ingenios sencillos para el día a día

Cinco desconocidos inventos españoles para la vida cotidiana

No son grandes obras de ingeniería ni cambiarán el mundo, pero estos cinco sencillos ejemplos pueden contribuir a hacer más fácil la vida de las personas

Foto: Happylegs, la máquina para caminar sentado
Happylegs, la máquina para caminar sentado

El camino hacia el mercado de cualquier producto siempre está plagado de piedras, pero en el caso de los inventos el proceso es más complejo. Por esa razón sólo el tres por ciento logra llegar a las tiendas. A diferencia de las startups tecnológicas, que en su primera etapa no precisan grandes inversiones más allá del trabajo de los propios emprendedores, el lanzamiento de un invento implica la fabricación en serie del producto. En la mayoría de ocasiones, si no cuentan con apoyo financiero, se estancan en la fase de prototipo.

Los inventores tampoco forman parte del target de las rondas de financiación a las que suelen acudir las startups, como tampoco son objeto de deseo, salvo contadas excepciones, del ecositema de business angels, que buscan proyectos más explosivos. En el caso de los inventores, su estrategia para dar a conocer sus productos es la participación en el circuito internacional de las ferias de inventores, donde España suele representar un papel relevante.

El 'crowdfunding' se ha convertido en una vía alternativa para la financiación de inventos. Sólo en 2013, en Kickstarter se movieron 480 millones de dólares a través de 20.000 proyectos. La mala noticia es que en España el fenómeno de la financiación colectiva todavía no ha caladoEn los últimos años, el crowdfunding también se ha convertido en una herramienta alternativa para la financiación de inventos. Sólo en 2013, en Kickstarter se movieron 480 millones de dólares a través de 20.000 proyectos. La mala noticia es que en España el fenómeno de la financiación colectiva todavía no ha calado, aunque hemos visto nacer a través de esta vía algunos inventos notables, como los cascos de bicicleta plegables.

Precisamente, el sistema de patentes es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los inventores. Además de la inversión que implica la protección legal de un invento, la mayoría suele ser pasto de las imitaciones. A continuación presentamos cinco sencillos inventos españoles para la vida cotidiana que están buscando un hueco en el mercado. Prácticamente desconocidos, se han asomado tímidamente al gran público, hallando en el e-commerce la mejor salida comercial.

Happylegs: la máquina para caminar sentado

Happylegs es un sencillo sistema motorizado de gimnasia pasiva que permite mover las piernas de las personas cuando están sentadas. Patentado desde 2002, y también homologado, a diferencia de otros productos similares a la venta en todo tipo de centros comerciales, está especialmente pensado para las personas de la tercera edad, favoreciendo su salud cardiovascular.

Este invento de José Luis Gálvez, un diseñador industrial de Zaragoza, se ha hecho visible en los últimos gracias a los canales de distribución especializados en productos de ortopedia, tanto en Europa como Estados Unidos. En 2013, recibió un premio especial del jurado en la feria de inventores Inpex, celebrada en Pittsburgh (EEUU).

WiseBOOKmark: el marcador de páginas automático

En la era de los dispositivos electrónicos, que en lo que se refiere al hábito de leer también están desplazando a formatos tradicionales como el libro, este original marcador automático es ideal para los románticos del papel. Aunque los usuarios han detectado que el invento -también patentado, desde 1997- no sirve para marcar las páginas de libros muy gruesos, es perfecto para volúmenes de tamaño medio.

Consiste en una tira flexible de plástico que se acopla a la cubierta del libro y marca las páginas al mismo tiempo que el lector las pasa. Detrás de este invento, además, hay una historia de superación personal. Es obra de Fernando Sánchez, un psicólogo tetrapléjico de 45 años, escritor en sus ratos libres. En 2008, recibió el auspicio de Kane Kramer, presidente de la British Inventors Society. Después de haber trabajado a fondo en el diseño, el sistema se vende a través de Amazon con relativo éxito.

Lentes CSR: contra la luz nociva

Pese a su importancia, sus inventos tienen todavía una visibilidad limitada. En 2009, Celia Sánchez-Ramos, que dirige un laboratorio en la facultad de Óptica de la Universidad Complutense, donde ha desarrollado todas sus investigaciones, e incluso ha lanzado una spin off, fue considerada la mejor inventora del mundo por la Organización Mundial de Patentes y Marcas. Su invención, protegida por una patente global, consiste en un filtro para la vista, de nombre CSR, que atenúa el efecto nocivo de la luz sobre nuestros ojos.

Con la vocación de crear una nueva generación de lentes, en la actualidad el sistema ya está en el mercado: de momento se comercializa a través de diferentes modelos de gafas que bloquean la luz dañina. La científica española también ha lanzado recientemente Reticare, un sistema para proteger la vista de la luz de smartphones y tabletas.

Blockystar: un tope diferente

Aunque en el mercado existen muchos dispositivos similares, con diferentes formatos, este sencillo invento del español Lluis Coma destaca por su versatilidad. A simple vista, parece un simple tope más para puertas y ventanas, pero por su material y diseño permite un amplio abanico de aplicaciones en el hogar, como su colocación en las manillas para evitar que se dañen las paredes.

En la actualidad, Blockystar está a la venta en algunos establecimientos especializados, pero su principal canal de distribución es Amazon, donde se encuentran disponibles varios modelos del producto.

Foldingroofbox: el portaequipajes perfecto

Es el único invento de esta lista que todavía no ha pasado de la fase de prototipo. Se trata de una evolución de los clásicos sistemas de portaequipajes que se colocan en la parte superior de los vehículos, con la diferencia de que su diseño es más respetuoso con la estética del automóvil y no afecta a su aerodinámica. Además, es plegable: se puede desmontar en apenas dos minutos.

Su creador es Luis Díaz, un inventor aficionado que compagina su pasión por crear con su trabajo en la Real Casa de Moneda, donde el español es diseñador y grabador de monedas.

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