SIVARIT acerca a empresas y clientes

Las mejores ofertas de la red nacen en la sierra de Burgos

Haber nacido en un pueblo con menos de mil habitantes no ha sido un hándicap para Igor Llorente, creador de la plataforma Sivarit

Foto: Las mejores ofertas de la red nacen en la sierra de Burgos

Palacios de la Sierra es un pueblo de menos de mil habitantes en la Sierra de la Demanda, en el extremo burgalés del pinar que se extiende entre esta provincia y Soria. En ese entorno, alejado de grandes centros industriales o tecnológicos, creció Igor Llorente, creador de Sivarit, una empresa de comercio electrónico que pretende ayudarnos a comprar mejor.

Esta circunstancia, que muestra que la geografía condiciona cada vez menos el talento, no fue nunca un hándicap para este joven ingeniero de telecomunicaciones. “Creo que salir de un pueblo pequeño me ha hecho más curioso, más abierto y me empujó a viajar y a conocer gente nueva más que si hubiese vivido en una gran ciudad”, explica. Llorente es un ejemplo de lo que significa el emprendimiento tecnológico a pequeña escala, del conocimiento y el trabajo necesarios para convertir una idea en un proyecto con posibilidad de éxito y de las particularidades de hacerlo desde España.

Creo que salir de un pueblo pequeño me ha hecho más curioso, más abierto y me empujó a viajar y a conocer gente nueva más que si hubiese vivido en una gran ciudad

Sivarit es una plataforma pensada para poner en contacto a todo tipo de negocios con clientes a los que les pueden interesar sus ofertas. Llorente había utilizado plataformas como Groupon o LetsBonus, que también gestionan ofertas a través de cupones. “Yo vi que por cómo funcionaban, estas ofertas acababan por caducar muchas veces”, explica. “Por un lado, tardaban 24 horas en enviarte el cupón después de haber comprado la oferta y cuando lo recibes ya tienes la cabeza en otra cosa, así que al final, al no ser algo inmediato, no haces uso del servicio y muchas veces la oferta por la que has pagado acaba caducando”, apunta Llorente, que considera que esa era una de las maneras en que estas plataformas hacen negocio.

Ofertas sencillas e instantáneas

Con Sivarit, además de desarrollar un algoritmo de recomendación inteligente de ofertas para cada usuario, Llorente y su equipo han tratado de crear un sistema en el que tanto los negocios como los usuarios puedan proponer y aceptar ofertas de manera fácil e instantánea a través de cualquier dispositivo, y se puedan ejecutar en el mismo momento en el que se adquieren.

El periplo de esta empresa comenzó en 2012. El apoyo de Yuzz, un programa de apoyo a jóvenes emprendedores, le ayudó a concretar la idea y definir un plan de negocio que empezó a dotar de realidad al proyecto. Más adelante, llegó el impulso de Top Seeds Lab, una aceleradora de startups de base tecnológica que proporcionó 50.000 euros a cambio del 15% de la empresa.

Estas inyecciones financieras permitieron que Sivarit creciera y se pudiese formar un equipo de 8 personas

Así, en diciembre de 2012 se constituyó la empresa y Llorente pudo empezar a montar un equipo para desarrollar la aplicación. Un segundo impulso económico llegó después a través de ENISA (Empresa Nacional de Innovación S.A.), una institución estatal que ofrece préstamos participativos fáciles de devolver. “Ellos seleccionan proyectos que aseguran la innovación y han apoyado algunos modelos de proyecto de internet como el nuestro”, apunta.

Estas inyecciones financieras permitieron que Sivarit creciera y se pudiese formar un equipo de 8 personas. Mientras Llorente seguía compatibilizando su trabajo en Telefónica, el proyecto fue madurando hasta que pudieron lanzar la aplicación en fase de pruebas en el verano de 2013.

El márketing, un asunto delicado para las 'startups' españolas

Mientras continúan perfeccionando los aspectos técnicos de la aplicación, ha llegado el momento de centrarse en un aspecto que muchos emprendedores no suelen tener en mente cuando tratan de poner en marcha su idea: el márketing. “Por mi experiencia internacional, he visto que en España estamos muy bien posicionados en las primeras fases de las startups, tenemos mejores ideas y equipos humanos muy buenos”, señala Llorente. “Empezamos a fallar en la parte de la financiación y el márketing, porque la gente no sabe vender su proyecto para conseguir fondos y llevarlo al siguiente nivel. Además, si te vendes demasiado, también puedes acabar provocando rechazo, así que es complicado”, añade. “Nosotros ahora estamos en esa etapa, queremos cerrar inversiones para poder dedicar más esfuerzo al márketing y llegar a mucha más gente a nivel nacional”, concluye.

Sacar adelante un proyecto de este tipo, al menos en España, es una carrera de fondo y no un 'sprint', pese a lo que a veces nos pueden hacer creer algunos medios

Después de más de dos años de trabajo, el ingeniero reconoce que a Sivarit aún le queda mucho camino por recorrer. “Sacar adelante un proyecto de este tipo, al menos en España, es una carrera de fondo y no un sprint, pese a lo que a veces nos pueden hacer creer algunos medios”, opina. “Cuando empecé, me creía todo lo que leía en sitios como Techcrunch (una web de información sobre emprendimiento tecnológico), pero luego vas viendo que muchas historias de éxito están muy infladas, que puede haber muchas descargas de una aplicación, por ejemplo, pero luego no hay un duro detrás”, añade.

Para el creador de Sivarit, todas estas historias de éxito que tratan de motivar a jóvenes para que creen sus propias aplicaciones tienen como grandes beneficiados a empresas como Apple o Google, que pueden ofrecer a sus clientes una cantidad ingente de productos de forma gratuita.

"Necesitas tiempo para que los usuarios se fíen de ti"

Por esta imagen que había percibido en los medios, Llorente creía al principio que con una buena idea en un año podría estar facturando. “Pero los tiempos son otros. Crear la empresa, reunir al equipo, el desarrollo tecnológico… Todo requiere un tiempo para el que no estás preparado cuando empiezas a emprender”, explica. Además, “al menos en España, la gente es más desconfiada, y necesitas tiempo para que los usuarios se fíen de ti, muchas veces necesitan ver que sigues vivo al pasar un año”, remacha.

En el camino, también él ha ido añadiendo a su ilusión dosis importantes de realismo. Recuerda cómo los potenciales inversores casi nunca dicen que no, pero luego la financiación no acaba de concretarse o se difiere con motivos más o menos peregrinos. También ha aprendido a decir que no a determinados concursos o eventos, dejando de lado la posibilidad de publicidad que al principio siempre interesaba para centrarse en los que ofrecen fondos para alimentar el proyecto y rechazando los que consumen una energía que luego no se ve compensada.

Más de dos años después de haber sido gestado, Sivarit no es exactamente uno de esos proyectos fulgurantes surgidos de mentes adolescentes en un garaje californiano. Llorente ha tenido que sacrificar buena parte de su tiempo e incluso de sus ahorros y puede que no se convierta en millonario en un futuro próximo, pero su proyecto sigue vivo y es, al contrario que muchos de los que le fascinaron hace algunos años, muy real.

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