llaves maestras, pasaportes falsos, drogas...

Esto es lo que ocurre al soltar un robot por la 'deep web' con cien dólares en el bolsillo

¿Qué se puede comprar con cien dólares en la 'deep web'? Un proyecto artístico quiere averiguarlo, creando un 'bot' que adquiere objetos de forma aleatoria

Foto: Esto es lo que ocurre al soltar un robot por la 'deep web' con cien dólares en el bolsillo

¿Qué se puede comprar en la deep web con una paga de cien dólares a la semana? Pues una llave maestra, una gorra con una cámara insertada, ropa y complementos falsificados, un pasaporte húngaro en vigor o diez pastillas de éxtasis entre otras cosas. Tan variados objetos son los que conforman la exposición The Darknet. From Memes to Onionland, una instalación artística que se puede visitar en Zurich y que es resultado de un curioso experimento.

Los autores son dos artistas suizos afincados en Londres, Carmen Weisskopf y Domagoj Smojlo. Hace unas semanas, crearon un bot, un software con una sencilla tarea: adentrarse en un mercado alojado la deep web con más de 16.000 objetos a la venta (no todos legales) con un presupuesto de cien dólares semanales en bitcoins y comprar objetos de forma aleatoria, sin saber sus autores qué adquiría. Éstos van recibiendo periódicamente los objetos comprados en su dirección, entre la diversión y la sorpresa. 

Así, abrieron en septiembre el primer paquete, que contenía un set de llaves maestras; poco después llegó un cartón de tabaco desde Ucrania, la trilogía de El Señor de los Anillos y un bolso de marca obviamente falso. Lo más curioso parece ser una sencilla carta en blanco. "Parece que Random Darknet Shopper (nombre con el que bautizaron al robot) necesita algo de tiempo para reflexionar. El bot acaba de comprar una simple carta en blanco para probar si su dirección funciona correctamente", comentan divertidos en el blog del proyecto.

Si un robot comete un delito, ¿quién es responsable?

Pero hace unas semanas el proyecto dio un nuevo giro, convirtiéndose en algo más serio y dando pie a reflexiones importantes en un momento en el que la legislación intenta seguir el ritmo de la tecnología. El día 29 de octubre, el robot compró diez pastillas de éxtasis. El 10 de diciembre fue un pasaporte, aparentemente en vigor e inmaculado, de origen húngaro. 

Y entonces saltó la pregunta: si un bot hace algo ilegal, ¿quién es el culpable, si es que hay alguno? ¿Hay algún delito en lo que han hecho Weisskopf y Smojlo? La respuesta no está nada clara. Por un lado, es obvio que el software no es responsable, ya que no toma decisiones por sí mismo, sino en base a unas instrucciones que se encuentran en su código. Por tanto, los autores de ese código son los que tendrían que responder ante un posible delito. 

Podrían ser considerados responsables al haber liberado el software en un entorno donde sabían que había bienes ilegales y no haber introducido filtros en el código

Weisskopf y Smojlo se defienden diciendo que su robot no está programado para hacer nada ilegal, que no es como si comprase esos objetos intencionadamente. Joaquín Muñoz, abogado especializado en nuevas tecnologías, cuenta que ante un asunto tan insólito, todo dependería de la interpretación del juez que tuviese que analizar el caso, pero que podrían ser considerados responsables al haber liberado el software en un entorno donde sabían que había bienes ilegales y no haber introducido filtros en el código. "Unas cuantas pastillas de éxtasis parecen algo menor, incluso cosa de risa. Pero si lo comprado hubiesen sido imágenes de pornografía infantil, la cosa se pondría muy seria". 

Ni un solo timo o estafa

A ellos en cualquier caso esto no parece preocuparles. su intención es explorar las implicaciones éticas e incluso filosóficas de este tipo de mercados de la red, que sobreviven y proliferan a pesar de las acciones coordinadas de cuerpos policiales de diversos países. "Los artistas deberían poder reflejar las cosas que ocurren en la sociedad contemporánea, y hacerlo de una forma contemporánea", decía Weisskopf a The Guardian.

Su enfoque es que, en realidad, los mercados negros, donde la gente comercia con bienes prohibidos, han existido desde siempre. "El ser humano ha comerciado desde siempre, antes sin regulación y ahora con regulación". En opinión de Smojlo, los mercados ocultos nunca desaparecerán, y ahora con los bitcoins y otras criptomonedas, algo ha cambiado en la forma en que sus participantes los entienden. "La gente se ha dado cuenta de que el dinero no es algo absoluto, sino que se puede crear y moldear. Con matemáticas, redes P2P, descentralización y criptografía".

También pretenden indagar en cómo los individuos que participan en estos intercambios, a pesar de ser anónimos y no conocerse, confian unos en otros, a pesar de que muchas veces comercian con cosas ilícitas que en principio crearían desconfianza. Aseguran que ninguna de las transacciones que ha realizado el bot hasta el momento ha resultado problemática. "Solamente un vendedor no pudo enviarnos un bolso que compró el robot, pero nos devolvió el dinero".

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