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Un investigador vasco es galardonado como el mejor científico joven de Alemania
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Ander Ramos fabrica interfaces cerebro-máquina

Un investigador vasco es galardonado como el mejor científico joven de Alemania

Cuando un paciente sufre un ictus, en muchos casos pierde parte de su movilidad. Ander Ramos investiga cómo usar la tecnología para ayudar a su rehabilitación

Foto: Ander Ramos, elegido como Mejor Investigador Joven por la Academia Alemana para las Ciencias y las Letras.
Ander Ramos, elegido como Mejor Investigador Joven por la Academia Alemana para las Ciencias y las Letras.

“Por alguna razón, sorprende saber que un español está haciendo las cosas bien. Eso no debería ser noticia”. El tono de Ander Ramos al teléfono se nota encendido, como de alguienligeramente indignado. Nacido en San Sebastián, este científico de 34 años es noticia porque la Academia Alemana para las Ciencias y las Letras le ha otorgado el premio al mejor investigador joven (llamadoPremio Walter Kalkhof-Rose). Es la primera vez que el galardón se da a un científico no alemán.

Su campo es la neurotecnología, con la que ayuda a pacientes que han perdido parte de la movilidad corporal a causa de un ictus. Ramos investiga y genera interfaces cerebro-máquina, sistemas que actúan como puente para que las señales del cerebro lleguen a los músculos de destino.Le han premiado, asegura, porque su investigación se centra en un tema llave. "Además de lo que estamos consiguiendo, la clave está en las nuevas vías que abren nuestros resultados".

Aunque ser elegido para el premio le hizo mucha ilusión, le quita importancia al galardón en sí: “Aquí se dan bastantes premios, es una forma de motivar a los científicos. Aunque tú no piensas en ellos, y menos en ganar ninguno, cuando estás trabajando. Simplemente quieres hacerlolo mejor posible, no mejor que otros”, dice. Lo que sí le conmovió fue la entrega de premios. "El galardón lleva el nombre de Walter Kalkhof, un importante científico alemán, y es su viuda quien lo financia y lo entrega. Una señora de más de 90 años, que ha conocido a grandes hombres de la ciencia, y que nos invitó a todos a cenar a su casa. Eso sí es impresionante".

El reconocimiento lleva consigo una pequeña cantidad económica (que ya ha invertido en “un ordenador medio bueno, una cena para el equipo y un par de viajes a España”), pero, sobre todo, Ramos espera que sirva como una motivación para otros. “Si estoinspiraa alguien más,me conformo”.

Formado en España, Alemania y Estados Unidos

La carrera de Ramos le llevó a Alemania muy pronto, en 2004, recién terminados sus estudios de Ingeniería Industrial en la Universidad de Navarra. “Ahí me di cuenta de que eso no era lo mío. La optimización de plantas y cosas así no era lo que más me interesaba. Yo quería hacer cosas relacionadas con ingeniería biomédica”.

Pasó dos años en Múnich, estudiando uno de los pocos másteres en la materia que por entonces se impartían en Europa,y después otro en Estados Unidos, en la Universidad John Hopkins, para ampliar su formación en neurociencia. Allí tuvo que ponerse las pilas. “Me encargaba de algunas clases con estudiantes y me preguntaban cosas de las que yo no tenía ni idea.Salía de allí y me iba a casa a estudiar. Lo pasé un poco mal, pero aprendí muchísimo”.

En 2007 volvió a Alemania, a la Universidad Clínica de Tubinga, donde trabaja desde entonces en el equipo de Prostética. Aquí es donde desarrolla la investigación por la que ha sido premiado.

La tecnología, un puentepara la rehabilitación

Cuando una persona ha sufrido un ictus, explica Ramos, muchas veces una parte de su cerebro queda dañada por la hemorragia o elcoágulo. Eso quiere decir que las señales que envía a las distintas partes de su cuerpo para que se muevan no llegan, porque la carretera por la que tienen que pasar está cortada, tiene un agujero. “Esas señales son pequeños impulsos eléctricos, y nosotros podemos captarlos e interpretarlos y con la tecnología crear un puentepara que consigan llegara los músculos y así el paciente pueda moverse”.

