CANON ACABA DE LLEGAR A LOS 50 MEGAPÍXELES

Por qué debes evitar las cámaras que te ofrecen resoluciones desorbitadas

Más resolución en una cámara de fotos no equivale a mejor calidad de imagen, pero sí a tener que gastar más dinero en tarjetas de memoria y discos duros

Foto: Por qué debes evitar las cámaras que te ofrecen resoluciones desorbitadas

Fue todo un golpe de efecto. Canon anunció el pasado viernes dos cámaras réflex con sensores de 50 megapíxeles. Y se desató la locura. La compañía lograba de esta forma superar en ese aspecto a Nikon, su histórico rival, que hace dos años logró con su cámara D800 llegar a los 36 megapíxeles. A pesar de que hay algo infantil en esta competición, casi todas las empresas de fotografía y muchos fabricantes de móviles participan en esta nueva guerra del megapíxel.

Entre los últimos en llegar están unos que hace no tanto renegaban de las grandes cifras en resolución. Olympus presentó el pasado jueves la O-MD E-M5 Mark II, una cámara con un sensor de 16 megapíxeles, pero capaz de lograr fotos de 40. Eso sí, con truco, pues para captar imágenes de esa resolución la cámara debe estar sujeta a un trípode y sólo se pueden fotografiar objetos estáticos.

La maniobra de Canon se explica en parte por la incómoda situación en la que los está poniendo Nikon. Muchas de las mejores máquinas de este último fabricante cuentan con sensores de Sony, que proporcionan una calidad de imagen que, por lo general, es superior a los que diseña Canon.

Para juzgar la calidad de imagen de una cámara de fotos, el dato a tener en cuenta no es otro que el tamaño del píxelPor ejemplo, la Canon EOS 7D Mark II, una de las estrellas del catálogo de la firma, capta imágenes más pobres que modelos de la competencia más modestos o antiguos. Al menos eso dice el laboratorio DxO Mark, que le daba a la cámara de Canon la misma puntuación que a la Nikon D300s, lanzada en 2009. Nosotros también hemos podido comprobarlo.

No queremos pensar que Canon ha tirado la toalla. Habrá que esperar a que estas dos nuevas réflex salgan a la venta en verano para comprobar cómo se desenvuelven. Sobre todo en situaciones con poca luz, que es el principal talón de Aquiles de muchas réflex de Canon actualmente.

Como ya explicamos en su día, para juzgar la calidad de imagen de una cámara el dato a tener en cuenta es el tamaño del píxel. En los sensores de las Canon EOS 5DS y 5DS R su elevada resolución hace que el tamaño de sus píxeles sea muy inferior al de otras máquinas similares.

Demasiada resolución, ¿un lastre en lugar de una ventaja?

Un buen ejemplo es la Sony A7s, que tiene un sensor con un tamaño idéntico al de estas dos Canon, pero con sólo 12 megapíxeles. Es conocida la genial calidad de imagen que proporciona la Sony, incluso haciendo fotos en penumbra. Las nuevas máquinas de Canon parecen más indicadas para fotógrafos de estudio que trabajan con luz artificial y necesitan obtener grandes copias en papel.

Ellos son los verdaderos beneficiados por esos 50 megapíxeles y ellos son los que estarán dispuestos a pagar los casi 4.000 euros que cuestan sin objetivo. Mucho menos lógicas nos parecen las disparatadas cifras de resolución de otras cámaras destinadas a fotógrafos aficionados, como las recientes Canon EOS 750D y 760D, de 24 megapíxeles, o la Samsung NX500, de 28 megapíxeles, ya que hay varias razones por las que para muchos usuarios demasiada resolución es un lastre en lugar de una ventaja.

Más resolución no equivale a mejor calidad de imagen, pero sí a tener que gastar más dinero en tarjetas de memoria y discos duros. También se pierde más tiempo en operaciones como descargar las fotos o editarlas. Incluso con frecuencia hay que renovar el ordenador por uno más potente para mantener a raya a tanto píxel.

Otro problema de las cámaras con sobredosis de resolución es que necesitan un objetivo que esté a la altura. A muchas de las que superan la frontera de los 20 megapíxeles sólo se les puede sacar todo el partido con objetivos que valen más que la propia cámara.

Más resolución no equivale a mejor calidad de imagen, pero sí a tener que gastar más dinero en tarjetas de memoria y discos durosPor otra parte, algunos fotógrafos al usar cámaras con una elevada resolución comienzan a descubrir que misteriosamente muchas de las fotos que hacen se ven trepidadas o, como popularmente se dice, movidas. Esto se debe a que el aumento del nivel de detalle propicia que ciertos fallos sean más visibles, algo que pudimos percibir al probar la Sigma DP2 Quattro.

Por ello, si deseamos congelar una imagen con una cámara que tenga una resolución bastante elevada no nos queda más remedio que disparar a mayor velocidad, algo que no supone un problema cuando hay mucha luz pero, de lo contrario, nos vemos obligados a aumentar la sensibilidad ISO, y al hacerlo la imagen se resiente. La pescadilla que se muerde la cola.

Por todo esto, no es descabellado recomendar a los que no se ganan la vida haciendo fotos que compren cámaras sin demasiada resolución. Si hablamos de modelos con sensores Micro Cuatro Tercios o APS-C un límite de 16 o 18 megapíxeles es ideal. Si hablamos de cámaras con sensores de fotograma completo, la cifra se puede estirar un poco más. Al menos en este caso, menos es mejor.

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