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Meizu: "Nosotros no somos tan avariciosos como otros"
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LI NAN, VICEPRESIDENTE DEL FABRICANTE CHINO

Meizu: "Nosotros no somos tan avariciosos como otros"

Meizu quiere dejar de ser una discreta marca de móviles para resultar relevante en el mercado global. En verano lanzó una amplición de capital por 240 millones de euros

Foto: (Zigor Aldama)
(Zigor Aldama)

Meizu quiere dejar de ser una discreta marca de móviles para resultar relevante en el mercado global. Con el objetivo de dar ese gran salto adelante, en verano lanzó con éxito una campaña de ampliación de capital que le reportó 240 millones de euros, suficiente para disparar su capacidad productiva y dar un giro a su política empresarial.

No en vano, por primera vez en su historia, la marca china lanzará al mercado tres productos en 2014: el MX4 debutó en septiembre para continuar por el camino que ha marcado la serie MX y ya suma 10 millones de reservas; hace unos días le siguió la versión premium, el MX4Pro con el que pretende revolucionar el mercado de los buques insignia; y se espera para el mes que viene el primero de los dos smartphones baratos que anunció para competir con Xiaomi.A pesar de tanto ajetreo, el vicepresidente de la marca, Li Nan, analiza en exclusiva con Teknautas “el mejor año de Meizu”.

Pregunta: ¿Qué cree que diferencia a sus productos en un mercado tan saturado de terminales que se parecen?

Respuesta: Somos conscientes de que hay un exceso de productos y de que las marcas chinas están liderando una guerra de precios en la que tenemos que participar para tener éxito en el mercado pero en la que tenemos que tener cuidado de no dañar nuestros resultados empresariales. Por eso, buscamos ir un paso más allá.

No queremos que nos lleve la corriente sino ser exploradores. Y por eso hemos decidido incluir nuevos elementos en el MX4Pro, como el escáner de huellas dactilares o el sonido de alta definición, que son bienvenidos por los usuarios y que nos abren puertas a otros negocios -como la venta de música a través de su portal o el lanzamiento de su sistema de pago MPay-.

P.: A pesar de ello han comercializado sus dos últimos móviles a un precio muy competitivo -el MX4 cuesta desde 220 euros y la versión Pro comienza en 320 euros-. Algunos creen que incluso demasiado.

R.: Somos todavía una marca china poco conocida. Tenemos que ofrecer el mejor precio para llamar la atención y para que los consumidores se animen a probar nuestros productos. Para que vean que China no es sinónimo de mala calidad, y que puede fabricar móviles con la última tecnología y los mejores acabados. Pero es evidente que si fuésemos más famosos podríamos cobrar más.

P.: ¿Quiere decir que en el futuro, cuando hayan asentado la imagen de Meizu, subirán los precios?

R.: Es posible. Pero somos conscientes de que el precio ha de ser siempre razonable. Somos una empresa y necesitamos beneficios, pero no somos tan avariciosos como otras.

P.: Parece que se refiere a Samsung y a Apple.

R.: Es evidente que tienen unos márgenes de beneficio desproporcionados, y que Samsung está sufriendo por la competencia que llega de marcas como la nuestra. Sus productos ya no son competitivos en la coyuntura actual. Pero están reaccionando, han mejorado los materiales que utilizan, y estoy seguro de que ajustarán más los precios para volver a tomar la iniciativa.

P.: Ustedes anunciaron el lanzamiento de dos teléfonos de gama más baja para competir con el resto de las marcas chinas, pero parece que se están retrasando. ¿Tienen problemas?

R.: Uno de ellos saldrá en diciembre, y el segundo es posible que lo lancemos a principios del año que viene. Pero no es seguro. Estamos trabajando en ello, pero no comercializaremos algo que no sea especial. Barato no puede ser sinónimo de malo. Es sinónimo de reto.

P.: En cualquier caso, la diferencia de precio entre el MX4 y el MX4Pro es de sólo 700 yuanes (95 euros). ¿No le preocupa que el Pro canibalice la versión estándar?

R.:El mercado chino es peculiar. Con una diferencia de sólo 500 yuanes (65 euros) ya nos encontramos con otro tipo de clientela. Quienes compran el MX4 buscan el equilibrio entre la calidad y el precio, mientras que el usuario del Pro está menos preocupado por lo que cuesta y está dispuesto a pagar más por elementos que muchos no echarán en falta.

