEO de Xiaomi, Lei Jun (Fotografía: Reuters).

Es el precio que hay que pagar por ser famoso. Después de alcanzar el éxito y pelear, cara a cara, con las grandes tecnológicas (para muchos, plagiando a Apple), la china Xiaomi está siendo víctima de un fenómeno que, según su CEO, está lastrando sus cifras: las copias baratas chinas.

Lei Jun anunció esta semana que en 2014 la compañía vendió 14,6 millones de unidades de su wearable Mi Power Bank, pero que la cifra en realidad podría haber sido mucho mayor. "El principal problema es que hay demasiadas falsificaciones. Si no las hubiera, nuestras ventas se habrían duplicado o triplicado. El producto ha sido muy bien recibido por todos".

Pero lo cierto es que el fenómeno no es nuevo. Los smartphones de Xiaomi, al igual que muchos de sus dispositivos llevan tiempo siendo falsificados en China. Tanto es así que actualmente no es complicado encontrar por internet una batería, auriculares o cualquier otro de sus gadgets falsificado haciéndose pasar por original fuera de los canales de distribución oficial.

De hecho, son muchos los usuarios que se quejan de haber comprado una imitación por error, algo que a la larga podría convertirse en un problema especialmente preocupante para Xiaomi ya que puede llegar a dañar su imagen.

La 'startup' mejor valorada no puede con las copias chinas

Xiaomi es conocida como "el Apple chino". Esto es debido a que ha sido acusada sistemáticamente (sobre todo en EEUU), de plagiar los productos de los de Tim Cook. Ejemplos de esto lo son el Mi Pad, Mi Box o Mi 4, sospechosamente similares al iPad mini, Apple TV o iPhone 5 respectivamente. Incluso Lei Jun acude a los actos ataviado exactamente igual a como lo hacía Steve Jobs.

El Mi Box de Xiaomi y Apple TV de Apple, frente a frente.
El Mi Box de Xiaomi y Apple TV de Apple, frente a frente.

Lejos de perjudicarles, esta mala publicidad parece que les ha beneficiado. Aunque la tecnológica sólo tiene cuatro años de vida y no lanzó su primer teléfono inteligente hasta 2011, ya se ha erigido como la gran alternativa a los actuales gigantes de la telefonía móvil.

En la primera mitad de 2014 colocó la nada despreciable cifra de 26,1 millones de terminales que le reportaron unos ingresos de 33.000 millones de yuanes (casi 4.000 millones de euros). Hace tiempo las cifras la colocaron en lo más alto del mercado chino. Por delante incluso de la todopoderosa Samsung. Y en su horizonte se vislumbra el primer puesto de ventas en todo el mundo. Algo que según muchos llegará tarde o temprano.

La estrategia comercial de Xiaomi, que ya es considerada la startup mejor valorada (por encima incluso de Uber), se ha enfocado desde un principio en la fabricación y venta de dispositivos de gama alta a precios competitivos. Esto le ha servido para competir con los gigantes que venden sus aparatos a un mayor precio, pero no parece servirle para competir con las copias baratas. Sobre todo las de su ecosistema.

Complicado escenario, sobre todo si tenemos en cuenta que Lei Jun está convencido de que el negocio no está tanto en el aparato, que se vende casi a precio de coste, sino en el software y los accesorios.

De momento, la compañía china ha lanzado una aplicación con la que pretende ayudar a sus clientes a la hora de averiguar si su dispostivo es o no falso. También existen guías para averiguar si tenemos un Mi Power Bank falso u original. Todo lo que haga falta con tal de luchar contra las copias chinas.

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