El diseñador español que plantó cara a Apple en los tribunales
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una pera mordida, motivo de la discordia

El diseñador español que plantó cara a Apple en los tribunales

Una pera mordida y una marca que alude a una expresión castiza malagueña: Toperita. Es el objeto de la discordia que ha enfurecido a la compañía californiana

Foto: El diseñador malagueño, Pablo Ruiz.
El diseñador malagueño, Pablo Ruiz.

Una pera mordida y una marca que alude a una expresión castiza malagueña: Toperita. Es el objeto de la discordia. Es la imagen que ha llevado a Pablo Ruiz, diseñador malagueño, a vivir una verdadera batalla en la que él asume el papel de David y Apple, el de Goliat. La lucha se inició hace más de un año y ahora da el salto a los tribunales. “Voy a llegar hasta el final”, advierte.

La historia se remonta dos años atrás. Pablo es uno de tantos diseñadores que en esta crisis acabó perdiendo el empleo. La empresa para la que trabajaba echó el cierre y tras algunos intentos opta por iniciar un camino por cuenta propia. “Vi que había un nicho de diseños sobre temas de Málaga que nadie estaba cubriendo”, explica. Crea su marca Toperita, una de las expresiones más castizas en tierras malacitanas (significa que algo está bien), para plasmarla en camisetas. La registra con un logo que se basa en uno de los edificios emblemáticos del centro de la capital. Hasta ahí, todo discurría con normalidad.

Pero desde el primer momento quería relacionar esa marca con la imagen de una pera mordida. Estaba decidido a registrar esa y otras similares como diseño industrial. “Cuando lo hice pensé que podría hacer un poco de ruido pero nunca pude imaginar lo que iba a ocurrir”, reitera el autor. Pasado el verano de 2013 envía la solicitud a la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Era el primer asalto de un enfrentamiento que ya dura más de un año. El recurso llegó. Pablo lo esperaba. En un texto escrito de su puño y letra, al que ha tenido acceso Teknautas, contesta directamente a la Oficina de Patentes para defender por qué su diseño no choca contra los intereses de Apple. Desde la forma del logo, hasta el esquema de representación, pasando por el propio proceso creativo o la justificación del diseño, vinculado irremediablemente a una marca basada en la idiosincrasia local.

Un diseño que puede generar confusión

Se le concede provisionalmente, aunque tras las alegaciones de la compañía tecnológica la última resolución tiene lugar a finales de 2014. El organismo da la razón de forma parcial a Apple y corrobora que sólo el diseño de la pera con el mordisco puede generar confusión. “Hemos apelado: Son conceptos que no pueden crear confusión a un consumidor mínimamente informado”, explica Nicolás Morcillo, letrado en el bufete Gaona Abogados, encargado de defender a Pablo Ruiz.

En todo este proceso, la voluntad de negociación ha sido casi inexistente. Sólo hubo un intento de Apple tras el escrito del diseñador, en el que pedían la retirada del diseño. Buscaba resolver el asunto “de forma amistosa”, tal y como reza en una carta en la que, incluso, anunciaba que asumiría las tasas abonadas para el registro del diseño de la discordia.

Tras la negativa de Pablo Ruiz a dar su brazo a torcer, el argumentario se “endureció”. En palabras de su letrado, en todas sus comunicaciones“fue muy beligerante y demostraba que había puesto toda la artillería en este caso”. Reconoce que es habitual que grandes corporaciones tengan una política de defensa a ultranza de su propia marca, pero entiende que en este caso es difícilmente explicable. En este sentido, recuerda que en publicaciones internas dentro de Apple, miembros de la firma “se sentían sorprendidos ante una situación en la que el perjuicio económico que puede sufrir Apple si no es cero, es muy poco”.

Y es que, según reitera, se trata de la venta de camisetas con una expresión muy localista en Málaga frente a una marca con logo internacional y asociado a un sector muy concreto.

Entretanto la batalla se sustanciaba, Pablo y su Toperitarecibían apoyos. Numerosos personajes populares malagueños se fotografiaron con las camisetas y la marca. Algunos de ellos hicieron suya la reivindicación frente a Apple, como el también malagueño Javier Ojeda, cantante del grupo español de pop Danza Invisible.

Un caso que da el salto a la justicia ordinaria

Tras un año de recursos y alegaciones, Pablo sólo quiere “trabajar sin más”. Reconoce que se encuentra en una situación de inseguridad jurídica en la que muchos de sus diseños no pueden ser utilizados hasta no haya un dictamen definitivo. Un dictamen que, además, puede alargarse durante todo este año 2015. La razón: ahora el asunto se trasladará a la sala de lo Contencioso-Administrativo delTribunal Superior de Justicia de Madrid. Da el salto, por tanto, a la justicia ordinaria y será un juez quien se pronuncie.

El proceso legal no es baladípues puede sentar un precedente para otras muchas marcas que utilicen frutas para sus logotipos. “¿La protección es que no puede haber otra fruta mordida además de la de Apple? ¿Esa es la interpretación de un juez?”, se pregunta el letrado, quien recuerda que lo que debe dilucidar es si existe confusión, un concepto con una importante carga subjetiva.

Un año después de recibir esa primera comunicación oficial de Apple, Pablo reitera que llegará hasta el final. “Yo sigo adelante, pero no quiero indemnización monetaria… Quiero seguir trabajando en esto”, afirma. No quiere dar su brazo a torcer, ni tampoco tener relación con la compañía tecnológica. Y lo dice después de haber sido usuario durante años de sus dispositivos como diseñador. Ahora, sólo busca saber cuál será el final de este periplo.

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