NATXO ALLENDE, REY DEL PORNO EN INTERNET

Torbe: "Ahora gano mucho, pero durante doce años fui pobre de solemnidad"

Es el padre de los emprendedores digitales en España. Inventó un género en el porno y, catorce años después, está haciendo sus mejores cifras

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Aviso: esta entrevista se ha transcrito poniendo especial cuidado en preservar la literalidad de las declaraciones, e incluye expresiones malsonantes que podrían causar disgusto en algunos lectores.

Natxo Allende (Portugalete, 1969) o Torbe, contracción de torbellino que ha canibalizado lo oficial, es el rey del porno español en internet. Cuando empezó estaba solo contras las grandes firmas, plantando cara desde una habitación de piso compartido. Catorce años después, él es el actor de referencia en el mercado. Encaja en el modelo del self made man norteamericano, pues creció de la nada y armó un pequeño imperio sin pedir un euro. También en el prototipo de empresario español que se pasa la vida en los juzgados. Un tipo querido y odiado.

Nos recibe en Villacerda, el nombre con el que ha bautizado su centro de operaciones en el corazón de Madrid. Al abrirse la puerta nos encontramos un enjambre humano: una mujer discute con alguien del personal logístico y el propio Torbe, mientras otros se mueven rápido en segundo plano. Pese a que he adelantado la presencia de un fotógrafo, viste de chándal. No le importa salir en el periódico de andar por casa. Nos enseña la estancia, que está dividida por actividades: en un pasillo los programadores, al fondo los ordenadores para hacer espectáculos con webcam, en una pecera las tareas de administración y, por último, una sala grande para los rodajes. Y en mitad de todo, mujeres ligeras de ropa que van de aquí a allá sin que nadie les preste atención.

Pregunta: Tiene usted algo de héroe. Se plantó con 30 años sin estudios, ni ingresos, ni ahorros, ni apoyo familiar. Años después, trabaja en un piso rodeado de mujeres aparentes y gana dinero por tener sexo con ellas. Suena irreal. 

Respuesta: Yo no sabía que iba a acabar así, jamás. En la película Boogie Nights (1997) vi a un productor de Los Angeles que estaba forrado y tenía una casa llena de chicas. Me dije, “coño, eso es justo lo que yo quiero” (risas). Y quise meterme ahí, porque yo quería tener chicas y hacerme millonario.

P.: ¿Y se puede hacer uno millonario con el porno en estos tiempos?

R.: Sí, perfectamente. Lo que pasa es que la mayoría de la gente del sector no tiene cabeza. Abusan de las drogas, del alcohol y de las malas compañías. Apenas tienen creatividad ni conceptos financieros básicos. He visto crecer y despeñarse a muchas productoras porque faltan profesionales.

Y luego es tremendamente complicado entrar. Es que aunque tengas dinero te encuentras muchos problemas. El primero, encontrar chicas. ¿Por dónde empiezas? Porque no hay chicas que quieran hacer porno. Yo me armé de valor y me fui por los puticlubes reclutándolas. Empecé con putas, con amigas que querían salir pero al final no, con chicas que estaban locas… unas situaciones rocambolescas. Ahora, por la inercia, son ellas las que vienen a mi, pero el que empieza no sabe ni dónde encontrar chicas.

P.: A usted le va bien. ¿Se puede saber cuánto factura?

R.: Millones, en plural.

P.: Entonces le va especialmente bien.

R.: Estoy ganando más que nunca, Es verdad eso de que el dinero llama a dinero. Por fin he dado con un equipo de gente decente y la crisis está siendo una oportunidad. Me llegan más chicas que nunca y hemos abaratado mucho los costes. Todo está en su sitio.

Torbe, junto a algunas de las chicas que trabajan en Villacerda (Pablo López Learte)
Torbe, junto a algunas de las chicas que trabajan en Villacerda (Pablo López Learte)

P.: Volvamos al Torbe que está a punto de lanzarse a emprender. Estamos en el Bilbao de 1996.