Claro queéste no es un sistema instantáneo ni milagroso. Los movimientos siguen siendo limitados y algo torpes, pero el hecho de seguir utilizando esa capacidad no es sólo una mejora, sino que es un modo de que la rehabilitación avance.

Ramos habla dela neuroplasticidad, una propiedad del cerebro por la que la forma en que lo usamos condiciona su funcionamiento posterior, es decir, deja una huella. “Es como cuando eres pequeño, que tienes todo el sistema nervioso en tu cuerpo, pero aún no lo sabes usar. A base de hacer movimientos, y repetirlos una y otra vez, muchas veces las neuroconexiones se recuperan y se vuelven a controlar los músculos". Es difícil que vuelvaa ser como antes del ictus, aclara,pero es un gran progreso para estos pacientes. Sin embargo, Ramos reconoceque todavían no saben muy bien cómo ni por qué ocurre este fenómeno.

“Utilizamos sensores que colocamos en la cabeza de los pacientes, pero esto es como poner un micrófono fuera de una casa y querer oír lo que dicen las personas que están dentro”. Por eso, tiene puesto todo su empeño en un proyecto internacional Alemania-España-Estados Unidos con el que seguir investigando en esta línea. Y quiere que se lleve a cabo en nuestro país.

"En España hay personal y talento. Sólo hay que coordinarse"

“Hay que poner a mucha gente a trabajar en común, y eso es algo que en España no se lleva mucho. Pero podemos hacerlo perfectamente. Tenemos el personal y el talento, sin ninguna duda. Sólo hay que coordinarse y, lo más difícil, encontrar la financiación”.

Aunque la crisis le pilló ya fuera de España, ha vivido los recortes en investigación de cerca. Desde que terminó la carrera ha compaginado su formación y trabajo internacional con su participación en Tecnalia, un centro de investigación español, de capital mayoritariamente privado, sin ánimo de lucro.

“He visto como los proyectos se reducían o desaparecían, los presupuestos bajaban, las becas dejaban de darse… Y me ha tocado hablar con los socios de otros países para explicarles que teníamos que hacer lo mismo con menos. No estoy allí en persona, pero la crisis y los recortes también me están afectando”.

Sobre todo, están limitando sus opciones de volver a España. Después de más de una década, Ramos asegura que su deseo sería volver, pero no quiere hacerloa cualquier precio ni para hacer cualquier cosa. “No voy a hipotecar mi carrera científica por estar en casa. Que muchos dicen que en España se vive muy bien, pero en otros sitios también, y además valoran tu trabajo”.

Precisamente eso, que se valore el trabajo de los investigadores, es una de las motivaciones que le mueven a buscar en España la sede para su gran proyecto. Un trabajo que requerirá de tiempo, inversión y esfuerzo. “En España somos líderes en muchas cosas, en donación de órganos, por ejemplo. No lo somos en ciencia, pero podríamos serlo. Las cosas pueden hacerse, sólo hace falta tener ganas, nada más. Los científicos estamos dispuestos a sentarnos a la mesa con quien haga falta para ver cómo conseguirlo. Lo que no vamos a hacer es suplicar”.

“Por alguna razón, sorprende saber que un español está haciendo las cosas bien. Eso no debería ser noticia”. El tono de Ander Ramos al teléfono se nota encendido, como de alguienligeramente indignado. Nacido en San Sebastián, este científico de 34 años es noticia porque la Academia Alemana para las Ciencias y las Letras le ha otorgado el premio al mejor investigador joven (llamadoPremio Walter Kalkhof-Rose). Es la primera vez que el galardón se da a un científico no alemán.

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