EZRA KLEIN SE ENROLA EN EL PROYECTO DE VOX

El periodista que abandonó The Washington Post en busca de nuevas tecnologías

Ezra Klein es un columnista político muy reconocido en Estados Unidos. Con solo 29 años se ha hecho un nombre, pero ha cambiado todo por la tecnología

Foto: Klein posa para The New York Times (NY Times)
Klein posa para The New York Times (NY Times)

Llevamos casi dos décadas escuchando que internet lo cambiará todo, y lo cierto es que pocas veces una predicción se ha cumplido tan a rajatabla. Nos encontramos en un entorno cambiante en el que la tecnología, como elemento vehicular, es la pieza clave para entender los engranajes que mueven la realidad. El dilema, ahora, no consiste en vivir más o menos pegado a la cosa técnica; en dilema está en los sistemas sobre los que cabalgar para encarar el futuro. Y cada vez son más los que deciden no adaptarse a sus consecuencias, sino formar parte del cambio.

Ezra Klein es uno de los que ha apostado fuerte en este sentido. Con tan solo 29 años, este joven periodista nacido en California no ha conocido el desempleo. Es más, desde que salió de la universidad los periódicos se lo rifan por su capacidad para analizar la actualidad política con descaro y sentido del humor. En su camino se cruzó el prestigioso The Washington Post, donde mantenía uno de los blogs más leídos hasta hace un par de meses. Tenía el mayor reconocimiento, tanto laboral como económico, al que un profesional de su edad puede aspirar y, sin embargo, Klein ha decidido abandonar el barco. Ni siquiera la llegada de Bezos, un visionario de la sociedad digital, le ha hecho cambiar de idea.

Klein considera que los periodistas clásicos limitan las alternativas que ofrece la tecnología, de modo que decidió emprender una aventura fuera de The Washington Post¿Por qué? Porque Klein no cree en la tecnología de la prensa tradicional. Considera que el lastre de la edición en papel es demasiado pesado para afrontar ágilmente los retos que esperan a la vuelta de la esquina. "Estábamos frenados en exceso, y no solo por la tecnología, sino también por la cultura del periodismo tradicional", explica a The New York Times. La espantada ha sacudido las redacciones del país, dado que Klein, el enfant terrible de la prensa norteamericana, estaba llamado a encabezar una nueva era dorada del periodismo. En su lugar ha enviado el mensaje contrario: no cree en los usos clásicos de su sector.

Para colmo, el destino del californiano es especialmente doloroso para los grandes grupos de comunicación: Vox Media. No se trata de una multinacional con ingentes recursos, sino a una startup con tres años de vida que no ha gastado un céntimo en tinta. "Voces talentosas. Audiencia apasionada" es el lema de un grupo que se ha preocupado en hacerlo bueno desde el primer momento; solo así se entiende que sean el conglomerado editorial que más creció en 2013, alcanzando los 75 millones de usuarios únicos. Quizá les conozcan por publicaciones como The Verge o SB Nation, ambas referentes en los sectores de la tecnología y el deporte universitario.

La herramienta es parte del éxito

Con todo, lo que ha convencido a Klein no son las nuevas audiencias ni el prometedor futuro de Vox, sino algo mucho más cotidiano, casi anecdótico para muchos: su CMS (Content Management System). El CMS es la herramienta que emplean los periodistas y editores para dar formato a sus textos. Algo así como un Word que publica el contenido en un estilo determinado por los gestores de una web. Pasa por una herramienta cualquiera, pero tiene un alto valor estratégico, en tanto que limita -o no- la creatividad del periodista. Del mismo modo que un mal CMS puede estropear una edición, uno bueno tiene la capacidad de resaltar el talento de una redacción. Y, al parecer, el que tienen entre manos en Vox Media es excepcional.

Captura del CMS Chorus (Wired)
Captura del CMS Chorus (Wired)
El software de marras se llama Chorus. TechCrunch lo describe en un entusiasta reportaje del que se desprenden varias claves. La más importante, que destaca gracias a que se han derribado los muros clásicos de las redacciones digitales. Desarrolladores, comerciales y periodistas trabajan juntos para trasladar al lector un concepto editorial redondo, sin las aristas que surgen de una comunicación ineficiente entre departamentos. "Nosotros no lanzamos mensajes por encima de la valla, sino que mapeamos nuestro plan de desarrollo en torno a nuestras herramientas y a las necesidades de nuestros equipos comercial y editorial, para poder evolucionar el producto basándonos en los datos y los comentarios que recibimos", relatan desde Vox. Es éste un proceso de trabajo en sintonía con el nuevo perfil de periodista, que saldrá de una mezcla entre comunicador e informático, y que ya tiene reflejo en los populares hackatones.

Otra de sus caracterísiticas más llamativas es que convierte a los redactores en editores. Chorus permite al periodista maquetar su información en cualquiera de las plantillas disponibles, así como le libera de uno de los trabajos más tediosos: los enlaces. Ahora, cuando un texto está escrito, el periodista debe releerlo en busca de links que enriquezcan la información. Se buscan, se abren en una nueva pestaña, se copia la URL y se incluyen finalmente. No solo es una labor pesada, sino que a menudo lleva más tiempo que la propia redacción de la noticia. Lo que ha conseguido Chorus en este aspecto es el sueño dorado de la prensa: añadir enlaces de forma inteligente basándose no solo en los metadatos, también en el contexto que rodea a una palabra clave.

Atraer conversación y dinero

También clave es la posibilidad de crear foros de discusión específicos para los lectores. No es una característica innovadora, pero en este momento se asemeja a tomar la colina más espigada del campo de batalla. Cada vez más los usuarios reniegan de las redes sociales generales, como Facebook o Twitter, en favor de otras enfocadas a intereses concretos, como es el caso de Instagram o LinkedIn. Así, cada día nacen cientos de redes de nicho que tratan de captar a un público que, visto el campo abierto, prefiere reunirse en una parcela privada con sus allegados. La estrategia de Vox es meridiana: si vas a seguir un partido en directo a través de mi web, voy a intentar que te quedes aquí y no vayas a Twitter a compartir tus impresiones. En este aspecto funciona como un bar: cuanta más gente tienes en el local, y más interesada está en la conversación, más llena estará la caja al final del día.

Parte del equipo de Vox Media, durante una reunión (Vox Media)
Parte del equipo de Vox Media, durante una reunión (Vox Media)

Por último, Chorus es uno de los pocos CMS que se preocupan del modelo de negocio. Su sistema inteligente es capaz de leer el contenido de una noticia y envolverla con la publicidad que más pueda interesarle al lector. De este modo, no se contratan campañas específicas para un lapso de tiempo o un emplazamiento fijado, sino que éstas permanecen en rotación, agazapadas a la espera de un contenido que golpee a su target objetivo. "La sustancia es viral", dice uno de los fundadores de Vox a Wired, "si creas el contenido adecuado para los lectores, y lo envuelves de la publicidad correcta, ellos mismos se encargarán de difundirla".

Por si fuera poco, Vox Media ha puesto en manos de Klein la joya de su corona: Vox, su nuevo diario generalista. Lanzado el pasado domingo, la cabecera ya ofrece funcionalidades únicas que manan de Chorus, como un interesante sistema de fichas que acompaña a las noticias y provee background al lector, o una apertura que muestra imágenes a pantalla completa, sin olvidar la página que mantiene a los usuarios al tanto del estado de los servidores y el tráfico generado.

Un nuevo periodismo, más digital que nunca, acaba de llegar de la mano de Vox y Ezra Klein. Quizá no sea más que un experimento con gaeosa, pero conviene seguirlo de cerca.

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