R.: Por entonces vivía con el salario social del ayuntamiento de Bilbao, que eran  doscientos o trescientos euros al mes. Yo era pobre. Me había ido de casa a los dieciocho años, no tenía ingresos, me ganaba la vida haciendo caricaturas en Mallorca y vendiendo DVD piratas. Fueron doce años malviviendo, en un piso compartido. Vivía con una tía que quería convertir mi casa en un burdel. No tenía habitaciones, estaba aquello siempre lleno de obras… ella era además cocainómana, y venía unos días muy alegre y otros muy deprimida. Aquello era una pesadilla.

Ganaba lo justo para pagar el piso y comer. La ropa era de la tienda de mis padres. No iba al cine, no cenaba en restaurantes, nada. Hasta los treinta fui pobre de solemnidad. Pero era feliz, porque tenía tiempo para pensar en mi y para leer. Leí más de cien libros por año. No hacía otra cosa más que leer, y esto me dio otra perspectiva de la vida.

Negocio de la necesidad

P.: Sale un promedio de dos libros por semana. ¿Qué sacó de aquello?

R.: Me influyeron mucho Erich Fromm, Napoleon Hill, Hermann Hesse… sobre todo psicología y alguno de autoayuda. Leía libros que me hicieran pensar. Entonces llegué a una conclusión: por entonces editaba una de las mejores revistas de cómics -con Álex de la Iglesia y Santiago Segura- y más calidad no podía conseguir. Pero no me daba para comer. ¿Por qué? Porque no era una necesidad. En cambio, pensé, si hago un negocio de la necesidad, ganaré más dinero.

P.: Y las necesidades son…

R.: Comer… y follar. Para comer hay millones de restaurantes con millones de tipos de comida. ¿Y de follar? Hay puticlubes y, si querías hacerte una paja en casa, solo tenías un mismo tipo de porno. Me propuse hacer otro tipo de porno, que llegase más al público, en el que además el usuario se riese, porque yo, cuando ligaba, siempre comprobé que era muy importante el humor, tanto al conocerla como en el sexo y en la relación.

P.: De ahí nace el género conocido como 'Porno Freak', que surge del encuentro porno y humor. Es una combinación poco habitual. ¿Cómo pensó que funcionaría?

R.: Porque el humor y el sexo funcionan por separado. Entonces juntándolos también funcionarán. Es como si a un videoblog de recetas de cocina o consejos de belleza, que están tan de moda, le metes porno. Seguramente funcionarán. De todas formas no es tan fácil. Muchos quieren hacer humor en el porno y fracasan, porque para hacer reír hay que valer.

P.: En aquellos años usted se vendía como dibujante de cómics. Un día conoce internet.

Hasta los treinta fui pobre de solemnidad. Ganaba lo justo para pagar el piso y comer. La ropa era de la tienda de mis padres. No iba al cine, no cenaba en restaurantes, nada R.: Tenía un amigo que me ayudó a hacer una web muy sencilla con mi CV. Yo ponía que era actor, dibujante… para ver si sonaba a flauta. Era el 96 y la gente solo mandaba correos por internet. A mi me parecía que aquello estaba muy desaprovechado; no había portales ni webs de contenidos en español, así que me dije, "voy a hacer algún articulito, alguna cosa graciosa, enlaces de otras webs…" incluso he llegado a pensar que el primer blog de España fue mío, porque ése era el formato que yo usaba. Fue mucho después cuando llegó la gente a hablar de sus experiencias personales en los blogs.

P.: En sus primeras experiencias ya se notaban inclinaciones.

R.: Claro, yo empecé contando mis experiencias con las putas porque no había nadie haciéndolo. Tenía tanta vergüenza de contarlo que inventé a un amigo de ficción: él iba de putas y yo lo iba contando, y así hice dos o tres artículos. Luego dije, "qué coño", y me puse a contarlo en primera persona. Así cree el primer foro de putas de España, que se hizo muy grande. Ahora están muy de moda este tipo de foros, y también lo empecé yo. He sido el primero en muchas cosas sin darme cuenta.

