adquiere kilómetros de "fibra oscura"

El proyecto de fibra de Google toma cuerpo mientras pone de uñas al resto del sector

Google cuenta con más kilómetros de autopistas de datos que Sprint, empresa de telefonía móvil de EEUU. ¿Aspira la compañía a dominarlo todo?

Foto: El proyecto de fibra de Google toma cuerpo mientras pone de uñas al resto del sector

Google cuenta con más kilómetros de autopistas de datos que Sprint, la tercera empresa de telefonía móvil estadounidense. El gigante informático ha comprado o construido 100.000 kilómetros frente a los 40.000 de la teleco. Cuando no puede lanzar sus propias líneas subterráneas intercontinentales, compra ancho de banda de la llamada “fibra oscura”, la parte no utilizada de los canutos de las grandes telefónicas, todo según una exclusiva del diario estadounidense The Wall Street Journal.

A muchos se les han puesto los pelos de punta con esta intromisión en territorio ajeno. ¿Aspira la empresa a dominarlo todo, quizá a establecer un monopolio tanto de contenidos como de la propia transmisión de datosnbsp;¿Acaso no tiene suficiente con conocer más de nosotros que nuestras madres y ahora quiere también imponer precios?

Lo cierto es que, aparte de la adquisición discreta de decenas de miles de kilómetros de esa fibra oscura, Google ha dado ya el salto como proveedor de red. Los habitantes de la ciudad de Kansas han sido los primeros en poder catar lo que es Google Fiber, un producto que se vende como 100 veces más rápido que el de sus rivales. 

“Creo que las preocupaciones sobre Google convirtiéndose en un monopolio diabólico son demasiado prematuras”, opina para Teknautas William Poundstone, autor del libro ¿Eres lo suficientemente listo para trabajar en Google? “Es muy difícil predecir lo que va a ocurrir en unos meses en el mundo de la tecnología, mucho menos en años. También Microsoft iba a dominar el mundo informático en 2001 y recibió críticas antimonopolísticas. Pueden pasar muchas cosas antes de que Google sea demasiado poderoso”.

Una aspiradora de información personal

La empresa radicada en California es una auténtica aspiradora de información personal. Grupos de defensa de los derechos civiles piden al Congreso estadounidense que confeccionen listas de gente que no quiere que la empresa siga su rastro en internet, con vídeos como este en el que el Consejero Delegado Erich Schmidt regala helados a los niños a cambio de robarles su información.

Míticas son ya las frases de Schmidt respondiendo a las acusaciones: “Si usted tiene algo que no quiere que nadie más sepa, quizás no debería estar haciéndolo en primer lugar”; o “Los niños podrían cambiarse el nombre cuando crezcan si desean escapar de algo embarazoso y público de su vida en Internet.” 

Esto le está trayendo muchos problemas, sobre todo en Europa. Pero, de momento, el frente de las prácticas monopolísticas estaba despejado. Al menos hasta ahora.

Google, ¿una compañía demasiado poderosa?

“Hay mucha preocupación porque Google se vuelva demasiado poderoso”, asegura para Teknautas Fred Vogelstein, autor de Pelea de perros: Cómo Apple y Google se enfrentaron en una guerra y acabaron comenzando una revolución. “Parte de esa preocupación es legítima, la gran mayoría, por el momento, no”.

La mayor parte del ancho de banda que Google está comprando o instalando no es para los consumidores, sino para sí mismo, para transportar los datos desde las gigantes granjas de servidores por todo el mundo. Lo mismo estaría haciendo Facebook al intentar garantizarse una línea de fibra oscura para extender su red en Europa y conectar con el centro de datos que la empresa ha construido en el frío del Círculo Polar Ártico sueco con el fin de ahorrar energía de enfriamiento.

La mayor parte del ancho de banda que Google está comprando no es para los consumidores, sino para sí mismo, para transportar los datos desde las gigantes granjas de servidores por todo el mundoPero de ahí a que pueda desplazar los oligopolios de las empresas europeas o asiáticas o de Verizon y AT&T en Estados unidos, opina este experto, hay un trecho. “Obviamente podrá desplazar a las telefónicas más pequeñas”. 

En este escenario, Google (al igual que Facebook, Microsoft y Amazon) estaría de hecho tratando de “acabar con el control” que ejercen las empresas de telecomunicaciones sobre el ancho de banda, asegura Poundstone. De momento eso supone una noticia más positiva que negativa para el consumidor. Los precios en Kansas, por ejemplo, son menores que los de la competencia. 

“Google es bueno en muchas cosas, pero no lo es vendiendo productos”, asegura Vogelstein. “Ha intentado durante años desarrollar otro negocio más allá del de los anuncios, sin éxito. Regalar las cosas genera una inercia difícil de romper”.

La tecnológica extiende sus tentáculos en países asiáticos

En 2008 la empresa sorprendió al mercado al anunciar que se unía al proyecto de 300 millones de dólares para construir un cable desde California a Japón, cuyas condiciones incluso tuvo que negociar con el Departamento de Seguridad Nacional. Se trataba de un tipo de negocio y de acuerdo normalmente asociado con empresas como AT&T y Verizon. Desde entonces ha extendido sus tentáculos submarinos en seis países asiáticos. Ha alcanzado acuerdos para controlar las fibras ópticas que conectan sus centros de datos con los nodos de internet más importantes de Estados Unidos, según el WSJ

“Continuamos investigando en infraestructuras que permitan ofrecer servicios mejores y más rápidos a todos los usuarios” es toda la respuesta que ha obtenido Teknautas de la empresa.

A finales del siglo XIX, Standard Oil había impuesto un monopolio casi total del petróleo y de uno de sus derivados claves, el queroseno que se utilizaba para alumbrar las ciudades. Para ello, John D. Rockefeller tuvo que controlar el transporte por ferrocarril de su producto. Lanzó una guerra total contra la Pennsylvania Railroad que produjo una subida radical de precio del queroseno e incontables daños colaterales en la población estadounidense.

En 1879, la Standard Oil resultó imputada por monopolio. Se había convertido en “el monopolio más cruel, impúdico, desalmado y avaro que nunca haya supcionado ningún país”, escribía por entonces el diario The New York World. Casi 140 años después el producto de la época ya no es el queroseno, sino la información que viaja por internet. Si en algún momento Google domina el software y el hardware, podría llegar a tratar de repetir el monopolio. 

Pero ese futuro está aún muy lejos, y mientras tanto pueden pasar muchas cosas. 

“¿Existe un plan para conseguir la dominación mundial, es decir, un monopolio que permita que Google imponga sus precios? La gente de Google goza de bastante autoestima y supongo que está en la naturaleza de toda empresa intentar alcanzar el 100% del negocio, pero raramente lo consiguen”, opina Poundstone, que asegura que la empresa no está, ni de lejos, cerca de ese punto de control del ancho de banda.

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