la técnica estudia fósiles sin destruirlos

Un zaragozano revela la vida interior del coral mediante rayos X

Un ingeniero español, responsable de las tomografías del Museo de Historia Natural de París, logra un premio por una foto que muestra la vida marina oculta

Foto: Un zaragozano revela la vida interior del coral mediante rayos X

Cuando Miguel agitó aquel esqueleto de coral, en apariencia intacto, sonó como una maraca. Cualquiera habría cascado aquel huevo para explorar lo que contenía, pero Miguel disponía de un aparato especial para mirar en su interior sin destruir lo que la naturaleza había creado.

La máquina se llama AST-RX (pronúnciese Astérix), pertenece a una unidad mixta del Museo Nacional de Historia Natural de París y el Consejo Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, y es una de las plataformas de tomografía computerizada de rayos X más avanzadas de Europa.

Al mando de su aparato, Miguel fotografió el coral por fuera y por dentro, para descubrir qué era lo que producía el ruido: mejillones que, en su etapa larvaria, habían elegido ese coral como vivienda y se habían comido la masa a su alrededor para hacerse hueco a medida que crecían.

Guiado por el interés científico y la belleza de la imagen, Miguel hizo una composición y la presentó al concurso organizado por el Museo de Historia Natural de Londres y Nikon con motivo del simposio anual Tomografía para el Avance de la Ciencia (ToScA), celebrado a principios de septiembre en la capital británica. Y por si hicera falta aclararlo, Miguel ganó el primer premio.

El zaragozano Miguel García-Sanz, afincado en París desde hace casi tres años, es el responsable técnico de AST-RX. Pero ¿cómo se pasa de vender material deportivo en El Corte Inglés a convertirse en uno de los pocos europeos capaces de pilotar una máquina compleja que se ha convertido en una valiosa herramienta para la ciencia?

“Soy ingeniero industrial, y ya en el proyecto de fin de carrera estuve trabajando con tomografía”, relata García-Sanz. “En la Universidad de Zaragoza tenían un tomógrafo muy pequeño y lo aplicábamos a metrología industrial, para mediciones de piezas”.

Es como cortar un salchichón en rodajas, pero sin cortarlo

La tomografía computerizada resulta familiar por su uso en medicina; son los famosos TAC. “Se empezaron a utilizar en medicina en los años 70 del siglo pasado”, apunta el investigador. “La ventaja es que pueden tomar imágenes muy precisas de forma no invasiva”.

Del hospital al museo

El principio de la tomografía, que significa “imagen por cortes”, consiste en lanzar rayos X al objeto a estudiar. “A diferencia de una radiografía tradicional, que te da una imagen bidimensional, la tomografía permite tomar miles de imágenes por cortes virtuales mientras el objeto gira 360º”, explica García-Sanz.

“Es como cortar un salchichón en rodajas, pero sin cortarlo”. La visualización se basa en cómo la densidad del objeto atenúa los rayos X, y el resultado queda recogido en un detector. Luego, un programa informático se encarga de reconstruir el objeto, tanto su exterior como su interior.

Según explica el ingeniero, el gran salto en precisión y calidad de la tomografía se da desde sus aplicaciones médicas a las industriales. “En medicina la dosis de rayos X tiene que ser pequeña porque se aplica a pacientes, pero en la industria se utilizan tomógrafos mucho más potentes y precisos”.

El uso de la tomografía es crítico en sectores como el aeronáutico, donde se requieren mediciones muy exactas de las piezas, tanto antes como después de su ensamblaje. En la década de 1990, los científicos comenzaron a interesarse por sus aplicaciones en las ciencias naturales.

Cuando García-Sanz terminó su proyecto en la Universidad de Zaragoza, el museo parisino había comprado un flamante tomógrafo que requería de un operador competente y formado. “Hasta entonces hacían trabajos en hospitales, hasta que decidieron montar su propia plataforma”. Una búsqueda en Google sirvió para unir las necesidades del museo parisino con las del ingeniero en busca de trabajo. “Y eso a pesar de que envié el currículum fuera de plazo”, ríe.

La tomografía se ha convertido ya en un elemento esencial en los museos de ciencias naturales, por la posibilidad de estudiar especímenes sin destruirlos. “Por ejemplo, puedes sacar un fósil de la roca de manera virtual”, señala el ingeniero. “La mitad de nuestros proyectos son de paleontología y paleoantropología, campos donde el uso de esta técnica ha crecido mucho”.

En una de sus colaboraciones, llegó a la unidad del museo francés un coral de la especie Siderastra radians, del tamaño de un puño, que había sido recogido en el lecho marino junto a la isla caribeña de Guadalupe por los investigadores Claude Bouchon y Pascal Jean Lopez. “Por los agujeros en la superficie y el sonido que hacía al agitarlo ya sabíamos que había moluscos dentro”, dice García-Sanz.

“La idea de la imagen para el concurso era mostrar las posibilidades de la técnica”. Así, el ingeniero escaneó el interior y el exterior del coral y preparó una composición que muestra el aspecto del espécimen, una representación de los mejillones en su interior y dos cortes a distintos niveles. El tratamiento de imagen del tomógrafo permite después colorear las figuras.

La experiencia de García-Sanz sería de enorme valor para una futura reincorporación a su país de origen, pero el uso científico de la tomografía aún no ha despegado en España. “Se aplica en Atapuerca y en el Instituto Catalán de Paleontología, pero aún no hay muchas instalaciones, y a veces faltan los ingenieros para operarlos”. “Por el momento no me planteo el regreso”, añade. Actualmente García-Sanz prepara junto a sus compañeros una exposición en el museo parisino. “Es una manera muy atractiva de acercar la ciencia al público, porque entra por los ojos”.

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