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Los 'trolls' de patentes se hacen de oro a costa de las grandes tecnológicas
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samsung, la última víctima en los tribunales

Los 'trolls' de patentes se hacen de oro a costa de las grandes tecnológicas

Un abogado desconocido por todos ha hecho pagar al gigante Samsung por infracción de patentes. Pero no ha sido la única víctima. Es el fenómeno conocido como 'troll' de patentes

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“¿Quién es Gordon Bremer?”, Jeff Sherwood, el abogado de Samsung no entendía nada. La demanda presentada contra su cliente por parte de Rembrandt IP no parecía tener ni pies ni cabeza, pero ahí estaban las partes frente al juez. El gigante coreano contra las cuerdas a cuenta de una presunta infracción de patentes por el uso de, tomen asiento, el bluetooth.

Bremen subió al estrado y defendió con soltura el registro de una patente, explicando los pormenores. “Pero ¿tuvo usted algo que ver con el desarrollo del bluetooth?”. “No”, respondió, y de hecho no tuvo conocimiento de esta tecnología hasta transcurridos varios años. Pero da lo mismo: Bremer, ganó y engrosó a la firma que le da empleo la friolera de casi 16 millones de dólares, quedándose él con el 2,5% (unos 600.000 dólares).

Samsung se vio obligada a extender la chequera mientras que en la sede de Rembrandt IP descorchaban el champán. Uno de sus fichajes estrella lo había vuelto a conseguir: obligar a una marca a pasar por el peaje de la infracción de patentes. Estamos ante el conocido fenómeno de los trolls de patentes: empresas o particulares que se dedican a acumular patentes de todo tipo y en cuanto alguna marca (cuanto más grande, mejor), se acerque a lo que se entiende como una infracción, ¡zas!

Para algunos se trata de una jugosa fuente de ingresos adicional, pero para otros, como es el caso de Rembrandt IP, es el grueso de su negocio. Y para esta empresa la maquinaria ha vuelto a funcionar a las mil maravillas: Samsung y su cohorte de abogados no han tenido mucho que hacer y ahora toca pagar. Pero cuidado que Bremer y compañía esperan con las redes tendidas ahora a BlackBerry. Y es sólo el comienzo.

Un chollo que podría tener los días contados

Imaginen la escena. Un desenvuelto Bremer explicando en el juicio que en realidad, aquello del bluetooth no tenía nada que ver con su trabajo, pese a lo cual, los coreanos han sido condenados por la infracción de una patente en poder de Bremer.

“Tuve un momento "¡Ajá!" cuando leí las especificaciones del bluetooth”, confesó. Desparpajo de primer nivel o desvergüenza, pero nuestro protagonista no se corta al explicar a los medios cómo empezó todo. Bremer fue fichado en 2004 y su trabajo consiste básicamente en registrar patentes, para luego vigilar a sus víctimas: en cuanto alguna marca explota comercialmente algo cercano a alguna de sus cerca de cien patentes, el abogado de la firma prepara la artillería pesada para luego llevar a las empresas a los tribunales. Es como la pesca de anzuelo: si se llega a casa con la cesta vacía, se espera a otro día, pero cuando pica…

Los gigantes de la tecnología suelen ser las víctimas habituales de esta picaresca elevada a negocio, pero también han contribuido a ella: Microsoft y Apple unieron sus fuerzas en una guerra de patentes contra Google, pero entendieron que se trataba de un despropósito y se deshicieron de las citadas patentes.

No obstante, parece que el negocio de las patentes podría tener los días contados: los jueces han comenzado a reaccionar argumentando que no se pueden patentar las ideas y empresas como Rembrandt podrían comenzar a ver su negocio extinguirse en un futuro no muy lejano. Y no sólo por el quebranto económico que se hace a las grandes marcas, sino porque lo que se teme es que los trolls de patentes frenen de alguna manera la innovación de las pequeñas startups.

“¿Quién es Gordon Bremer?”, Jeff Sherwood, el abogado de Samsung no entendía nada. La demanda presentada contra su cliente por parte de Rembrandt IP no parecía tener ni pies ni cabeza, pero ahí estaban las partes frente al juez. El gigante coreano contra las cuerdas a cuenta de una presunta infracción de patentes por el uso de, tomen asiento, el bluetooth.

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