tragedia aérea en el este de ucrania

¿Qué información aportaría la caja negra del avión de Malaysia Airlines derribado?

Los prorrusos han reconocido tener las cajas negras del avión derribado en Ucrania. ¿Por qué son tan importantes? ¿Qué información contienen?

El servicio de Seguridad de Ucrania difundía el domingo una grabación, colgada en YouTube, de una supuesta conversación telefónica entre dos jefes de las milicias prorrusas que incriminaría a los separatistas y también a Moscú en la ocultación de pruebas del derribo del avión malasio.

Poco después, Alexandr Borodái, primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donétsk, reconocía que las cajas negras del aparato estaban en su poder. “En el lugar de la catástrofe se encontraron piezas del avión parecidas a unas cajas negras. Se encuentran en Donétsk (…) bajo mi supervisión personal. Serán encargadas a expertos internacionales en el caso de que estos lleguen”, decía.

Por fin, a última hora de este lunes, los rebeldes prorrusos entregaron las cajas a representantes malasios. Borodái se manifestó convencido de que "el análisis de las cajas negras arrojará luz sobre esta terrible catástrofe".

Pero ¿por qué son tan importantes?, ¿qué información recogen? Las caja negras, siempre son dos, registran todos los datos de vuelo, así como el funcionamiento y anomalías en los sistemas principales del avión, además de las grabaciones en cabina de los pilotos.

¿Es posible manipular una caja negra?

“El destino de las cajas negras es primordial. Deben de estar bajo nuestro control. (…) No es una petición mía, nos llega desde arriba, (…) y con esto me refiero a Moscú”. Se podía entender en la conversación.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha sido el primer equipo internacional en acceder a la zona del avión, en cuyo vuelo viajaban 295 personas, por el miedo ante la posible destrucción de pruebas. La información que pueden ofrecer las cajas negras adquiría de este modo una relevante importancia. Pero ¿por qué? ¿Se podrían borrar los datos recogidos por ellas? ¿Manipularlos?

Las cajas negras están pensadas para sobrevivir a un accidente, no para ser manipuladas. En la actualidad no existe ninguna normativa antifalsificación

Las cajas negras, o registrador de datos de vuelo, guardan un registro casi indestructible del trayecto del avión al que se encuentran acopladas. En caso de accidente, o incidente, la información que contienen puede ser utilizada para revelar qué fue lo que falló.

El ingeniero aeronáutico Ignacio Despujol comentaba a Teknautas que, en principio, están protegidas de los accidentes pero no cuentan con un mecanismo antifalsificación. "No existe en la normativa europea nada que obligue a no abrir la caja, aunque falsificarla sería bastante difícil. Tendrían que conocerse diferentes parámetros, pero lo cierto es que está pensada para sobrevivir a un suceso, no para defenderse de ser manipulada".

"Hasta donde sé, manipular no se puede manipular, pero sí puedes borrarla: poner ruidos encima, hacerla ilegible. Aunque sería fácil detectarlo, esté intacta o no”, comenta Javier León, responsable de Ingeniería Mecánica en la división de Aeronáutica, Espacio y Defensa de Altran

Las cajas negras FDR y CVR, las fuentes de información

Los aviones comerciales cuentan en su estructura con dos cajas negras: La FDR, encargada de recopilar la información, y la CVR, que recoge las comunicaciones llevadas a cabo en cabina. Ambos dispositivos están situados en la cola del avión para aumentar las posibilidades de supervivencia después de un accidente.

La FDR, iniciales en inglés de Registrador de los datos de vuelo, funciona registrando entre 18 a más de 1000 parámetros de vuelo, dependiendo del avión. Estos son tales como la velocidad, el rumbo, la altitud, parámetros del motor, estado del tren de aterrizaje, sistema hidráulico… Para ello se emplea un sistema eléctrico que consta de circuitos integrados y chips electrónicos donde se almacena esta información.

"Cualquier información relevante de los sensores del avión quedaría registrada. Al igual que sucede con los pilotos rojos del coche, todo se graba", explica Javier. "Incluso saber si el piloto automático estaba conectado o no en el momento del accidente se podría conocer con los datos que ofrece la caja negra".

Por si fuera poco, gracias a la información que brindan, también se podría determinar el punto geográfico exacto donde el avión fue derribado. Aunque no el punto de disparo del misil ni la zona en la que impactó. "El avión puede llevar un detector anticolisión con otro avión, pero resultaría difícil que el radar registrase un misil. Estos misiles de tierra-aire tienen espoletas de proximidad que hacen explotar el misil cuando está cerca del avión sin que haya contacto, con lo que el avión sería derribado por los trozos de este", dice Despujol.

Por otra parte, la caja negra CVR, en este caso Grabador de voces de cabina, registra las conversaciones de los pilotos, así como el sonido ambiente de la cabina. Captado mediante un micrófono situado normalmente en el panel superior, entre ambos pilotos, puede grabar tanto sus conversaciones como el ruido de los motores o los warnings –avisos– que pueda dar el avión.

Las grabaciones de la CVR no pueden ser borradas a no ser que el avión esté en tierra, con los motores apagados y con el freno de estacionamiento puesto

Ante el caso de que se pudiera manipular la información de esta caja, "el grabador de sonidos tiene cuatro canales: piloto, copiloto, radio y sonido ambiente. Que haya ruidos es normal en la emisora, pero en el resto sería bastante más extraño", comenta Despujol.

Tan importante es esta información que las grabaciones de la CVR no pueden ser borradas a no ser que el avión esté en tierra, con los motores apagados y con el freno de estacionamiento puesto.

Materiales seguros y difíciles de destruir

Las cajas negras, que a pesar de su nombre son naranjas para facilitar su localización, están fabricadas con acero inoxidable y titanio, este último más ligero que el primero y altamente resistente –capaz de soportar 1.100 grados centígrados durante 30 minutos y una presión a 6.000 metros bajo el mar–. Envueltas en una caja metálica, pueden aguantar una colisión y el incendio que suele producirse después, además de soportar 5 toneladas de peso sin aplastarse.

Cuando la caja negra emite la señal es recibida por una constelación de satélites que recibe las coordenadas de inmediato. "Resulta fácil localizarla en una zona accesible, pero sí podría desactivarse su localización. El primero que la encuentre podría esconderla", cuenta Javier León.

Una vez que las cajas negras se pusieran en manos de los técnicos adecuados, el tiempo que se tardaría en recoger la información dependería de lo dañadas que estuviesen. Aun así, el procedimiento no resultaría complicado.

Actualmente, los aviones poseen una memoria flash (parecida a la de nuestro pendrive) que, dependiendo del fabricante de la caja en cuestión, se podría leer con un lector de tarjetas de la misma casa.

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