una cuestión de causa y efecto

El aleteo de una mariposa o cómo perder el tren puede cambiar nuestra vida

Una gota de agua, colocada sobre una capa de jabón que vibra empieza rebotando de manera predecible y elegante, pero acaba desconcertando a los observadores con

Foto: El aleteo de una mariposa o cómo perder el tren puede cambiar nuestra vida

Una gota de agua, colocada sobre una capa de jabón que vibra empieza rebotando de manera predecible y elegante, pero acaba desconcertando a los observadores con su comportamiento errático.

Se trata de la teoría del caos, una formulación que comenzó con el desagradable hallazgo de que ecuaciones muy simples podían moderar sistemas tan violentos como las cascadas. Este es el porqué de la clásica pregunta planteada por el matemático y meteorólogo estadounidense Edward Lorenz: “¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil producir un tornado en Texas?”

En qué consiste la teoría del caos

Lorenz normalizó el tema caos, dejando de tratarse de una rareza. La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales, donde el mismo sistema se comportará de forma diferente tras un corto periodo de tiempo. A este sistema se le denominó dependencia sensitiva de las condiciones iniciales y viene a decir que el mundo no sigue estrictamente el modelo de reloj, previsible y ordenado, sino que tiene aspectos caóticos e impredecibles.

Estas pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, complicando su predicción a largo plazo. Por ejemplo, cuando botamos dos pelotas de goma contra el suelo resultará difícil predecir la dirección que tomarán éstas ya que depende de aspectos como la amplitud – la variación máxima de desplazamiento – y de la frecuencia – el número de repeticiones – que se dan en el ejercicio.

La condición inicial nos puede parecer la misma, sin embargo, hay sutiles diferencias muy pequeñas que con el tiempo se van amplificando y dan lugar a que la trayectoria de una y de otra no tengan nada que ver.

Aplicaciones del efecto mariposa

Ante la dificultad de predecir estos cambios la tecnología facilita las condiciones antes de que cualquier predicción sea víctima del caos. Como una cura de humildad científica, el efecto mariposa afecta a diferentes ramas como la física, química, biología y matemáticas.

¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil producir un tornado en Texas? Edward Lorenz

El no tan ordenado mundo de la bolsa, la historia de nuestro día a día, el encantador retraso en el metro, los fluidos en régimen turbulento, la sincronización de nuestras neuronas, las placas tectónicas, todos son sistemas caóticos o, como prefieren llamarlos los físicos “dinámicos no lineales”.

La ciencia progresa a medida que uniformamos nuestros conocimientos y si algo tiene la teoría del caos es que es aplicable a un sinfín de ramas: oceanografía, criptografía, climatología – de ahí que las predicciones meteorológicas tengan una precisión del 80%-85% en plazos de un día-.

Caos no significa azar

Cuando, por ejemplo, nos centramos en el clima podemos ver como el caos es diferente del comportamiento al azar. Existe un orden dentro del caos que puede observarse geométricamente.  

Imaginemos una curva en el espacio. La curva nunca se cruza, pero es infinita. Se construyó con unas determinadas condiciones iniciales (es decir, a partir de un punto determinado en el espacio). Si esto se hubiese iniciado desde otro punto, por muy cercano que estuviese del punto original, la trayectoria hubiera sido distinta. ¿Otro ejemplo? El humo del cigarrillo. Caótico, pero nunca caprichoso.

 

El futuro raramente nos depara lo que hemos preparado, cuando las predicciones se convierten en años parece mucho más impredecible pero el azar no tiene nada que ver, es solo una cuestión de causa y efecto. Un pequeño retraso, un autobús perdido.  

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