INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD DE LEICESTER

Explican la teoría detrás de los escudos de fuerza de la Guerra de las Galaxias

Los escudos de fuerza anti rayos láser son una tecnología que el cine lleva décadas recreando, pero ahora unos investigadores lo han hecho posible

Foto: Explican la teoría detrás de los escudos de fuerza de la Guerra de las Galaxias

¿Recuerdan los escudos magnéticos con los que se defendían las naves en la Guerra de las Galaxias? En realidad se trata de una tecnología muchas veces recreada en la ciencia-ficción, desde los años 60, a raíz de un invento que Nikola Tesla bautizó como Tesla Shield. Esta semana, con motivo del Día de la Guerra de las Galaxias, tres físicos de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, han conseguido demostrar que estos escudos no solo son los factibles, sino que se basan en un principio bien conocido por los terráqueos.

La clave reside en el plasma. Es el cuarto estado de la materia y consiste en un gas caliente cargado de iones y electrones. Se diferencia del estado gaseoso en que una parte de sus partículas están cargadas eléctricamente y no tienen equilibrio electromagnético. Gracias a esta peculiaridad se produce un fenómeno que los físicos conocen como Resonancia Plasmones de Superficiales, que es una oscilación de los electrones al contacto con una fuente de luz incidente. En pocas palabras, cuanto más denso sea el plasma, mayor será la frecuencia de rayos láser, imperiales o rebeldes, que será capaz de desviar.

Es algo semejante a lo que sucede con la ionosfera terrestre, que refleja las ondas de radio permitiendo que éstas puedan atravesar grandes distancias. "Al igual que se describe el comportamiento del plasma en nuestro paper, la ionosfera refleja ciertas frecuencias de radiación electromagnética, en este caso de frecuencias de radio. Es habitual proyectarlas hacia el cielo con el objeto de que la atmósfera las refleje de vuelta a la Tierra, llegando a lugares que normalmente no podrían", explica a Phys.org Alexander Toohie, uno de los autores del estudio.

Energía y luz, los inconvenientes

Así, el campo magnético no sería más que el recipiente que impide que se escape el plasma al espacio. En este caso, advierten los estudiantes, sería necesario un campo muy potente para que fuera capaz de comprimir el plasma a los niveles deseados. Por el lado del imán no habría problema, si bien su contrapartida, la fuente de energía, es algo más complicada de encontrar.

Los físicos británicos proponen una cámara ultravioleta como alternativaExiste otro inconveniente de calado. Y es que un escudo de estas caracterísiticas, diseñado para rebotar la luz, sumiría en la mayor de las penumbras al piloto, impidiéndole ver qué hay detrás del campo de fuerza. Como alternativa, los físicos británicos proponen la utilización de una cámara ultravioleta, dado que la radiación UV está más allá de la radiación luminosa. 

Alexander y su equipo ven posibilidades en su estudio más prácticas que defender la Estrella de la Muerte de la Alianza Rebelde. "Otra aplicación del método puede ser atrapar la radiación dentro de una carcasa de plasma, y no reflejarla, algo que puede ser útil en entornos que requieren temperaturas increíblemente altas, como los reactores de fusión experimental". 

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