Skype es el último en lanzar un nuevo servicio

La moda de dividir 'apps' multiplica las ventajas y los inconvenientes

Empresas como Facebook y Foursquare dividen sus funciones entre varias aplicaciones, lo que obliga a instalar varias de ellas y molesta a algunos usuarios

Foto: La moda de dividir 'apps' multiplica las ventajas y los inconvenientes

Con la llegada de los smartphones se popularizaron las aplicaciones, ya fueran para buscar restaurante o pareja. Programas y redes sociales que, hasta entonces, no habían salido del ordenador, se adaptaron a los móviles y posteriormente a las tabletas.

Este fenómeno tuvo un efecto secundario: los teléfonos se llenaron hasta rebosar de apps. Varios estudios de Nielsen señalan que los usuarios estadounidenses utilizan una media de casi 27 aplicaciones al mes, aunque tienen instaladas más de 40, una tendencia que aumenta año tras año.

Los datos muestran que estos programas cada vez se instalan y utilizan más. Pero también se aparcan más en el smartphone sin ser usadas, ni borrarse por si acaso.

Dividir las aplicaciones hace que la experiencia del usuario sea más sencilla y personalizable

En el último año, algunas de las aplicaciones sociales más populares han iniciado un proceso de mitosis: servicios que antes estaban en una única app se han separado en dos. Utilizar dos programas para hacer lo que antes solo requería uno tiene sus defensores y detractores.

Las ventajas de esta estrategia no son son pocas. Una aplicación con demasiadas funciones se ralentizaría. Además, la clave de una buena app es que sea fácil de usar, algo difícil de conseguir si tiene demasiadas características. Por último, la separación permite una experiencia personalizada, ya que el usuario puede decidir con qué partes se queda y cuáles no instala.

Por ello, dividir las aplicaciones hace que la experiencia del usuario sea más sencilla y personalizable. Y quita dolores de cabeza a los programadores, ya que es más cómodo y rápido solucionar errores e introducir mejoras si se trabaja con programas pequeños, más manejables.

Sin embargo tampoco hay que olvidar los inconvenientes. La división facilita la experiencia del usuario, pero paradójicamente también la complica. Son dos apps que instalar, desinstalar, abrir, cerrar, actualizar. Todo esto implica menos espacio libre en el teléfono, que funcionará peor, sin contar las molestias de cambiar continuamente entre aplicaciones. Además, la separación no tiene un límite científico establecido. Lo que hoy es una app, mañana pueden ser dos y en un año ocho, hasta convertir la pantalla del smartphone en un bosque de iconos.

Facebook Messenger, el Odiado

La red social de Mark Zuckerberg lanzó su aplicación Messenger en 2011, aunque pasó con más pena que gloria. Muchos usuarios no descubrieron su existencia hasta 2014, cuando Facebook lanzó la bomba: Messenger sería obligatorio para chatear.

La división también complica la experiencia del usuario y disminuye la memoria del teléfono

Desde entonces, es necesario tener instaladas las dos aplicaciones –Facebook y Facebook Messenger– para hacer aquello que antes se podía hacer con una sola. Las quejas de los usuarios, indignados al ver que la empresa les negaba la posibilidad de decidir, hicieron que fuera una de las apps peor valoradas.

Messenger no es la única app extra de Facebook que existe. Muchos no recordarán Facebook Camera o Poke, ya muertas y enterradas. Y en la actualidad existen otras para coordinar las páginas o compartir fotos, pero la diferencia es clara: no son obligatorias. Esto provoca que la mayoría de los usuarios no las conozcan ni utilicen, al menos de momento.

A Foursquare le pica una abeja

Foursquare era una red social de localización que permitía que el usuario compartiera con los amigos dónde se encontraba. También le sugería lugares que pudieran interesarle, basados en sus check-in previos, e invitaba a valorarlos para ayudar a futuros usuarios.

Sin embargo, este verano Foursquare decidió divorciar sus funciones. Una aplicación, que conservaría el nombre original, serviría para las recomendaciones y las valoraciones. Otra nueva, bautizada como Swarm, se centraría exclusivamente en los check-in.

Ahora, un usuario que quiera encontrar una buena pizzería donde cenar, compartirlo con sus amigos, y posteriormente recomendar el mejor plato del local, tendría que abrir Foursquare, abrir Swarm, abrir Foursquare. El tiempo dirá si esta decisión fue acertada o no. 

Skype da a luz a Qik

El último programa que añade nuevas funciones en forma de una aplicación independiente es Skype. Esta semana lanzó Qik, un servicio que podría definirse como un Whatsapp de vídeos. De esta forma, es posible enviar vídeos de hasta 42 segundos al resto de contactos, para aquellas situaciones en las que escribir sea una molestia, o un vídeo valga más que mil palabras.

A diferencia de en los anteriores casos, con Qik se entiende mejor que se trate de una aplicación independiente a Skype. Lo que queda por ver, además de si tiene buena acogida, es cómo afecta a la tarifa de datos del teléfono.

Instagram y sus bastardos

La aplicación de fotos en la que reinan pies, gatos y magdalenas lanzó este verano Hyperlapse, capaz de estabilizar vídeos. Previamente ya había creado Bolt, una aplicación para mandar fotografías a otros usuarios.

Al margen, esta red social se caracteriza por tener un sinfín de aplicaciones diseñadas por terceros que añaden nuevos filtros y opciones. Una de las más utilizadas es Repost, que lleva a Instagram el retuit de Twitter, y que posiblemente sería bien recibida por muchos usuarios si se incorporara de forma oficial a la app madre.

Google el Prolífico

Este año numerosas redes sociales han multiplicado sus aplicaciones. Algunas como Skype y su Qik, ofrecen nuevos servicios. Otras como Facebook y Foursquare dividen sus funciones, y de forma obligatoria para los usuarios.

Los estadounidenses utilizan una media de casi 27 aplicaciones al mes, aunque tienen instaladas más de 40

Existen muchos más ejemplos. Twitter prefirió lanzar Vine antes que añadir la posibilidad de subir vídeos a su red social, una decisión que se podría calificar de exitosa. Y Google es posiblemente el rey de la subdivisión, algo lógico si se tiene en cuenta la ingente cantidad de servicios que ofrece. Así, el usuario puede elegir, por ejemplo, instalar solamente la app de documentos y rechazar la de hojas de cálculo.

La moda de la multiplicación amenaza con llenar los smartphones de programas, algunos necesarios y otros redundantes. Unos lo considerarán positivo y defenderán que la especialización siempre es mejor. Otros se molestarán al sentirse obligados a instalar apps que no desean, mientras cruzan los dedos para que subir una foto a Facebook, comentarla y darle a "me gusta", no requiera tres aplicaciones distintas en un futuro.

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