P.: Y del mundo del arte salta al porno.

R.: Un día conocí a un crítico de cine porno, Manolo Valencia, y le pregunté qué se necesitaba para ser actor porno. Y me dijo: “Pues nada, que se te ponga dura”. Me pareció que era de broma, porque a mi se me ponía dura a la voz de ya. (Risas) De hecho recuerdo que con dieciocho años, solo cruzarme con una chica en un paso de cebra ya se ponía aquello. No me lo podía creer. Luego comprobé que, efectivamente, a mucha gente no se le ponía dura, y que yo había encontrado la horma de mi zapato.

P.: Documentando esta entrevista encontré una intervención suya en Canal Bizcaia delirante. Aunque es joven, se le notan las ganas de llamar la atención. Dígame que está guionizado.

R.: (Risas) No, no está guionizado. Yo quería entrar entrar en el mundo de la televisión a toda costa y no tenía la manera, porque es un coto cerrado. Entonces, aprovechando que hacía cómics, conseguí que me entrevistaran en un programa cultural de Canal Bizcaia. La presentadora creía que iba a hablar de mi obra, yo hice el numerito en la televisión y la tía flipó. Luego me la encontré por la calle y estaba muy enfadada, incluso me llegó a insultar.

P.: No me extraña. Le dice en directo “Belén, las tetas se te ven”.

R.: (Risas). Sí, en ese momento se volvió loca. Pero cuatro años después, cuando empecé a ser Torbe, por fin lo entendió e incluso siguió viéndose conmigo. Yo lo vi normal, pero ahora también lo entiendo: era un programa de cultura, el invitado anterior era un escritor, y llego yo con esas paranoias… la pobre no sabía por dónde tirar y creyó que me estaba riendo de ella.

P.: Porque se estaba riendo de ella.

R.: (Risas) Un poco, un poco.

El negocio

P.: Volvamos al trabajo. Sigue usted editando su web como un agregador de contenidos, sin porno, y en una esquina se topa con la rentabilidad.

R.: Aquí es donde empieza todo. Un buen día, en 1999, me contratan un banner de publicidad para la web por 1.500 euros. Era mi primer anunciante y flipé, porque era una fortuna para mí, que estaba ganando 200 euros. Y de repente el segundo mes me viene otro a darme otros 1.500 euros. Me planté con 3.000 y mandé a la mierda la revista,

P.: Su capital inicial fueron 3.000 euros.

R.: Más bien 2.500, porque una parte la gasté en vivir un poco mejor, en una buena conexión y un buen ordenador. En esas que uno de estos anunciantes me propone hacer porno, ya que hablaba mucho del tema en la web. Me dijo que me iba a pagar dos escenas con la sola premisa de que fuera divertido. Justo unos meses antes había conocido al actor porno Max Cortés en una película en la que había ejercía como guionista y director, que me consiguió chicas.

P.: ¿Ya había tenido contacto con el porno, entonces?

Nunca he pedido un euro a un banco. Yo jugaba de adolescente a un juego, el Championship Manager, en el que tenías que pedir un crédito para ampliar el estadio. Y ahí era cuando se me complicaban las cuentas y se iba todo mi trabajo a la mierdaR.: Sí y no, porque cuando llegué me habían cambiado la idea y no me dejaron dirigir la película. Acabé muy mal con ellos. En plan despecho me dijeron: “¿Cómo vas a dirigir una película porno si nunca has hecho porno? ¿Cómo te vamos a dar ese poder?”. Pero yo había visto mucho porno y sabía cómo se hacían los planos. Le contesté y me sentenció: “Tú nunca serás nadie en el porno”. (Risas). Se me quedó grabado, porque tenía mucha ilusión.

P.: Grabó esas dos escenas y se convirtió en el 'newcomer' del porno patrio. Nace Putalocura.

