LA CURIOSA CELEBRACIÓN DEL 'DÍA DE LOS SOLTEROS'

El día que los chinos se vuelven locos por el consumo

ChenFei ya está preparado. Saldrá puntual de su trabajo en una compañía china de seguros de Shanghái y tratará de ir a dormir pronto para levantarse y comprar

Foto: Aspecto del metro de Shangái ayer (Reuters)
Aspecto del metro de Shangái ayer (Reuters)

ChenFei ya está preparado. Saldrá puntual de su trabajo en una compañía china de seguros de Shanghái y tratará de irse a dormir a las ocho de la tarde. Si lo consigue, disfrutará de menos de cuatro horas de sueño, porque tiene programada la alarma del móvil para las 23:45 de anoche. A partir de ese momento sólo le queda encender el ordenador, abrir las páginas web de Taobao y JD, los principales portales de comercio electrónico de China, y esperar a que den las doce de la noche. No estará solo, porque ayer los 620 millones de internautas chinos van a reventar el ciberespacio. Fue once de noviembre, o sea 1111. El ‘Día de los Solteros’. Y, por lo visto, en el país de Mao no hay mejor forma de disfrutarlo que comprando online. A lo grande.

Buen ejemplo de ello es lo sucedido el mismo día del año pasado. Sólo en Taobao y Tmall, las ramas C2C y B2C de la recién estrenada en bolsa Alibaba, 127 millones de personas se lanzaron a una orgía consumista sin precedentes y desembolsaron 35.000 millones de yuanes (4.100 millones de euros) en los 171 millones de pedidos que hicieron sobre un catálogo de más de mil millones de artículos. A esa cifra hay que sumar los 1.230 millones de euros que se gastaron en JD. Jamás antes se habían realizado tantas transacciones en 24 horas, pero, seguramente, ayer se superó ese récord. No en vano, tanto los establecimientos de Taobao como los de JD anuncian suculentos descuentos de hasta el 80%. “He estado ahorrando y he ido confeccionando una lista con las cosas que quiero comprar. Así que lo mejor es estar entre los primeros a medianoche, porque las cosas vuelan”, explica Chen.

Aunque no está totalmente claro, todo apunta a que la locura actual tiene su origen en la Universidad de Nanjing, donde cuatro estudiantes -solteros y sin compromiso, claro- comenzaron a darle vueltas a la idea de romper con la monotonía y con la soledad de sus vidas. Corría el año 1993, y a uno de ellos se le ocurrió que el 1111 podría ser una buena excusa para montar alguna fiesta, ir a desgañitarse en el karaoke, y emborracharse hasta que saliese el sol.

La resaca no la culminarían con churros untados en chocolate sino con los youtiao -parecidos a las porras- de los puestos callejeros de desayuno. Lo hicieron, y tuvo tanto éxito que terminó convirtiéndose en una tradición del centro. Era el anti San Valentín, y, poco a poco, la iniciativa se fue extendiendo por el país más poblado del mundo.

El papel de Alibaba

Pero todo cambió en 2009, cuando la todavía desconocida Alibaba decidió aprovechar la ocasión para lanzar promociones especiales en Taobao. Lo llamó el doble once, y tuvo un éxito discreto: se vendieron productos por valor de 50 millones de yuanes, unos 5 millones de euros de aquel momento. Desde entonces, la progresión ha sido bestial. En 2010 el volumen de ventas se multiplicó casi por 25 hasta alcanzar los 120 millones de euros. Y en 2011 se produjo la catarsis: 5.200 millones de yuanes, más de 630 millones de euros.

Si continúa la tendencia ascendente actual e internet no casca, ayer se pudo rebasar la barrera psicológica de los 10.000 millones de dólares (8.000 millones de euros). Sin duda, Chen va a poner su granito de arena. “Quiero comprar un MiPad, algo de ropa, y unos perfumes para mi novia. En total tengo un presupuesto de 4.000 yuanes (512 euros)”, enumera.

Si continúa la tendencia ascendente actual e internet no casca, ayer se pudo rebasar la barrera psicológica de los 10.000 millones de dólares (8.000 millones de euros)

En la otra cara de esta gigantesca moneda está Li Mingzi, una joven de Shanghái que hace un año abrió una pequeña tienda de accesorios en Taobao. Desde entonces ha conseguido su sueño de convertirse en empresaria y vivir por su cuenta. Los 5.000 yuanes (640 euros) que gana de media al mes le permiten alquilar un apartamento pequeño en las afueras y ser independiente, todo un logro para una joven de 23 años recién licenciada en Márquetin.

“Taobao nos ha abierto muchas puertas a quienes queríamos diseñar algo y no teníamos el capital necesario para crear la infraestructura necesaria. Podemos administrar el negocio desde casa y no necesitamos ni distribuidores ni puntos de venta. El comercio electrónico ha cambiado por completo a la juventud china, y el mejor ejemplo es el ‘Día de los Solteros”, sentencia. Para hacer caja mañana ella ya ha preparado una lista de precios con descuentos de hasta el 40%. “Se pierde mucho margen de beneficio, pero se puede sacar el stock y darse a conocer”.

Todos ganan. Los consumidores compran más barato, los vendedores suman impresionantes cantidades de volumen, y las plataformas hacen su agosto. Incluso las diferentes empresas de mensajería, que van a tener que hacer infinidad de horas extra, han decidido aumentar las tarifas de sus servicios por los problemas de espacio que les va a provocar el almacenamiento de tantos envíos. Sin duda, en la China que se dice comunista reina el consumismo más voraz.

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