los INVERSORES temen otra burbuja tecnológica

La era de las 'startups' ninis: ni generan beneficios ni reparan en lo que se gastan

Algunas empresas reciben tanto dinero de los capitalistas de riesgo que pueden gastar millones al mes sin preocuparse de que su negocio dé beneficios

Foto: La era de las 'startups' ninis: ni generan beneficios ni reparan en lo que se gastan

Que una startup necesita que alguien invierta en ella para salir adelante no es ninguna sorpresa. El problema viene cuando estas empresas se alimentan en exclusiva de este dinero, en lugar de preocuparse en producir un modelo de negocio que genere beneficios. Es por ello que algunos expertos han empezado a dar una voz de alarma sobre la situación de algunas compañías emergentes. 

"Decir que no existe una burbuja [tecnológica] porque no es tan alta como en 1999 es como decir que Kim Jong-Un no es malvado porque no es Hitler". Así de claro lo explica el capitalista de riesgo Bill Gurley en la revista Wired, quien considera que la gran cantidad de dinero que fluye hacia las startup, y las altas expectativas que ello implica, obliga a estas nuevas empresas a gastar más. Y por lo tanto a correr el riesgo de quebrar si la corriente de capital se seca de repente. Es como el cuento de la cigarra y la hormiga pero en version Silicon Valley.

Decir que no existe una burbuja porque no es tan alta como en 1999 es como decir que Kim Jong-Un no es malvado porque no es Hitler

Gurley alerta sobre cómo muchas de estas empresas recaudan dinero aun cuando no lo necesitan, hasta el irónico punto de que no piden dinero pero “hay gente que intenta dárselo”.

El miedo de inversores como Gurley no es infundado, pues no sería la primera vez que explota una burbuja tecnológica. En 2001 muchas empresas de internet que habían visto inflado su valor por los capitalistas de riesgo cayeron en picado, como fue el caso de la española Terra, que se estrenó con subidas en bolsa de más del 200% en 1999 para luego desinflarse hasta su compra en 2005 por parte de Telefónica.

Dropbox, por ejemplo, fue valorado a principios de año en casi 8.000 millones de euros, cuando recaudó unos 200 millones de euros en una ronda de financiación. Pero la empresa de almacenamiento en nube tiene al menos un modelo de ingresos claro. Pinterest, por otra parte, ya ha recaudado casi 600 millones de euros, y su valor asciende a casi 4.000 millones de euros, cuando todavía está por ver cómo obtendrá ingresos.

Muchas 'startup' se nutren del dinero de los inversores sin ni siquiera tener que generar beneficios

Algo similar ocurre con Snapchat, a pesar de que rechazó una oferta de Facebook de más de 2.000 millones de euros. Y en España el fraude de Gowex abrió el interrogante sobre si se invierte demasiado en compañías de incierto futuro y valor real, incapaces de generar un modelo de negocio rentable.

Que no cunda el pánico

El emprendedor Pau Garcia-Milà, implicado en el mundo de la innovación a través de IdeaFoster y fundador de una startup de éxito como eyeOS, no cree que pueda explotar otra burbuja tecnológica, por mucho que adquisiciones como la de Whatsapp “inviten” a pensar que sí. “En 2001 se compraban empresas wannabe, proyectos futuros que todavía no valían nada”, explica el empresario a Teknautas, “pero hoy en día las empresas que compran tienen beneficios, por lo que si la compra de Whatsapp le va fatal a Facebook tampoco significará su muerte”.

Durante la cima de la burbuja de 2000, los capitales de riesgo inyectaron más de 82.000 millones de euros a las startup, diez veces más que al comienzo de la misma. En la actualidad esa cifra ronda los 20.000 millones de euros. Inversiones que Garcia-Milà considera positivas, ya que “mueven” el mercado.

Gurley, por su parte, no cree que esas cifras reflejen la realidad: “Las mayores rondas de inversión no se tienen en cuenta”, asegura. De hecho, en la primera mitad de 2014 los capitalistas de riesgo invirtieron casi 11.000 millones de euros, una cifra que no se veía desde 2001.

En la primera mitad de 2014 los capitalistas de riesgo invirtieron casi 11.000 millones de euros, una cifra que no se veía desde 2001.El capitalista de riesgo no ve una solución fácil para que los inversores de Silicon Valley salgan de este agujero, ya que demasiada prudencia puede provocar la pérdida de suculentos negocios.

“Mantenerse pragmáticamente agresivo” es lo que recomienda Gurley, con un equilibrio entre prudencia y riesgo. Una carrera armamentística que recuerda a la Reina Roja de la segunda parte de Alicia en el país de las maravillas, que tenía que correr para mantenerse en el mismo lugar.

Empresas confiadas como pájaros

En una entrevista concedida a The Wall Street Journal, Gurley compara la situación que atraviesan muchas de estas empresas emergentes con los pinzones de las Islas Galápagos. Estos pájaros se benefician de un gran aumento en las reservas de comida mientras dura el fenómeno meteorológico conocido como El Niño, por lo que no necesitan esforzarse tanto para sobrevivir. Cuando los niveles de alimentos vuelven a la normalidad muchos de ellos, acomodados e incapaces de adaptarse, mueren.

Andrew Hendry
Andrew Hendry

De la misma forma, en opinión del capitalista de riesgo, muchas startup se nutren del dinero de los inversores sin ni siquiera tener que generar beneficios. El también inversor de riesgo Fred Wilson coincidía con Gurley al mostrar su preocupación por las empresas que “queman” varios millones de dólares al mes, cuando en algún momento deberán preocuparse de generar beneficios “reales” para sostener la compañía sin depender de inversiones.

Y es que algunas empresas parecen haber nacido para ser vendidas más que para generar dinero o construir un negocio de verdad. “Mucha gente joven se mete en este mundo para que les compren por 1.000 millones”, asegura Garcia-Milà, “cosa que luego nunca ocurre”.

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