R.: También en el 99 llega el boom de Terra y me convenzo de que hay que crear un portal, porque tengo que organizar la web. No sabía cómo llamarlo con tantos tipos de contenidos, aquello era una puta locura. Y así lo llamé, Putalocura.com (enlace a contenido pornográfico). 

P.: Por entonces las webs se financiaban con publicidad y pagos con visa. Después llegaría ese sistema con ribetes de estafa que conocimos como ‘dialers’, que cambiaban el número de conexión de tu proveedor por otro de tarificación especial. Aquello sería un ‘boom’ de ingresos para la industria del porno.

R.: Sí, fue el pequeño empujón de la web. De todas formas la pasta la hicieron otros. Yo me enteré, años después, de que se estaban llevando mis ganancias. Yo me llevaba 6.000 euros al mes, pero en realidad estaba ganando 30.000. Los que me proveían el servicio falsificaban las estadísticas y se quedaban con el resto. Hay gente que perdió 150 millones de pesetas con esto.

P.: Los usuarios también perdieron, incluso Telefónica.

R.: Para los usuarios eran un timo, porque te decían que era gratis y no lo era. Hubo gente que alquilaba un piso, metía dentro de diez sudamericanas y les tenía todo el día conectadas a estas líneas. Estaban dos meses, sacaban millones y se iban. Fue una sangría para Telefónica también. Yo entré justo en este momento e hice un montón de pasta.

P.: Los ‘dialers’ hicieron que la industria del porno se trasladase a internet. Se pasó de un porno de películas en soporte físico a otro de escenas cortas en la red, como el que se estila ahora.

R.: Yo no pude editar un DVD porno. Las grandes distribuidoras controlaban lo que se vendía en los sex shop e incluso llegaron a amenazarles con que si me distribuían se quedaban sin su catálogo. Así que tuve que hacerlo en internet, no me quedaba otra.

Ni créditos ni socios

P.: ¿Cómo se financiaba hasta que llegaron los 'dialers'?

R.: Me autofinanciaba, porque nunca he pedido un euro a un banco. Verás, yo jugaba de adolescente a un juego, el Championship Manager (predecesor del Football Manager actual) en el que tenías que pedir un crédito para ampliar el estadio. Y ahí era cuando se me complicaban las cuentas y se iba todo mi trabajo a la mierda. Me pasó tres veces y me quedó grabado que los créditos bancarios eran malos, y nunca los pedí.

(Pablo López Learte)
(Pablo López Learte)

P.: ¿Tampoco ha tenido socios?

R.: No. Una vez me vino uno que quería poner 150 millones de pesetas. El problema es que era del mundo de la droga, y yo tenía un poco de recelo. Me invitó a Las Vegas y a un montón de sitios increíbles para comprarme. Cuando por fin íbamos a cerrar el negocio le detuvieron. Salió incluso en los periódicos. Le pillaron con una tonelada de coca en Galicia que había traído desde Miami. Ahí quedó la cosa.

P.: ¿Se iba a asociar con un narcotraficante?

R.: Sí, porque yo por aquel entonces no tenía nada, estaba empezando y era muy ingenuo. No tenía los abogados y los asesores que tengo ahora. Menos mal que no me metí.

P.: En 2012 también estuvo a punto de vender a un 'prívate equity', pero tampoco prosperó.

R.: No lo vi claro, porque la oferta no era realmente buena. Yo si vendo es para retirarme, y ellos querían que siguiese. Es como si compras Apple y echas a Steve Jobs; puede funcionar, pero probablemente no lo va a hacer. Ellos querían que me quedase diez años por diez o quince millones de euros, y eso no podía ser, es calderilla. (Risas) Nadie sabe dónde va a estar internet en ese tiempo.

P.: ¿Estaría dispuesto a dejarlo?

R.: A mi me esto me gusta, pero tengo mucho estrés y, además, arrastro un dolor de espalda crónico que me complica la vida. Es un círculo vicioso: me duele porque estoy gordo, estoy gordo porque tengo estrés, tengo estrés por todo este tinglado… si me dan 150 millones me iría a Finlandia.

