controlan la luz mediante ondas de sonido

Cómo lograr vídeos holográficos a todo color y diez veces más baratos

Un equipo de investigadores del MIT ha desarrollado una técnica que permitiría obtener pantallas holográficas tan grandes como una habitación

Foto: Este aparato desarrrollado en el MIT permite modificar la frecuencia de la luz
Este aparato desarrrollado en el MIT permite modificar la frecuencia de la luz

La holografía permite crear imágenes en apariencia tridimensionales, una técnica que ya se utiliza en tarjetas de crédito y pasaportes. Estas imágenes están grabadas sobre una película fotográfica  que recoge información del ángulo con el que incide la luz. De esta forma, se pueden ver nuevas partes del dibujo conforme se cambia este ángulo.

Pero el reto se encuentra en los hologramas de vídeo, también conocidos como holovídeos. Por mucho que hayan avanzado las realidades virtual y aumentada, lo cierto es que todavía no es posible mantener una videoconferencia con esta tecnología. Y no será porque Microsoft no lo haya intentado.

La holografía funciona porque la luz “llega al ojo en tiempos distintos”, lo que produce un efecto tridimensional, explica a Teknautas el investigador de la Universidad de Málaga y divulgador Francisco Villatoro. El problema es que, para lograrlo, el dispositivo “debe actuar muy rápido”, algo muy difícil con las técnicas habituales de difracción. Por este motivo, los holovídeos obtenidos hasta ahora son muy simples, con una resolución baja y pocos colores.

La dificultad está en que hay que retrasar cada píxel de la imagen de diferente forma, lo cual requiere un enorme poder de computación

Todo esto podría cambiar pronto, porque investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han desarrollado una nueva técnica que permitirá que esta tecnología sea de mayor calidad y, sobre todo, hasta diez veces más barata, según publica hoy la revista Review of Scientific Instruments. Gracias a esto se podrían obtener vídeos holográficos mucho más grandes y coloridos, con un tamaño comparable al de una habitación.

El secreto de las holografías se encuentra en la manipulación adecuada de la luz. En este caso, el equipo ha empleado ondas acústicas de superficie para controlar el ángulo y color de la luz. Todo esto es posible gracias al niobato de litio, un cristal cuyas propiedades ópticas lo convierten en un material común en sensores y teléfonos móviles.

Bajo este cristal se crean canales microscópicos que, a modo de guía de ondas, facilitan que la luz atraviese estos diminutos canales. Junto a cada uno, se coloca un electrodo que produce las ondas acústicas de superficie.

Gracias a esto es posible “colorear” las frecuencias de luz blanca a partir de su alteración, sin necesidad de utilizar filtros de colores ni píxeles rojos y azules, según explica el autor principal del estudio Daniel Smalley. De esta forma, cualquier combinación de colores sería posible.

Esta nueva forma de obtener vídeos holográficos sería mucho más barata. Según Smalley, el precio “caería” desde las decenas de miles de dólares actuales hasta menos de mil dólares. Villatoro asegura que esta técnica supone un gran avance al presentar “un dispositivo único que se puede controlar de manera muy rápida y que permite proyectar imágenes”.

El primer paso hacia el cine holográfico

Una vez esta tecnología logre abaratarse, el siguiente paso consistiría en aumentar su tamaño, ya que tal y como afirma Smalley “los hologramas están pensados para ser grandes”. Por este motivo, el siguiente paso de este equipo consistirá en lograr monitores del tamaño de una habitación.

Esta técnica permite cualquier combinación de colores de forma fácil

“La dificultad está en que hay que retrasar cada píxel de la imagen de diferente forma", aclara Villatoro. Esto requiere un enorme poder de cómputo y un dispositivo que responda lo suficientemente rápido, pero con el nuevo sistema de Smalley podría conseguirse con mucha mayor facilidad.

Al hablar de holovídeos inmediatamente viene a la cabeza la frase “ayúdame Obi-Wan Kenobi, eres mi única esperanza” que pronunciaba la Princesa Leia, lo cierto es que los hologramas flotantes como el que emite R2D2 al comienzo de Star Wars son –de momento– pura ciencia ficción. A pesar de eso, fue precisamente el MIT quien logró plasmar una princesa Leia en holovídeo en 2011.

La clave para hablar de holografía real, es que la imagen muestre zonas nuevas según el observador cambia de posición. Algo que no se cumple con efectos ópticos en 3D como el que puede disfrutarse en las salas de cine. Con esta técnica, el MIT abre la puerta a una tecnología que, tal vez, permita desarrollar un cine holográfico en el futuro, con imágenes tridimensionales, grandes y con buena resolución.

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