EL MANTENIMIENTO ES LA CLAVE DEL RENDIMIENTO

Siete sencillas tareas que mantendrán tu portátil en plena forma

Todos los objetos de consumo precisan de un mantenimiento. Los ordenadores, como los coches, necesitan cuidarlos para mantener su rendimiento

Foto: Siete sencillas tareas que mantendrán tu portátil en plena forma

Como cualquier otro objeto de consumo, el ordenador precisa de un mantenimiento. Y no, no basta con desfragmentar el disco ni escanear el sistema en busca de virus. El hardware es físico y, como si de un coche se tratase, hay que limpiarlo, engrasarlo y evitar que se caliente demasiado. Si lo que quiere es ampliar la vida útil de su portátil, eche un ojo a estos consejos.

1. El polvo, mejor lejos

Uno de los motivos por el que los portátiles tienen tapa es porque se llevan mal con el polvo. Si se acumula en el teclado no sólo puede causar su mal funcionamiento, sino un problema mayor, puesto que debajo se encuentran otros componentes más valiosos. Además, al estar el teclado inserto en el cuerpo del ordenador, no es posible cambiarlo fácilmente y puede originar una visita al servicio técnico.

Por otra parte, un gran acumulador de polvo es el disipador. Es importante abrir el ordenador para mantener limpia la salida de aire; esto puede hacerse bien con una bomba de aire comprimido, bien con un bastoncillo impregnado en alcohol y mucha paciencia. No importa cómo se haga mientras la salida de aire permanezca libre. 

El aspecto que tiene un disipador tras un año de uso
El aspecto que tiene un disipador tras un año de uso

2. Cuidado con lo que instala

En muchas ocasiones los programas gratuitos son los que terminan saliendo más caros. Es común que, al descargar desde Cnet o Softonic, se nos planteen una serie de preguntas y casillas marcadas por defecto. Hay que tener cuidado, porque lo más probable es que instalemos, además del software deseado, otro par de programas malware que nada tienen que aportarnos.


Un caso clásico es el de la barra de Ask.com. Se instala como complemento del navegador y borrarla cuesta dios y ayuda. Tanto es así que la propia Ask hace dinero promocionando en Google un artículo para explicar cómo desinstalarla. Se trata de un círculo vicioso: usuarios que no prestan atención a lo que aceptan se ven obligados a poner sus cinco sentidos para eliminarla del sistema porque, naturalmente, el software no pone nada de su parte. Es más, es fácil que mantengan su entrada en el registro del sistema, lo que nos lleva al siguiente punto.

3. Limpie el registro y el inicio

A veces los programas ya desinstalados permanecen en el registro y el inicio del sistema. Y, cuando se acumulan demasiados, el rendimiento global del equipo lo nota. Es conveniente realizar inspecciones mensuales de estas dos bases de datos y purgar lo que ya no se utiliza. Un buen aliado es CCleaner, una herramienta apta para todos los públicos que automatiza el trabajo. Elimina las entradas innecesarias del registro y permite al usuario indagar en los programas que se cargan al inicio de Windows. Le sorprenderá saber cuántos programas que no utiliza se ejecutan nada más iniciar sesión.

4. Agote la batería

Somos conscientes del problema de las baterías, y aun así seguimos cometiendo errores. A pesar de que algunos fabricantes presumen de haber eliminado el efecto memoria, las recomendaciones de toda la vida siguen siendo el método más efectivo para alargar la vida de la pila. A saber: familiarícese con la extracción de la batería y no la mantenga conectada mientras el equipo se alimenta de la red eléctrica.

Guárdela en un lugar seco, a una temperatura entre 15º y 25º y, a poder ser, con las conexiones tapadas. Recuerde utilizarla cada una o dos semanas y no recargarla hasta que se haya vaciado en su totalidad. Y no olvide que, aunque la cuide como el cristal de Bohemia, todas las baterías acaban hincando la rodilla cuando cumplen su ciclo de recargas.

5. Un ventilador adicional

Si su portátil expulsa el calor por la parte inferior, acoplarle una base que aporte ventilación extra es una idea interesante. Al escogerlos es crucial optar por un modelo que tenga disipadores adaptables o que estos se sitúen sobre la salida de aire del portátil. De nada sirve enfriar una capa de plástico, del mismo modo que ciertos modelos, con precios por debajo de los 30 euros, ofrecen una eficacia testimonial. Lo ideal es medir la temperatura del procesador, la gráfica y el disco duro antes y después de la base de ventilación. Si con ella funcionando unos minutos el calor no ha descendido, devuélvala a la tienda.

Conviene, también, hacer lo posible para que el ordenador respire. No lo utilice sobre superficies blandas y deformables como una colcha, ni tampoco en lugares que acumulen el calor expulsado, como el compartimento de una estantería. En ocasiones una simple corriente de aire de una ventana es capaz de mantener el ordenador fresco y a salvo de quemaduras.

6. Cambie la pasta térmica del procesador

Quizá se vea retratado en esta situación. Es un día caluroso, está trabajando y su ordenador se apaga sin motivo aparente. No se cierra normalmente, sino que se desconecta. Lo habitual es pensar en un fallo del sistema eléctrico, pero lo más habitual es que el procesador haya alcanzado una temperatura crítica y se haya procedido a un apagado de emergencia para evitar daños mayores.

¿Qué hacer en estos casos? Cambiar la pasta térmica. Se trata de un fluido con gran capacidad para conducir el calor que se interpone entre el chip y los disipadores de cobre, y que tiene por objeto desviar la temperatura en la medida de lo posible. Sin embargo, con el paso del tiempo, la pasta se seca y el procesador tiende a sobrecalentarse.

Aunque parece complicado, es una tarea sencilla que sólo precisa de un poco de práctica, mucho más cercana a las manualidades que a la informática. Y especialmente útil, dado que se ha de cambiar cada dos años y aprender a hacerlo ahorra dinero y tiempo con respecto a enviar el equipo al servicio técnico.

7. Reinstalar el sistema operativo

Indispensable. Un porcentaje de los usuarios se desprenden de sus antiguos portátiles porque los consideran estropeados o demasiado lentos como para trabajar, cuando lo único que necesitan es borrar los discos duros y reinstalar el sistema operativo. Se trata de una tarea que se ha simplificado enormemente desde Windows XP, hasta el punto de que basta con meter el disco y seguir las instrucciones. En líneas generales se debe hacer cada dos años, y/o siempre que experimente problemas de velocidad en el arranque o la ejecución de programas.

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