P.: Por cierto, me imaginaba este “tinglado” algo más pequeño. ¿Cuántas personas tiene en nómina?

R.: Tengo a veinte en Villacerda y otros diez colaboradores externos. Ahora estamos contratando a gente del apartado técnico. A la programación no le hemos dado la importancia necesaria, así que he montado mi propio estudio.

P.: Es la primera celebridad surgida de internet, y también el padre de los emprendedores digitales en nuestro país.  Esto se le reconoce poco y en algunos sectores tiene mala fama.

El otro día estuvieron aquí los de Idealista y alucinaron de lo que conseguía con la gente que tengo. Hay quien piensa que soy un friqui, o que tengo a alguien detrás, o que me lo han dado todo hecho. Y aquí detrás no hay más que un tío metiendo horasR.: No salgo casi en los periódicos, no estoy en la televisión, no hablo por la radio… porque no me llaman. Hay gente que tiene mucho poder, que tiene convicciones católicas y que son como son, que nunca me van a ver bien. Son los mismos que quieren cambiar la ley del aborto y dar lugar a una generación de quinquis, como en los 70, de niños que no son deseados.

El otro día estuvieron aquí los de Idealista y alucinaron de lo que conseguía con la gente que tengo. Hay quien piensa que soy un friqui, o que tengo a alguien detrás, o que me lo han dado todo hecho. Y aquí detrás no hay más que un tío metiendo horas.

P.: ¿Cuánto trabaja en un día?

R.: Cuando empecé me pasaba dieciséis horas diarias pegado al ordenador. Ahora se podría resumir en que me paso el día al teléfono. Me levanto tarde, porque me acuesto tarde, y empiezo a hacer llamadas. Normalmente para coordinar a las chicas que tienen que venir, cuadramos los rodajes… y también hacemos reuniones de estrategia en dónde lo decidimos todo. Las escenas de sexo las suelo hacer yo, pero ahora tengo a gente que me echa una mano.

"Solo yo aposté por mí"

P.: Dieciséis horas laborables son dos jornadas consecutivas. ¿Hacía esto todos los días?

R.: Claro, es que cuando no tienes dinero la única forma es hacértelo tú. A toda la gente que está parada les diría que pensasen en hacérselo ellos. Cuando yo llegué el modelo del porno era Nacho Vidal, y yo hablando de porno friqui. ¿Crees que alguien apostó por mí? Nadie, y con razón. El único que aposté por mí fui yo. Ese es el mensaje que quiero transmitir: si no tienes recursos, hazlo tú. Pasa de los que ya están, porque ellos lo hacen de una manera en la que no vas a pintar nada. En el peor de los casos te entretendrás.

P.: Explíqueme cómo un chico educado en el Opus Dei deriva en el rey del porno. Más aun, cómo termina creando un personaje, el padre Damián, que es un sacerdote que se acuesta con escolares. 

R.: Lo del padre Damián fue mucho después. La transición del colegio al porno fue dura, porque tenía mucha vergüenza y miedo. Notaba la influencia de mis profesores. Era un colegio solo de hombres en el que te hacían ver que todo era malo. La masturbación era mala, el sexo era malo, las mujeres eran malas… cuando llegué a hacer el guión mi primera porno estaba siempre escondido, tratando de no hablar con mujeres. Apenas había tenido contacto con chicas por culpa de mi educación.

Torbe interpretando al padre Damián (Putalocura.com)
Torbe interpretando al padre Damián (Putalocura.com)

También es la demostración de cómo ha evolucionado la sociedad, ya que hace veinte años el padre Damián sería impensable. Llegué a pensar que la iglesia enviaría a alguien para eliminarme de lo mal que les debió sentar ese personaje (risas).

P.: ¿Tiene la religión peso en la concepción que tiene la sociedad del porno?

