EL SEXO QUE NOS ESPERA EN LA ERA DIGITAL

En el Distrito Rojo virtual se juega con una sola mano

Videojuegos masivos online, páginas webs de citas, 'apps' o robots. La tecnología parece empeñada en transformar las relaciones entre las personas

Foto: En el Distrito Rojo virtual se juega con una sola mano

La tecnología parece empeñada en facilitarnos hacer algo que siempre hemos querido hacer: tener relaciones sexuales o encontrar pareja. Actualmente, el negocio de las citas online mueve alrededor de 2.100 millones de dólares (1.500 millones de euros). Este tipo de páginas han proliferado hasta contabilizar casi 4.000 portales que dan trabajo a miles de personas y han provocado que en 2012 cerca del 25% de las relaciones nuevas en Europa se iniciaran en la red. Pero no han sido las únicas que han crecido. También lo están haciendo los videojuegos masivos en línea para adultos, hasta tal punto que muchos se preguntan ya si estos negocios pueden llegar a modificar nuestro comportamiento sexual en un futuro.

Imaginen que se encuentran en una ciudad imaginaria y de la cual no se registra nada en la vida real, pero por la que pueden caminar, socializarse y en definitiva, vivir una vida normal. Ahora imaginen que pueden tener sexo con otras personas, aparecer y desaparecer de sus vidas cuando quieran y que nunca sabrán quiénes son en realidad. Pues bien, dejen de elucubrar. Este tipo de sitios existen. Uno de ellos se llama Red Light Center.

Las páginas de citas 'online' han proliferado hasta contabilizar casi 4.000 portales que dan trabajo a miles de personasRed Light Center es un videojuego masivo online similar a Second Life o el popular World of Warcraft, pero inspirado en los años 90. Tiene su propia moneda (bastante estable por cierto), supermercados y demás tiendas. Allí sus usuarios pueden comprar ropa, zapatos y, por supuesto, salir por sus bares y discotecas. Y no se crean que son pocos. Ya pasan la barrera de los dos millones de personas.

Al igual que en el mundo real necesitan charlar con otros usuarios para acostarse con ellos, pero por regla general mucho menos. También pueden pagar por ello (hay usuarios que cobran de dos a tres dólares al cambio por mantener relaciones sexuales).

Alrededor de este fenómeno giran además muchos tipos de negocio como, por ejemplo, los burdeles virtuales. También se celebran de media 100 bodas al mes, lo que mueve todo tipo de oficios desde wedding planners, pinchadiscos o jueces que se llevan su parte.

"La vida es corta. Ten una aventura"

¿Están todos estos avances tecnológicos creando algo realmente nuevo o simplemente alimentando los impulsos de unos pocos solteros? Nada más lejos de la realidad. El 30% de los usuarios de internet que buscan relaciones en páginas web de citas están casados.

Ashley Madison es de los portales que se lleva la palma en este aspecto. Bajo el eslogan "La vida es corta. Ten una aventura", este paraíso de los infieles supera de largo los 20 millones de usuarios gracias a una fórmula muy sencilla: poner a disposición de sus clientes un canal privado para conocer personas con las que tener una aventura, permitir registrarse de forma anónima e incluir un botón del pánico para que el usuario pueda salir de la aplicación en caso de emergencia.

El sitio, que ya factura millones, utilizó la imagen de infieles famosos (como la de Bill Clinton) para promocionar sus servicios. Pero probablemente el anuncio que más polémica causó fue la publicación de la foto de una mujer con sobrepeso en el diario de Nueva York Daily News con un texto que rezaba: "¿Te asustó tu esposa anoche?".

Como no podía ser de otra forma, la industria del 3D también se ha sumado al carro de este negocio. La compañía austríaca ThriXXX fue de las primeras en especializarse en el desarrollo de videojuegos eróticos virtuales en 3D. También desarrolló un videojuego para Kinect utilizando tecnología de software libre y que se podía utilizar con una sola mano. Sin embargo, Microsoft no aprobó este tipo de material.

Detrás de esta han venido muchas más, también para las gafas de realidad virtual Oculus Rift.

La mayoría de expertos coincide en que actualmente nos encontramos en la Edad de Piedra de este negocio. Sin embargo, cada vez más tecnologías apuntan en esta dirección.

Una de ellas es Google Glass. Desde que el buscador anunciara sus gafas inteligentes, son muchos los desarrolladores que están apostando por este negocio con la idea de hacerse de oro para cuando se empiecen a comercializar. Sex with Google Glass es un buen ejemplo de esto.

Esta plataforma permitirá a dos personas que utilicen las gafas inteligentes y estén, pongamos por caso, a kilómetros de distancia, compartir sus respectivos canales de vídeo para ver en directo y desde la perspectiva del otro lo que se están haciendo.

No es el primer invento pensado para las relaciones a distancia. Por ejemplo, Durex ya diseñó ropa interior que vibra y se puede manejar a distancia gracias a una app, y en Japón se creó la máquina para dar besos a distancia.

¿Y tú? ¿Tendrías sexo con un robot?

Cada vez más, los robots están participando en la vida diaria de las personas. Un ejemplo de ello es el robot PR2 o el aspirador Roomba, pensados para tareas domésticas. Pero no son los únicos. Paro se utiliza en centros de la tercera edad y Aisoy reconoce voz y es capaz de hablar. Los hay que cortan el césped, limpian la piscina, operan en los hospitales, mantienen conversaciones coherentes y, como no podía ser de otra forma, también relaciones sexuales.

Según una encuesta llevada a cabo por YouGov, casi 1 de cada 10 estadounidenses asegura que tendría relaciones sexuales con un robotEn esta línea tenemos a la famosa Roxxxy, una muñeca robot que cuesta 995 dólares y que está dotada de inteligencia artificial, piel sintética y cuenta con varios modelos a elegir. Atentos: Farrah, la frígida; Wendy, la salvaje; Susan, la sadomasoquista; Yoko, la joven de 18 años y Martha, la madura.

¿Algo disparatado? No lo parece. Según una encuesta llevada a cabo por YouGov, casi 1 de cada 10 estadounidenses asegura que tendría relaciones sexuales con un robot. Otra encuesta realizada por One Poll en Reino Unido reveló que una de cada seis personas considera posible esta misma idea.

¿Podrían estos robots o internet llegar a cambiar nuestro comportamiento sexual? De momento, los especialistas opinan que ambas tecnologías permiten tratar a muchos individuos con problemas sexuales. Sólo queda comprobar qué harán con el resto...

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