Melody McCloskey, de 'catear' en la universidad a triunfar con Styleseat
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esta 'app' conecta a peluqueros y clientes

Melody McCloskey, de 'catear' en la universidad a triunfar con Styleseat

Bailarina frustrada, estudiante renegada y repudiada de su curso de informática. Melody McCloskey ha superado todo tipo de obstáculos y creado una startup de éxito

Foto: La fundadora de StyleSeat, Melody McCloskey.
La fundadora de StyleSeat, Melody McCloskey.

Era demasiado alta. La carrera de Melody McCloskey ha sido siempre una lucha contra los obstáculos. La californiana ha sentido desde niña esa inquietud en las venas por ir un poco más lejos, y eso, en un mundo de hombres, no es siempre fácil. Su primer batacazo fue con el ballet: la joven, entonces niña, disfrutaba con esta afición y deseaba que llegara el momento de los ensayos. Todo iba viento en popa pero Melody se iba haciendo mayor y con el paso de los años era cada vez más alta, tanto que, al final quedó fuera de las exhibiciones y competiciones. Al final tuvo que dejarlo.

Vía muerta para algo que realmente le llenaba, pero asumió con dignidad este injusto revés. Sin embargo, todavía tenía otra bala en la recámara: le encantaban los ordenadores y no dudó en apuntarse en un curso avanzado de informática en su instituto y ahí de nuevo volvió a encontrarse con otro revés inesperado.

Era la única chica de la clasey muy guapa además. Se pueden imaginar el resto. Era la diana de las retinas de una veintena de adolescentes con las hormonas fuera de control, y entre esoy la escasa fe que depositó en ella el profesor, decidió también abandonar el barco.

Con su carrera sin definirllegó la hora de enfrentarse a la universidad, donde le asesoraron estudiar relaciones públicas porque “era chica” y tenía “aptitudes sociales”. Y se animó a estudiar esta carrera, aunque pronto descubrió que tampoco era lo suyo. Si hay algo realmente difícil en esta vida es navegar contra corriente y no hacer lo que a uno realmente le gusta. Nuevo frenazo en su carrera que fue evolucionando saltando entre diferentes trabajos que tampoco le llenaban, aunque al menos le ayudaban a pagar sus facturas.

Un mal corte de pelo muy revelador

Y como nadie conoce muy bien cuáles son los designios del destino, la vida le dispuso de una situación en la que cualquier otro hubiera pasado por encima sin dar importancia al asunto. Melody fue a la peluquería y el resultado fue catastrófico ¿Cómo era posible que le hicieron este estropicio? Esa pregunta puede quedar como queja en un grupo de WhatsApp con las amigas, o bien, si se vive en San Francisco, como una idea feliz para dar comienzo a un nuevo proyecto.

De hecho, su primera y gran baza fue Dan Levine, un desarrollador a quien conoció en la universidad y le propuso formar parte de la idea como socio. “¿Estás dispuesto a dejar tu trabajo para venirte conmigo?”, preguntó ella.“¿Estás dispuesto a trabajar sin cobrar durante meses?”, “¿estás preparado para trabajar sin descanso durante meses incluyendo fines de semana?".La entusiasta emprendedora no las tenía todas consigo porque lo cierto es que aquel panorama, así presentado, resultaba un tanto desalentador. Pero Levine vio oro en aquella mirada emocionada y contestó que sí a todo.

El proyecto nace precisamente de las carencias que ofrece el modelo actual de las peluquerías: llamas por teléfono, es posible que no te cojan, te dejan en espera, o te sueltan el: “¡Uff! ¿Hoy? Imposible”. Aquello es a todas luces ineficiente.

Peluqueros que acumulan votos positivos

El sitio de esta emprendedora facilita el proceso de reservas mediante un portal en el que los estilistas cuelgan su perfil y los usuarios reservan online la cita, quedándose StyleSeat un porcentaje de lo facturado.

La idea es brillante porque los buenos peluqueros van acumulando votos positivos, mientras que los malos van cayendo en el olvido. Es la democracia 2.0 que tan bien funciona para el consumidor. ¿Y va bien el proyecto? Amigo, el dinero no deja de llegar por todas partes y ha recaudado la friolera de 14 millones de dólares de inversores que quieren ver esta plataforma crecer.

Parece que no van a tener problema para recuperar lo invertidopuesto que son ya más de 250.000 los profesionales que han colgado su perfil en el sitio y la cifra no para de crecer. Bailarina frustrada, estudiante renegada y repudiada de su curso de informática, la lucha, el tesón y el saber aprovechar las oportunidadeshan logrado montar a nuestra estrella en el dólares y que hoy, StyleSeat ofrezca trabajo estable a 31 personas.

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