costumbres y vicios que resultan irritantes

Los diez tipos de usuarios que nos sacan de quicio en Twitter

A poco que lleves un tiempo en la red social y que disfrutes utilizándola, te habrás encontrado con alguno de estos ejemplos de usuarios irritantes

Foto: (Foto: Tornasol)
(Foto: Tornasol)

De “yo aquí vengo a divertirme y a pasar el rato” a “lo utilizo exclusivamente por motivos profesionales”. Hay tantos motivos para estar en Twitter como usuarios tiene la red social. En un entorno que es nuevo y libre, cada uno hace lo que quiere: conocer gente, comentar lo que ve por televisión, informarse, compartir contenidos, ejercitar el ingenio y la fina (y no tan fina) ironía, dialogar, discutir…

A tuitear se aprende tuiteando, podríamos decir, y la libertad y simplicidad es uno de los valores de esta red de microblogging. Sin embargo, a poco que llevas un tiempo metido en ella y que disfrutas con la caótica e incesante conversación, comienzas a distinguir actitudes o vicios que resultan irritantes. 

Aunque no hay nadie que pueda decirnos cómo utilizar Twitter, hacemos un repaso por esos ejemplares de la fauna tuitera que muchas veces nos ponen de los nervios. 

1. El tramposo. Decíamos que Twitter es libre y que no tiene reglas, pero esto no es así. Twitter tiene una sola regla absoluta: apáñatelas para expresarte en 140 caracteres. Eso hace que muchos escribamos y reescribamos para acomodar el mensaje al espacio. A veces, en casos dramáticos, acabamos recurriendo a las abreviaturas, que a nadie le gustan pero que sirven de ayuda. Por eso, utilizar una herramienta para escribir textos más largos y tuitear el enlace, como Twitlonger o Tumblr, es la madre de todas las trampas. Ingéniatelas para ceñirte al espacio que tienes (sí, Alejandro Sanz, te estamos mirando a ti), o si no, crea un blog. No se puede tener todo.

Detallista en este caso no tiene un significado positivo. Estamos hablando de esos usuarios que acostumbran a retransmitir cada detalle de su día a día como si Twitter fuese un diario personal2. El detallista. Detallista en este caso no tiene un significado positivo. Estamos hablando de esos usuarios que acostumbran a retransmitir cada detalle de su día a día como si Twitter fuese un diario personal. Si ese es el uso que quieres darle, está bien, pero piensa que tus visitas al médico, cada ingrediente de tus comidas o el horario del colegio de tus hijos no es algo que vaya a interesar demasiado a muchos de los que te leen. Puede que termines contando minuciosamente tus experiencias a la nada y solo el eco te responda.

3. El 'troll'. No iba a ser Twitter una excepción a la mayor epidemia de internet: el trolleo. En la red de microblogging los hay para todos los gustos: políticos, sexistas, futboleros, musicales, tecnológicos… Elige un tema, el que quieras, y podrás encontrar a alguien que reviente la conversación a base de insultos. Si quieres acortar la búsqueda, puedes empezar por comentar un Madrid-Barça.

4. El indignado 24/7. La situación general pinta muy mal, eso es cierto. Pero añadir un “es una vergüenza”, “asco de país” o “así nos va” en todos y cada uno de tus mensajes hará que tus seguidores piensen que eres un exagerado y terminarán por dejar de prestar atención a lo que te enfada, cuando tu intención es justo la contraria. Además, Twitter no parece la forma más productiva de canalizar la indignación, o no quedaría un solo político en su cargo a estas alturas.

Twitter es el lugar perfecto para desahogarse, pero si comienzas a causar depresiones en masa entre tus seguidores, puede que tú también termines hablando solo5. El quejica. Parecido al anterior, pero con menos ira y más autocompasión. Todo es terrible y no le pasan más que cosas malas, así que no hay sitio para el optimismo, el humor o la autocrítica. Twitter es el lugar perfecto para desahogarse, pero si comienzas a causar depresiones en masa entre tus seguidores, puede que tú también termines hablando solo. Además, las probabilidades de que tu vida no sea tan terrible como dices son muchas, ¡deja de quejarte!

6. El censor. Algunos usuarios se dejan caer por la red para decidir sobre qué cosas se puede tuitear y bromear y sobre cuáles no, aunque los límites del humor son algo personal y mientras no se cometa un delito, cada uno debería ser libre para comentar lo que quiera.  Además, no leer los chistes inapropiados de alguien es tan fácil como dejar de seguirle, y lo mejor: es gratis. Si alguien no te gusta, no le leas, pero no le digas sobre qué puede hablar y sobre qué no.

7. El vendedor. Este especímen se describe en tres palabras: promoción, promoción, promoción. Tiene algo que vender (un libro, un artículo, una participación en un concurso, lo que sea) y Twitter le parece el lugar perfecto. Y de hecho es así, pero no hastíes a tus seguidores recordándolo cada 10 minutos porque acabarás causando el mismo efecto que las pausas publicitarias en televisión: desbandada.

Deja que otros le hagan promoción y se limita a 'retuitear' las menciones. ¿Cuáles? Absolutamente todas, desde las críticas más furibundas hasta los halagos más pegajosos8. El egocéntrico. Se parece mucho al anterior, la cosa también va de promocionarse (normalmente a uno mismo), pero éste es una evolución del anterior: deja que otros lo hagan por él y se limita a retuitear las menciones. ¿Cuáles? Absolutamente todas, desde las críticas más furibundas hasta los halagos más pegajosos. Es especialmente frecuente entre gente con muchos seguidores, que por tanto tiene muchas menciones, lo que puede convertirse en una cadena de retuits sin mucho interés para los demás.

9. El pesado. Participa en Twitter, para eso está. Pero controla el tuiteo compulsivo que puede arrasar el timeline de tus seguidores como un tsunami. No hay un ritmo óptimo, y no tiene que ser siempre el mismo. Simplemente no inundes la red tú solo, y lee en la misma proporción que escribes. Una mención especial a los autores de mongoreplies, respuestas compulsivas a otros usuarios sin añadir nada interesante.  

10. El chantajista. “Si me sigues, te sigo” es una de las actitudes más eficaces a la hora de matar la diversión en Twitter. Buscar la reciprocidad o el followback es crearte un feed sesgado y lo peor, puede que no te interese ni a ti mismo. Y eso sí que es absurdo, por no hablar de tuiteros a los que esta estrategia se les va de las manos y terminan siguiendo miles cuentas, lo que significa en realidad que no prestan atención a ninguna. 

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