sus catorce personajes multiplican la diversión

Final Fantasy Type-0 HD: su nefasta cámara empaña una gran jugabilidad

Este 'remake' de un título de PSP que no vio la luz en Occidente se sustenta en un sistema de combate que combina dinamismo y estrategia, pero patina estrepitosamente a nivel gráfico

Foto: Final Fantasy Type-0 HD: su nefasta cámara empaña una gran jugabilidad

Final Fantasy Type-0 HD sigue la estela de esta generación de consolas que nos ha tocado vivir: remakes, ports, spin offs, secuelas y precuelas. Y para juegos verdaderamente nuevos como The Order 1886 luego pasa lo que pasa. En este caso estamos ante la adaptación de un juego que salió para la portátil de Sony PSP en 2011. El salto era cuanto menos osado: estamos hablando de un remake para Playstation 4 de una especie de spin off de Final Fantasy XIII para PSP con precio de next gen. El riesgo de caer en el cajón de títulos prescindibles no era bajo. ¿Habrá valido la pena?

Comencemos tranquilizando a los escépticos de los remakes, porque la aparición de este título era necesaria, teniendo en cuenta que jamás salió del archipiélago nipón. La saga Final Fantasy no necesita presentaciones: la saga de Square Enix nos ha dado momentos inolvidables desde su aparición en 1987, aunque su sobre explotación actual es evidente. Aunque la mayoría de títulos son decentes, defiendo que desde Final Fantasy X (2001) no ha salido ningún título verdaderamente magnífico, salvando quizá algún Tactics.

Los catorce alumnos, cada uno con sus armas, fortalezas y debilidades, son la base de un sistema de combate dinámico pero estratégico

Pero vayamos al grano. La historia de Final Fantasy Type-0 HD (los títulos de la saga cada vez son más largos y temo que algún día veamos un Final Fantasy Type-0 2.0 HD Remastered Plus) es, como es menester en cualquier RPG japonés, enrevesadísima. La clave, como siempre, es no intentar comprender demasiado y dejarse absorber por el mundo de Square Enix. Al margen de la miríada de nombres y conceptos, la idea es sencilla: Un mundo dividido en cuatro naciones. Una de ellas (la tecnológica) le declara la guerra e invade a la otra (la mágica). Ciencia contra fe, si prefieren verlo de otro modo.

Así comienza el juego, con una cruenta invasión que deja claro –desde su larga y eterna escena inicial– que estamos en guerra, la gente muere y si no te gusta no haber venido. En otras palabras, no se escatima en kétchup desde los primeros momentos. Lo dramático de la situación, unido a la excelente banda sonora, hace que nos metamos de lleno en la historia desde el comienzo, a pesar de no tener muy claro lo que pasa.

Todo parece perdido para la nación de Rubrum (los magos), pero entonces llegan los Doce Magníficos. Estudiantes de Hogwarts (o de una escuela de magia), que les dan para el pelo a los tecnológicos. Se trata de la Clase Cero, la típica clase japonesa con chavales de pelo rubio platino que lanzan cartas a lo Gambito, tipos duros con lanza y tímidas colegialas con falda capaces de partir un tanque por la mitad con su espada tamaño XL.

Esta es la asignatura en la que destaca Final Fantasy Type-0 HD. Los doce alumnos (a los que enseguida se unen otros dos) están perfectamente caracterizados, tal y como nos tienen acostumbrados las series de anime y manga. Cada uno tiene su arma, sus puntos fuertes y sus debilidades. Y en su combinación se encuentra la llave del éxito, porque sólo podemos usar a tres simultáneamente (uno controlado por nosotros, y los otros dos por una IA mejorable que no permite dar órdenes a nuestros compañeros, aunque es posible cambiar al estudiante controlado en todo momento). De conseguir un equipo equilibrado y adecuado para cada misión dependerá que todo sea más sencillo…o que sudemos la gota gorda. Porque esto no es un paseo por el campo, y si el grupo carece del nivel necesario sólo nos espera la muerte.

