El usuario debe saber qué hacen con sus datos

¿Qué saben tus 'apps' de ti?

“Esta aplicación desea acceder a sus contactos ¿está de acuerdo?” En el 99% de los casos el usuario acepta sin pensarlo. ¿Qué consecuencias tiene?

Foto: ¿Qué saben tus 'apps' de ti?

“Esta aplicación desea acceder a sus contactos ¿está de acuerdo?” En el 99% de los casos el usuario acepta sin mayores consideraciones. Uno no puede vivir obsesionado con la idea de que está en permanente vigilancia, pero… ¿somos realmente conscientes de la información que sale de nuestros móviles de forma automática?

En ocasiones olvidamos que los smartphones son sofisticados dispositivos que combinan hábilmente elementos como el GPS, el procesador y un plan de datos de forma que sea una auténtica delicia para el usuario disfrutar del creciente abanico de servicios que ofrece: llegar a una ciudad que nunca hemos visitado y localizar a la primera el mejor restaurante de la zona, y no precisamente el más caro, no tiene precio ¿o sí? Es un hecho: de nuestro bolsillo sale información de forma totalmente automatizada y sin el control del usuario, y lo peor del asunto, de forma totalmente legal.

En el fragor del entusiasmo por probar esa 'app' de la que tan bien se habla uno pasa por todo y acepta con las prisas hasta que la aplicación acceda a la agenda de contactos, ¿un paso trivial? No tantoEs lo habitual: uno ficha una aplicación de moda, la instala, y en el proceso se topa con una pantalla en la que se da de bruces con una política de privacidad que hay que aceptar o la instalación termina ahí. En el fragor del entusiasmo por probar esa app de la que tan bien se habla uno pasa por todo y acepta con las prisas hasta que la aplicación acceda a la agenda de contactos, ¿un paso trivial? No tanto. En cuestión de segundos y tras franquear nuestra voluntad la aplicación vuelca nuestra agenda con todos los datos ahí almacenados a sus servidores. ¿Qué sucede en ese momento?

"Deben informar al usuario del destino de sus datos"

Álex Ríos, CEO de Mobivery, explica a Teknautas que los responsables de las apps “deben informar al usuario del destino de sus datos y el uso que van a hacer con ellos”, sin embargo, no parece que haya garantías de que esto se cumpla a rajatabla.

En este sentido, el directivo plantea los problemas derivados de la venta de estos datos a terceros. El acuerdo legal que aceptamos debería cubrir nuestros derechos, pero no hay una constancia fehaciente de que respeten el acuerdo: “Esto debería servir como garantía legal, pero no nos protege de quienes se aprovechan y ceden los datos a terceros”, explica Ríos, que alude a la solvencia de la firma. “Whatsapp no arriesgará su negocio por comerciar con los datos de sus usuarios”, concluye.

Así, no son poco frecuentes las experiencias desagradables y un servidor se dio de alta en un nuevo servicio que gestionaba en la nube la agenda de contactos, para descubrir que al cabo de una horas, el sistema escribía en nombre del cliente a todos los contactos invitándoles a darse de alta y mostrando toda la información almacenada.

"Cuando un servicio es gratuito, el producto eres tú"

Pero no todo es negativo en este flujo de información: las grandes bases de datos que recogen nuestros datos los utilizan fundamentalmente para mejorar los servicios, o lo que es lo mismo, para ofrecer una experiencia para el usuario mucho más satisfactoria. Ríos explica una causa legítima que justifica este volcado de datos personales: “Es normal que exista incertidumbre sobre quién tiene acceso a nuestra información personal, pero pocos entienden una cosa: cuando un servicio es gratuito, el producto eres tú.” Y está claro, nadie da duros a pesetas: si queremos un servicio gratuito de primera tiene que haber contrapartida.

Pero no todo es negativo en este flujo de información: las grandes bases de datos que recogen nuestros datos los utilizan fundamentalmente para mejorar los servicios, o lo que es lo mismo, para ofrecer una experiencia para el usuario mucho más satisfactoriaAlgunas apps exponen sin rubor su política, como es el caso del navegador Waze que fue recientemente adquirido por Google. Este navegador recopila información sobre la ubicación de los usuarios mientras conducen, la velocidad a la que lo hacen y en consecuencia ofrecen rutas alternativas en función de los datos.

Pero otros servicios son más sutiles a la hora de hacer caja con nuestros datos: Onavo es una firma que comprime los datos que salen de nuestros móviles de forma que ahorremos megas y tengamos margen para no agotar los precarios planes de datos del mercado. ¿La contrapartida? La firma ofrece preciados informes sobre los hábitos de uso del usuario: hora de encendido del móvil, aplicaciones ejecutadas, calidad de la señal en función del a ubicación… esta información vale oro para las grandes firmas y ahí está el negocio. Un gano gano para todos, pero hay que tener en cuenta que son nuestros datos, anónimos, pero nuestros datos a fin de cuentas. 

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