oculta las señales enviadas por fibra óptica

Una 'capa de invisibilidad' para proteger las comunicaciones del espionaje

Científicos franceses han desarrollado un sistema que hace invisibles las señales enviadas por fibra óptica para evitar que sean captadas por terceros

Foto: Una 'capa de invisibilidad' para proteger las comunicaciones del espionaje

La ocultación de objetos utilizando metamateriales es un fenómeno que los físicos llevan estudiando años, y que ha sido descrito en la literatura científica en varias ocasiones. Una nueva investigación publicada en Nature Communications recoge un paso más en este sentido, el de un sistema temporal capaz de ocultar señales electromagnéticas que circulen por un cable de fibra óptica.

Cuando la capa de invisibilidad está activada, alguien que intente interceptar una señal no captará nada, aunque haya decenas de gigabites de información transmitiéndose por segundo a través de ese punto, y a diferencia de sistemas similares anteriores, este método puede proteger la señal tanto por un tiempo determinado como de forma indefinida.

La polarización de los campos electromagnéticos

Todo el sistema está basado en el fenómeno de la polarización electromagnética. La polarización de la luz indica la direccionalidad de sus campos eléctrico y magnético. Todas las radiaciones magnéticas, incluida la luz que transmite información en forma de señales a través de la fibra óptica, tiene polarización: su campo eléctrico siempre tiene una dirección.

Cuando la capa de invisibilidad está activada, alguien que intente interceptar una señal no captará nada, aunque haya decenas de gigabites de información transmitiéndose por segundo a través de ese punto

Cuando el campo eléctrico es parte de una onda, entonces esa dirección también ondula. Si las polarizaciones de dos de esas ondas se cruzan en un ángulo de 90 grados, se pueden combinar y descomponer. Eso es lo que hacen las gafas de sol con lentes polarizadas, y por eso son tan eficaces bloqueando los rayos del sol.

En 2012, el equipo del ingeniero Julien Fatome, de la Universidad de Bourgogne, en Francia, desarrolló un dispositivo que bautizó como onmipolarizador, que lo que hacía era, en vez de filtrar esas direcciones, digamos díscolas, las reconvertía en estados de polarización uniformes. 

Desaparecer ante miradas indiscretas

En esta ocasión, los investigadores han elaborado un sistema más complejo: un montaje de fibra óptica encapsulado entre dos omnipolarizadores. Cuando una señal con una polarización cualquiera pasa a través del primero de ellos, sus propiedades permiten que la luz se recoloque y pase a un estado de polarización uniforme.

Ese estado uniforme se redirige para que cruce a 90 grados con la señal de monitorización, para que una se combine con la otra y la segunda sea incapaz de detectar a la primera. Una vez se encuentra fuera de radio de acción de ese observador indiscreto, el segundo omnipolarizador le devuelve esa direccionalidad dispersa que tenía en un principio, necesaria para poder ser interpretada al llegar al receptor.

En las pruebas realizadas por los científicos, este sistema consiguió ocultar la señal e impedir que fuese interceptada en el 100% de los casos, y pudo hacerlo durante todo el tiempo que fuese necesario. Sin embargo, tiene sus limitaciones, ya que depende de conocer previamente la polarización de la señal de monitorización, o al menos de poder captarla e incorporarla rápidamente al sistema. De hecho, los autores la llaman "el ojo indiscreto", dando a entender que el emisor sabe de antemano que hay alguien vigilando la transmisión.

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