R.: Sí, definitivamente. Mira otros países que no tienen religiones cristianas cómo follan como conejos. Aquí, desgraciadamente, seguimos con el qué dirán, que si ésa es una puta por tener sexo… se mezcla con un poco de machismo, con los hombres presumiendo de cuántas se follan.

P.: En sentimiento de culpa ha convertido el porno en un tabú.  Y los tabúes son siempre atractivos, especialmente para quienes los monetizan.

R.: Es perfecto. Cuando alguien se hace una paja está solo, y cuando ves a alguien en la pantalla, la conexión es total, porque es un momento íntimo. Victoria Prego decía que el poder de la telesivión residía en que entraba en el salón de tu casa, con tu familia. Pues yo estoy en el lugar más íntimo de una persona, y le estoy, además, haciendo reir. Estoy enseñándole unas tías increíbles y cuando yo gozo, gozo de verdad. Estoy disfrutando, se nota y la gente se lo cree. Además, físicamente soy como ellos, con mi barriguita y mi cosa...

El modelo de actor porno cachas y bien dotado imperaba antes y lo sigue haciendo ahora. Yo soy una rara avis, porque he creado el porno freak en el que vale todo. ¡He acercado el porno al pueblo! Quiero que la gente que consuma porno participe. Sobre todo aquellos que no han tenido acceso a este mundo, como un chico en silla de ruedas, un enano, una señora mayor, un friqui gordo y con gafas…

P.: Su público tendrá, visto que lleva catorce años en el sector. ¿Ha cambiado mucho desde los comienzos?

R.: He visto a unos cuantos caer. Todos aterrizaban diciendo que yo era cutre, que ellos maquillaban e iluminaban mejor a las actrices… hasta que llegaba un momento que dejaban de hacer ruido y desaparecían en silencio. Todos los hacían mejor que yo, pero solo yo sigo aquí. Cuando yo llegué las más fuertes eran IFG, Thagson y Private, que tú fíjate dónde están, desaparecidas o flojísimas. Private en los 90 era lo más, de hecho el primer porno que yo vi era Private. Me hizo ilusión que en una reunión de webmasters hace poco, uno de Private dijera que yo era el modelo a seguir.

La clave para sobrevivir en el negocio está en no perder la cabeza y, sobre todo, en abaratar costes. Siempre he visto a gente tirando el dinero. Se pagaba un montón de pasta en iluminación, actores, actrices… lo que yo he hecho es profesionalizar el porno 'amateur'

P.: Los mismos que siempre le criticaron por hacer “porno cutre” ahora alaban su modelo.

R.: Descubrieron que el tonto se hacía el tonto, pero no era tan tonto. A mí me pasa un poco como cuando a Santiago Segura le gritan “¡Torrente!” por la calle; se confunde a la persona y al personaje. Yo salgo en la web haciendo el paria, pero detrás hay mucho trabajo.

La clave para sobrevivir en el negocio está en no perder la cabeza y, sobre todo, en abaratar costes. Siempre he visto a gente tirando el dinero. Se pagaba un montón de pasta en iluminación, actores, actrices… lo que yo he hecho es profesionalizar el porno amateur. Antes el porno amateur lo hacía una pareja en su casa, todo desenfocado y oscuro. Yo cogí ese modelo y me propuse hacerlo mejor: empezar con una entrevista, iluminarlo bien, meter humor… un lavado de cara completo.

P.: Internet está lleno de pornografía gratis. ¿Cómo es que la gente sigue pagando?

R.: Porque pagando lo tienes rápido y en buena calidad., sobre todo ahora que nos estamos desplazando al consumo en el móvil. Yo puedo decirte que ahora es cuando más estoy ganando. Luego está la piratería, que en realidad no es más que publicidad. A mí me gusta que los grandes portales americanos cuelguen vídeos míos antiguos, porque así me conocen. Con los nuevos no lo permito, tenemos abogados que todos los días cuidan para que esto no suceda.

(Pablo López Learte)
(Pablo López Learte)

P.: ¿Alguna vez lo ha pasado mal económicamente desde que es empresario?

