surgen las dudas sobre storm

Día Mundial de la Bicicleta: La bicicleta perfecta podría ser una estafa

Una campaña de 'crowdfunding' promete la bicicleta eléctrica más barata del mundo con unas prestaciones increíbles, pero las dudas no han tardado en surgir

Foto: La bicicleta perfecta podría ser una estafa
La bicicleta perfecta podría ser una estafa

“La ebike más barata del mundo por 600 dólares durante un período de tiempo limitado”. El anuncio se lee en lo más alto de una campaña de Indiegogo que no para de recaudar fondos. Tantos que han comenzado a surgir dudas sobre la solvencia de la bicicleta eléctrica Storm, y muchos usuarios se preguntan cómo es posible que una bicicleta eléctrica con una prestaciones de escándalo se sitúe a mitad de precio respecto a sus rivales.

Yahoo levantó la liebre al poner en duda las impresionantes cifras de la campaña, mientras que Business Insider habla de “creciente escepticismo” ante lo que parece ser un producto milagro. Nadie se atreve a ponerle nombre, pero el temor a la estafa crece por momentos.

Los creadores han convocado a quien quiera a una demostración de su bicicleta en Santa Mónica el próximo 18 de febrero

El problema se encuentra en las condiciones de Indiegogo, cuyas aportaciones no son reembolsables. Esto quiere decir que una vez confirmado el pago uno se despide del dinero para siempre con independencia del éxito o fracaso de la campaña. Por el contrario, Kickstarter sí cubre a sus usuarios, a los que no se carga la aportación hasta que se consolide el proyecto.

Resumiendo: estamos ante un producto con unas características muy atractivas, o incluso excesivamente optimistas, que ya ha superado los 3 millones de dólares (cuando el objetivo era de apenas 75.000 dólares), y cuya aportación es irrecuperable. No es de extrañar que las alarmas saltaran, especialmente una vez que el producto se empezó a difundir exponencialmente a través de las redes sociales.

Una bici demasiado perfecta

Storm es la bicicleta perfecta. Demasiado, como si el comprador escribiera la carta de los Reyes Magos describiendo la bici de sus sueños. Es eléctrica, alcanza los 30 km/h con una autonomía de 80 km y, además, se carga por completo en 90 minutos.

Las aportaciones en Indiegogo no son reembolsables, por lo que uno se despide del dinero para siempre con independencia del éxito o fracaso de la campaña

A estas especificaciones habría que sumarles que el vehículo cuenta con un diseño moderno y unas ruedas con un ancho extra para circular sobre la nieve y la arena. Pero sin duda el gran gancho se encuentra en el precio: 600 dólares. O lo que es lo mismo, la mitad de lo que cuesta una bici semejante y con unas prestaciones muy inferiores. Huele raro, hasta el punto de que sus promotores han comenzado ya la ronda de matizaciones al verse bombardeados a preguntas.

Para empezar, según han aclarado, el precio ganga sólo se aplica a los usuarios de Indiegogo, porque el precio final una vez se comercialice será de 1.200 dólares. De hecho, aseguran que uno de los objetivos del crowdfunding es el de lograr la financiación para comercializar la bicicleta “a una fracción de su precio”. Parece que el asunto se les ha ido de las manos, porque a un par de semanas del final de la ronda, ya alcanzan cifras millonarias.

Las sospechas son aún mayores respecto a las prestaciones: los expertos (tanto fabricantes como medios que escriben sobre bicicletas) destacan que algunas cifras de las que han impactado tanto son imposibles. David Santos, responsable comercial de un conocido fabricante neoyorkino de bicicletas eléctricas, sostiene que esas cifras de velocidad y autonomía son irreales, y que ese tipo de batería requiere una carga de al menos seis horas.

Queda la incógnita de los gastos de envío, que aumentan todavía más las dudas al no ser posible la recogida de la bici en una tienda física. Y aún no hemos terminado, porque el fabricante de ebikes Prodeco redactó el clásico cease and desist solicitando el cambio de nombre de la bici, al contar con otra Storm en su catálogo. El sorprendente problema con el que se encontraron era que no sabían a quién enviar la carta: la web redirige a Indiegogo y no cuentan más que con un email del tipo info@.

Hemos rastreado en Google el nombre del promotor, Storm Sondors, y todo lo que hemos podido encontrar es un perfil de Lindkedin sin completar y un lacónico “director de ventas”. Sin embargo, Sondors no ha escurrido el bulto y ha convocado a quien quiera a una demostración de su bicicleta en Santa Mónica el próximo 18 de febrero, “la manera más divertida y fácil de acabar con toda esta especulación”, explica.

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