Gráficamente, Final Fantasy Type HD es como ese alumno al que le cuesta mucho y se esfuerza hasta dejarse los codos, pero que aun así no aprueba

El sistema de combate sigue la estela de Crisis Core: Final Fantasy VII. Square Enix se ha dado cuenta de que no puede ganarse a los jóvenes con los combates por turnos que nos enamoraron en los primeros títulos y apuesta por unas peleas en tiempo real, muy dinámicas pero con un buen fondo de estrategia gracias al gran número de ataques, magias, invocaciones y tácticas posibles. Aquí atacar a lo loco como en un machacabotones es una muerte segura: lo importante es esperar y planear los movimientos y, si somos pacientes, podremos matar al enemigo de un solo golpe.

Esa es la verdadera magia del título, que no está en su argumento (cuidado como siempre que hablamos de Final Fantasy) ni del mundo (gigante, a la par que lineal y con demasiadas discontinuidades). Es esa catorcena (lo acepta la RAE, ojo) de carismáticos alumnos que ofrecen un océano de posibilidades a la hora de combinarlos: mejorar sus armas, aprender magias e invocaciones nuevas mientras avanzamos a través de espectaculares combates. Un número de personajes mucho más elevado de lo normal para la saga madre, que actúan como catorce pilares que sustentan el título y que garantizan muchísimas horas de diversión, con infinidad de misiones secundarias que alargan las 30 horas de duración normal a más de 100 si se le quiere sacar todo el jugo.

Cámara horrible, gráficos muy mejorables

Hemos dicho al principio que una nación es la villana de la historia (en Teknautas nos parece fatal que los malos sean los tecnológicos, por cierto), al declarar la guerra a los pobres magos. Que no les engañen: el malo malísimo de este título es la cámara. Cien veces peor que Sephiroth. Fruto del origen portátil del título (la PSP controlaba la cámara sin un segundo joystick), provoca mareo y cabreo a partes iguales. Básicamente tiene dos velocidades: parada y a toda pastilla. Elijan la que mejor les venga, pero ya les aseguramos que es este fallo el que más estropea el juego. Y eso que en las batallas es infrecuente, debido a que fijamos la vista en un enemigo, por lo que la cámara deja de ser manual durante gran parte de las peleas.

Gráficamente, Final Fantasy Type-0 HD es como ese alumno al que le cuesta mucho y se esfuerza hasta dejarse los codos, pero que aun así no aprueba. La mejora de la versión de PSP es más que evidente, y a las pruebas me remito. ¿El problema? Que esto es una Playstation 4 y el resultado es, a todas luces, insuficiente. Sin embargo, que Bahamut me libre de juzgar jamás un juego por este aspecto. Los gráficos siempre quedan obsoletos a largo plazo, y aunque resulta cutre jugar en una consola de nueva generación a un juego que (casi) está al nivel de una portátil que salió hace 10 años es, y hay que decirlo, cutre.

La cámara, que provoca mareo y cabreo a partes iguales, tiene dos velocidades: parada y a toda pastilla

Quizá por este motivo el mundo de este Final Fantasy es más lineal de lo que acostumbra la saga, con rutas prefijadas, zonas pequeñas, ciudades similares con poca exploración disponible y tiempos constantes de carga. Estas son las limitaciones gráficas que más molestan, más allá de que el remake sea HD o no. La banda sonora es espectacular, y un detalle que es de agradecer es que puedan escogerse las voces japonesas o inglesas. Una tontería que muchos agradecemos en sobremanera y que es realmente difícil de encontrar en los títulos japoneses que llegan a Occidente.

En 2011 no pudimos disfrutar de este título, y algunos dirán que más vale tarde que nunca. A los incondicionales de la saga no les decepcionará, aunque los neófitos deberían probar antes mejores añadas. En cuanto al resto, si sabes perdonar la cámara, encontrarás un juego con un sistema de combate divertido, exigente y con posibilidades, y que se aleja de la norma de la saga. Como remake quizá patine, pero como juego merece la pena.

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