desarrollado por samsung

Un 'wearable' calcula en 60 segundos el riesgo de sufrir un ictus

La surcoreana ha anunciado un prototipo que valora la posibilidad de ictus en un minuto. Podrá incorporarse a gafas y horquillas para llevarlo de forma discreta

Foto: Un 'wearable' calcula en 60 segundos el riesgo de sufrir un ictus

Cada seis minutos se produce un caso de ictus en España, que mata a 40.000 españoles al año según la Federación Española de Ictus. A nivel global, se producen 15 millones de casos anuales, de los que 5 son fatales y otros 5 causan discapacidad permanente. Para evitarlo, la detección rápida de un posible ataque es fundamental para salvar vidas y disminuir las secuelas.

En este contexto, ser capaz de comprobar en sólo 60 segundos si alguien puede sufrir un infarto cerebral podría salvar miles de vidas al año. Y este es el objetivo que llevó a un grupo de cinco ingenieros de Samsung, hasta ese momento más relacionados con el mundo del smartphone que el de la tecnología sanitaria, a desarrollar EDSAP, un sistema ponible de sensores que consigue precisamente eso. “Buena suerte”, fue la sarcástica respuesta que recibieron por parte de algunos médicos a los que pidieron ayuda.

Por suerte, los ingenieros de Samsung no cejaron en su empeño, sino que consultaron con varios neurólogos si su idea era factible. “Queríamos darle una oportunidad”, explica el líder del proyecto, Se-hoon Lim. El experto asegura que los wearables cada vez son más complejos, y que esto implica que sus capacidades aumentan enormemente.

Todavía es necesario llevar a cabo ensayos clínicos, pero EDSAP merece la atención de la comunidad médica

Dos años después de ese primer contacto, el equipo de Samsung ha anunciado el primer prototipo de este wearable. EDSAP es el acrónimo de Early Detection Sensor & Algorithm Package (del inglés Paquete de Sensores y Algoritmos para una Detección Temprana), y se posiciona como una prometedora vía para la prevención del ictus.

EDSAP consiste en un casco que mide la actividad cerebral y la transmite de forma inalámbrica a una app, que determina la probabilidad de un ataque cerebral en tan sólo un minuto. Si se mantiene la medición por más tiempo, también facilita información adicional sobre estrés, ansiedad y patrones de sueño, que también puede ser útil para estudiar otras enfermedades neurológicas.

Lo más importante es que los sensores del dispositivo pueden adaptarse a cualquier forma, gracias a los materiales empleados, similares a la goma. De momento el prototipo es un aparatoso casco, pero en el futuro podrá incluirse en complementos como horquillas y gafas. Así, la monitorización podrá alargarse en el tiempo sin tener que llevar constantemente un molesto aparato en la cabeza, a la vez que se mejora calidad de los datos y la protección ante un posible ictus.

“Este potencial puede ser utilizado para otras enfermedades neurológicas como la depresión”

La comodidad y discreción de la futura versión comercial de EDSAP no son las únicas ventajas respecto a los sensores de actividad cerebral existentes. El bajo tiempo de análisis en comparación con los 15 minutos habituales y la efectividad de su medición gracias al material gomoso y altamente conductor con el que está fabricado colocan la guinda en este dispositivo.

La traducción de ondas cerebrales en información útil es posible gracias al análisis de innumerables datos de pacientes que el software es capaz de interpretar. “Este potencial puede ser utilizado para otras enfermedades neurológicas como la depresión”, asegura el neurólogo del Centro Médico Samsung, Seugn Bong Hong.

“Todavía es necesario llevar a cabo ensayos clínicos”, aclara Bong Hong, que afirma “con seguridad” que EDSAP merece la atención de la comunidad médica. Si las pruebas médicas tienen éxito, el dispositivo podría utilizarse en, por ejemplo, electrocardiogramas.

Tecnología y salud, una oportunidad para las empresas

Esta no es la primera incursión que hace la empresa surcoreana en el campo de la salud, que ya lanzó la aplicación Samsung S Health para monitorizar parámetros como la tensión y la grasa a través de periféricos externos.

El dispositivo consiste en un casco que mide la actividad cerebral y la transmite a una 'app' que determina la probabilidad de sufrir un ictus en un minuto

La industria sanitaria es un nicho abierto para las empresas tecnológicas, y muchas de ellas se encuentran inmersas en proyectos que casa tecnología y salud. Google, por ejemplo, anunció a finales del año pasado un sistema de nanopartículas magnéticas que se inocularían en sangre para detectar infartos inminentes.

Al igual que en el caso de Samsung, la iniciativa de Google fue recibida con bastante escepticismo por parte de los expertos, que calificaron la tecnología como digna de un episodio de Star Trek.

Más realista, aunque igualmente ambicioso, es el objetivo que persigue Apple con su app Salud, una de las principales novedades iOS 8. En ella se recogen datos médicos de otras aplicaciones y wearables para registrar una suerte de historial clínico digital. Incluso es posible crear una tarjeta sanitaria de emergencia con alergias y afecciones a la que se puede acceder desde la pantalla de bloqueo.

Por supuesto, que una empresa como Apple recolecte este tipo de información de sus usuarios no ha gustado a muchos usuarios, que ven bajo esta aplicación el deseo de la compañía por controlar nuevos datos de sus clientes, de los que hasta ahora no disponía.

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