R.: He estado tres veces a punto de irme a la quiebra. Como tengo la suerte de haber sido pobre, puedo vivir con poquísimo. Yo con una habitación y comer cuatro cositas tiro para adelante. No tengo vicios. No bebo, ni fumo, ni he probado las drogas. Salí de ahí no gastando. Como no tenía créditos, no estaba ahogado. Gastaba en relación a que ingresaba.

Ante el juez

P.: Retomando la cuestión de su mala fama se me ocurre que, además del porno, están los escándalos judiciales. Tiene usted unos cuantos.

R.: Tengo muchísimos juicios y estoy hasta los cojones. Ayer mismo tuve uno. Hablan un lenguaje rarísimo, que solo ellos entienden, te tienen ahí seis horas esperando en un banco de madera…. no comprendo por qué no lo hacen por internet o algo así. Esto tiene que evolucionar, porque es horrible.

P.: Su primer percance con la justicia: llamó feas a las mujeres de Torrelavega y le demandaron.

R.: Por entonces iba alegre por la vida, sin abogados ni consejeros. Puse en la web una foto de unas chicas muy feas, que resulta que eran de Torrelavega, y una de ellas estaba emparentada con alguien del ayuntamiento. Me llegaron amenazas y vino la Policía a tomarme los datos.

Después me cambié de casa y la Policía, al no encontrarme, me puso en busca y captura. Me metieron seis horas en el calabozo hasta que llegó la vistilla con el juez. Y allí todo el mundo descojonándose del asunto. Pero la jueza de Torrelavega me obligó a estar dos años firmando todos los lunes en Plaza de Castilla. Por joder. Esto ha de saberse, cómo una jueza, en connivencia con una alcaldesa, pueden hacer lo que quieran. No conozco a nadie que haya pasado por esto solo por decir que otro es feo en internet. Hasta el abogado de la alcaldesa se sorprendió por la putada que me habían hecho. Todo se solucionó al final con 500 euros, porque ellos no querían que fuese a juicio y fuese el cachondeo.

P.: Se estrenó en el calabozo. ¿Cómo fue la experiencia?

R.: Normal, con gente de esa que acaba allí muchas veces. Los policías se hacían fotos conmigo y querían charlar, incluso vinieron señores mayores con traje a darme la mano (risas).

He estado tres veces a punto de irme a la quiebra. Como tengo la suerte de haber sido pobre, puedo vivir con poquísimo. Yo con una habitación y comer cuatro cositas tiro para adelante. No tengo vicios. No bebo, ni fumo, ni he probado las drogas. Salí de ahí no gastando

P.: Después fue acusado de hacer porno con menores.

R.: Fue en 2006. Un amigo me trajo a una chica que decía que tenía 18 años, aunque luego supe que tenía 17. Hizo una escena, pero no me dio el carné. Me fié porque venía recomendada. Puse un fotograma de la escena en la web, tapándole los ojos a la chica, pero no saqué el vídeo. No quería hacerlo hasta que no me enseñase el carné. Resulta que una amiga suya, que era la novia del chico con el que había hecho la escena, puso su foto por todo el instituto. De ahí, padres, Policía y detención. Ellos tuvieron que hacer el paripé de llevarme al calabozo a pesar de que me investigaron y vieron que no había nada.

Y encima tuve un mal abogado que me aconsejó no decir nada, cuando la prensa me estaba acusando de que olvidé pedirle el DNI. Eso es falso: yo nunca olvido pedir el DNI. Total, que la gente se puso a hablar y yo no me defendí.

P.: Hubo un juicio y fue condenado.

R.: Me tocó una jueza súper feminista: solo había que ver cómo la trataba a ella y como a mí. También viví uno de los momenos más surrealistas cuando pusieron la escena porno, con la chica ahí follando delante de todos, en el juicio. No daba crédito. Veinte minutos de escena allí que vimos. ¡Lo peor es que el juicio no iba por esa escena, sino por la foto!

