el vídeo en 4k, una alternativa REAL a laS FOTOS

Esto no es una foto

La popularización de la filmación con resolución 4K es uno de los síntomas de que se han roto los límites entre las imágenes estáticas y en movimiento

Foto: Esto no es una foto

Desde que se presentó en 2008 la primera réflex capaz de grabar vídeo, la Nikon D90, muchas cosas han cambiado. Entre otras, que cada vez son más las cámaras, las redes sociales y las aplicaciones para móviles que están consiguiendo que la frontera entre la fotografía y el vídeo sea cada vez más borrosa.

La popularización de la filmación de imágenes con resolución 4K es uno de los síntomas más claros de que se han roto los límites entre las imágenes estáticas y en movimiento. Hemos realizado la prueba de grabar un vídeo 4K con un Samsung Galaxy Note 3, extraer uno de los fotogramas de 8,3 megapíxeles del metraje, e imprimirlo en papel fotográfico de tamaño A4. El resultado ha sido verdaderamente sorprendente.

Nada puede hacer pensar que esa imagen no haya sido captada con una cámara de fotos. Cierto es que grabamos el vídeo con unas condiciones de luz ideales y que intentamos que el movimiento de la cámara fuese suave para que el experimento saliese lo mejor posible. Pero hace muy poco algo así habría sido impensable.

Las cámaras híbridas son casi tan antiguas como la fotografía digital. La primera Sony Mavica o la Canon RC-250, lanzadas a comienzos de los 80, eran básicamente videocámaras capaces de extraer un fotograma que podía ser impreso como una foto. Por supuesto, la calidad de imagen que esos cacharros proporcionaban estaba a años luz de lo que se podía lograr con un carrete. Así que estos productos podían considerarse juguetes más que otra cosa.

Cámaras de fotos que en realidad son de cine

Para ver hoy un aparato que anticipe lo que veremos en los escaparates de las tiendas de fotografía en un futuro no muy lejano podemos fijarnos en la Black Magic Pocket. Aunque parece una pequeña cámara de fotos, en realidad es una cámara de cine digital de bolsillo.

Este aparato permite grabar 30 imágenes por segundo en formato Full HD. Un dato aparentemente poco espectacular. Pero resulta que cada una de las imágenes que filma se almacena en formato RAW, por lo que pueden ser editadas en Photoshop como si se tratase de una fotografía de dos megapíxeles. No está nada mal para un aparato que cuesta sin objetivo 775 euros.

También podemos lograr lo mismo con varias réflex de Canon si usamos el firmware no oficial Magic Lantern, que funciona especialmente bien en la EOS 5D Mark III. Con esa cámara, ese software permite capturar vídeo en formato RAW en resolución Full HD.

Otra cámara de vocación híbrida anunciada hace poco es la Panasonic GH4. Aunque figura en el catálogo de fotografía de la firma, casi nadie la comprará para hacer fotos pues su función estrella es la grabación en vídeo con resolución 4K y, previsiblemente, con buena calidad, al menos si tenemos en cuenta el buen hacer de Panasonic en el terreno del vídeo.

A pesar de no ser capaz de almacenar imágenes en formato RAW, su precio es bastante atractivo. Saldrá a la venta por unos 1.500 euros, una cantidad que no está nada mal teniendo en cuenta que permite grabar películas que podrían ser proyectadas en cualquier sala de cine digital.

La prueba de que en Panasonic se han tomado esta cámara en serio es el accesorio destinado a profesionales del vídeo que han lanzado con ella. Por unos 2.000 euros permite dotar a esta GH4 de las conexiones que se espera que tenga una cámara de cine digital.

A pesar de estos hitos aún hay obstáculos importantes para que podamos usar un fotograma de vídeo como si fuese una fotoA pesar de estos hitos, aún hay obstáculos importantes para que podamos usar un fotograma de vídeo como si fuese una foto. Si usamos una cámara no profesional o un móvil capaz de grabar vídeo con definición 4K veremos que el nivel de compresión de las imágenes es muy grande en la mayoría de los casos. Ello se traduce en que es fácil encontrar zonas pixeladas en algunos fotogramas, sobre todo cuando grabamos con poca luz.

Si recurrimos a la grabación en RAW de imágenes en movimiento con una cámara como la Black Magic Pocket o la Canon EOS 5D Mark III, comprobaremos que la batería se resiente bastante, pues estas a duras penas aguantan que los sensores y procesadores de imagen trabajen a marchas tan forzadas. Pero es de esperar que en un par de años se logre que estos problemas queden zanjados.

Las fotos animadas arrasan en internet

La resurrección de los gifs, aquellos gráficos animados que tanto triunfaban en Geocities, se la debemos en gran medida al fotógrafo Kevin Burg y a la artista Jamie Beck, inventores del concepto de cinemagraph, que no es otra cosa que una foto en formato gif en la que aparece algún elemento animado.

El otro gran fenómeno que está diluyendo las diferencias entre el vídeo y la foto son los microvídeos de Vine e InstagramHoy internet está plagado de fotografías animadas en ese viejo formato. Para comprobarlo basta con navegar por webs de memes como BuzzFeed o redes sociales especializadas en gifs, como Giphy. Aunque estos también se dejan ver de vez en cuando en periódicos como The New York Times, un medio en el que hace unos meses se hacían eco de que ya hay profesionales, como Tim Burke, dedicados en cuerpo y alma a crear estas secuencias que se encuentran a caballo entre la foto y el vídeo. Burke se especializa en crear principalmente gifs de eventos deportivos.

Tal es el fenómeno que ya son muchos los teléfonos que por defecto permiten crear fotos animadas. Muchos modelos de Samsung y Nokia incorporan aplicaciones para realizar gifs usando, o no, la técnica del cinemagraph. Aunque también se puede echar mano de las muchas aplicaciones que hay disponibles para iPhone, Android o Windows Phone que hacen eso mismo.

El otro gran fenómeno que está diluyendo las diferencias entre el vídeo y la foto son los microvídeos de Vine e Instagram. Ambas redes sociales tienen la ventaja de que permiten publicar y ver vídeos de 6 o 15 segundos respectivamente en formato cuadrado en el móvil con gran facilidad.

Además, nuestra tarifa de datos no se resiente de la misma forma que cuando hacemos lo propio con un vídeo de Vimeo o YouTube. Por eso incluso están apareciendo medios, como es el caso de NowThis News, especializados en estos clips de consumo rápido.

Todo esto por supuesto no significa que la fotografía o el vídeo tal y como hoy los conocemos vayan a morir, como algunos de vez en cuando vaticinan. Las imágenes híbridas más bien son una especie de tercer lenguaje que está calando hondo en nuestra forma de inmortalizar un instante decisivo… aunque sin congelarlo del todo, como hacía Cartier Bresson.

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