Es muy importante entender el mercado y estratificarlo correctamente, no sólo desde el punto de vista de los usuarios, también teniendo en cuenta a la competencia. El MX4 es un terminal que pone nerviosos a nuestros competidores -cuesta 200 yuanes (25 euros) menos que el Xiaomi 4-, mientras que el Pro es el que nos hace estar orgullosos a nosotros y entristece a la competencia.

P.: Pero, aun así, el Pro cuesta la mitad que el iPhone 6 o el Samsung Galaxy S5. Y eso que sus especificaciones son superiores. ¿Realmente ganan dinero?

R.: Es cierto que ante la caída del margen de beneficio en la venta de los móviles hay que buscar otros negocios más rentables. Nosotros basamos nuestra estrategia en tres pilares: el hardware, con el que no se gana mucho, el software, a través del sistema operativo Flyme, y los accesorios. Todos ellos están relacionados.

Así, cuantos más teléfonos vendamos, más aumentará el negocio de los otros dos departamentos. Por eso queremos aumentar considerablemente el número de usuarios de Flyme, que abriremos a teléfonos de otras marcas, para aumentar los ingresos por software y conseguir equilibrar las cuentas.

P.: Han recibido 10 millones de reservas para el MX4, una cifra jamás vista antes en Meizu. ¿Ya pueden dar abasto con la producción?

R.: Tengo que reconocer que es un problema. La demanda ha superado todas nuestras previsiones, y es mucho más rápido el ritmo al que nos piden los teléfonos que el de las líneas de producción. De hecho, tendríamos que haber multiplicado por cinco nuestra capacidad pero sólo hemos conseguido triplicarla. Va a ser difícil.

P.: ¿Se han marcado algún objetivo para este año?

R.: Nos gustaría cerrar 2014 con 5 millones de unidades vendidas. Y triplicar esa cifra en 2015.

P.: Imagino que para conseguirlo tendrán que aumentar su presencia también fuera de China, donde todavía es complicado adquirir sus terminales. ¿Cuál es su estrategia de internacionalización?

R.: Al principio hicimos mal las cosas. Nos limitamos a poner los productos en los canales de venta y dejamos a un lado todo lo relacionado con el marketing. Creíamos que los aparatos hablarían por sí mismos y, básicamente, dejamos a un lado la construcción de una imagen de marca sólida. Así, lógicamente, tanto los distribuidores como los consumidores nos ignoraron. Ahora queremos cambiar la situación. Hemos contratado a extranjeros que entienden los diferentes mercados para que nos den a conocer fuera de China.

Sabemos que es un proceso caro y que llevará tiempo, pero creemos que si llamamos la atención será mucho más sencillo abrir canales de comercialización. Primero nos dirigiremos a los usuarios avanzados, que consideramos que son hombres jóvenes con un elevado nivel educativo en áreas técnicas. Es algo parecido a lo que ha hecho OnePlus, y tiene sentido porque estos usuarios son muy influyentes en el mercado y pueden hacer mucho ruido que las operadoras escuchan.

P.: ¿Cuáles son los países que más les interesan?

R.: Hay dos estrategias diferentes pero complementarias. Por un lado están los países en vías de desarrollo con una gran población, como India o Indonesia, que nos pueden ayudar a consolidar grandes números de venta. Y por otro están mercados estratégicos, como pueden ser Estados Unidos y Europa, que, por sus niveles de exigencia, son perfectos para cimentar la imagen de marca.

Lo que tenga éxito en el mundo desarrollado será visto con interés en todo el planeta. Y, aunque muchos aseguran que Occidente está muy saturado, prevemos que habrá un mercado de sustitución importante entre quienes quieren pasar del 3G al 4G. Queremos aprovechar esa oportunidad.

Meizu quiere dejar de ser una discreta marca de móviles para resultar relevante en el mercado global. Con el objetivo de dar ese gran salto adelante, en verano lanzó con éxito una campaña de ampliación de capital que le reportó 240 millones de euros, suficiente para disparar su capacidad productiva y dar un giro a su política empresarial.

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