P.: Y la jueza dijo…

R.: Me condenaron a un año y medio de prisión, pero como nunca había estado en la cárcel, pagué una multa y solo pasé un día en el calabozo.

(Pablo López Learte)
(Pablo López Learte)

P.: El último escándalo que salió en prensa estaba relacionado con una estafa telefónica.

R.: Eso sucedió hace siete años y fue por ser quien soy. Yo tenía una tienda de camisetas y quería anunciarla, y además poner un 902 para hacer pedidos. Con tan mala suerte que en un programa de televisión local dan este número, no sé por qué, para un concurso. Total, que todos los días de 4 a 5 recibo llamadas de gente hablándome de un concurso que ni sé lo que es. Intenté llamar a la televisión pero nadie me hacía caso. De modo que empecé a decirle a la gente que entrase en Putalocura para conseguir el premio. Y allí estaba el teléfono de una señora que buscaba sexo, la gente se puso a llamar creyendo que era del concurso... y en esos teléfonos te lían; tú puedes hablar de concursos, de premios o de lo que sea, que ellos te lían.

Le llegaron facturones y encima sin premio, así que la gente denuncia a la televisión. A mi me imputan como cómplice de una estafa. Yo no sabía qué había pasado. Era un asunto entre la televisión y los que llamaron, pero como caí enmedio, la prensa rápidamente me llamó estafador. El del porno, estafador.

P.: Pero hizo dinero con ello.

R.: Apenas 600 euros. A los que denunciaban, Telefónica les devolvía el dinero. Me conderaron, por paripé, a un año de cárcel y 700 euros de multa. Como ya estaba harto de que los medios me demonizaran, me hice una foto esposado y dije en Twitter que me habían metido en la cárcel. Estuve un mes diciendo que estaba encerrado y la gente se lo creyó (risas).

P.: ¿Qué es lo siguiente? Tiene frentes abiertos en el cine, la música... me chivan mis compañeros de Cultura que sale en la próxima película de Jaime Rosales. Esto no suena tan a broma como los cameos en Torrente.

No te puedes hacer a la idea la de gente que me para. Gente de la calle, futbolistas, actores, jueces… todo el mundo me conoce, porque me meto en su mundo, porque todo el mundo se hace pajasR.: Sí, es verdad. Él buscaba personas reales y el guión, en el que hago de mí, exigía que saliese en pantalla. De ahí ha surgido una amistad entre los dos, pero no me preguntes más que si digo algo me mata (risas). Tengo otro proyecto muy grande que es montar un club privado en Madrid. A lo bestia. Con cenas, chicas, show… algo así como el Bagdad de Barcelona, pero bien hecho, de alto nivel, en el centro.

P.: ¿Entonces abandona el negocio de la música? Tengo entendido que las radios no le aceptan ni pagando.

R.: No, no lo abandono, aunque no me pongan una canción en Los 40 Principales ni por 150.000 euros. Me dijeron que era imposible porque hacía porno y la radio la oyen niños. La canción es de broma, no es porno, el problema es que soy Torbe y no quieren relacionarse con ese personaje.

Pero sigo en la música. Estoy grabando una canción para el Mundial. Se llama “Hay que meterla como sea”.

P.: Ya le dejo irse. ¿Es verdad que le paran por la calle?

R.: No te puedes hacer a la idea hasta qué punto. Gente de la calle, futbolistas, actores, jueces… todo el mundo me conoce, porque me meto en su mundo, porque todo el mundo se hace pajas. Hay parejas que me ven, el chico le susurra algo a la chica y ella pone cara de sorprensa, en plan "¿cómo puede ser ese tío actor porno?". Durante unos años, si querías ver chicas españolas, solo te podías pajear conmigo. Algunos de verme tanto me han cogido cariño. Me hace gracia pensar que de mayor seré como el Miliki de las pajas. Haré un "Miliki y amigos" con todos los señores mayores que de jóvenes se masturbaban con mis vídeos (risas).

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