VARADA EN LA BAHÍA DE SAN FRANCISCO

"Pero... ¿qué hay en ese barco?" Una barcaza de Google intriga al mundo

La principal teoría apunta que se trata de un centro comercial flotante creado especialmente para el lanzamiento mundial de las Google Glass

Una estructura de cuatro alturas fondeada en la bahía de San Francisco es posible que pase desapercibida un día, dado el trajín de barcos en la zona. Semejante mole flotando suavemente al este de Alcatraz y el Golden Gate despertó pronto la curiosidad de los presentes: ¿qué era aquello? El aspecto un tanto fantasmagórico de la barcaza y su inmovilidad le daban más morbo al asunto. Los medios locales no tardaron en prender la mecha y los primeros transeúntes se acercaron a echar un ojo. Y ahí estaba, semejante tonelaje se mecía ligero sobre las aguas de la bahía sin que nadie lo reclamase.

Para terminar de de intrigar a los presentes, la policía dispuso de una barrera de seguridad para que nadie se acercase. Un expediente X en toda regla. Pero el asunto que hasta entonces entretenía a los paseantes de la zona, se convirtió en un asunto de interés mundial cuando un empleado anónimo del puerto confesó que la barcaza era propiedad de Google y que se trataba de “algo secreto”.

¿Google? ¿Un barco? Tratándose de la misma firma que fomenta que sus empleados jueguen a baloncesto en horas de trabajo y dediquen el 20% de su tiempo a su libre creatividad, cualquier cosa era posible¿Google? ¿Un barco? Aquello no parecía tener ni pies ni cabeza, pero tratándose de la misma firma que fomenta que sus empleados jueguen a baloncesto en horas de trabajo, lleven sus mascotas a la oficina y dediquen el 20% de su tiempo a su libre creatividad, cualquier cosa era posible.

La teoría del centro de datos

De asunto local a palabras mayores. CNET, The New York Times… las principales cabeceras del mundo de la tecnología llevan en portada la misteriosa nave, pero así como especular sobre qué móvil lanzará Samsung o cómo será el próximo iPad parece sencillo, aventurarse a vaticinar qué ocultan las paredes de una embarcación fantasma de Google supera los desafíos del columnista más arriesgado.

Aunque en cuestión de horas e intenso trabajo de investigación a pie de puerto, se fueron filtrando los primeros vaticinios. Fue precisamente CNET quien aventuró que aquello era un centro de datos flotante descomunal. ¿Para qué?

Un experto corrió a dar las pertinentes explicaciones: un centro de datos flotante tenía asegurado la refrigeración constante y gratuita (uno de los grandes quebraderos de cabeza de estas estructuras), pero sobre todo, una fuente inagotable de energía gratuita, como es el mar. Si la idea suena descabellada, no lo es tanto: Google patentó en su día un centro de estas características y esto no sería más que la materialización de un proyecto secreto en el que habría trabajado durante años.

¿Un centro comercial?

Y con esta teoría fueron los medios directamente a Googleplex micrófono en mano. Sucedió lo peor que podía pasar: “no comment”. Alguien en la sede de Mountain View había dado la orden de no hacer ni un tipo de comentario con respecto a la barcaza, con lo que sucedieron dos cosas de golpe: se confirmaba de alguna manera que la embarcación era suya, y su contenido top-secret.

La barcaza sería un centro comercial flotante fletado para el lanzamiento de las famosas Google GlassAsí las cosas, el torrente de especulaciones continuó (y todo esto en cuestión de apenas unas horas) hasta que fue la cadena CBS la que lanzó al aire una apuesta que cobraría mucho sentido, y desde luego rompería todos los esquemas en un lanzamiento comercial: la barcaza sería un centro comercial flotante fletado para el lanzamiento de las famosas Google Glass.

Según este medio, el gigante se habría dejado una millonada en esta desmedida acción de marketing pero ahora se estaría enfrentando a unas evidentes trabas legales con las autoridades portuarias que habrían dejado la nave, nunca mejor dicho, en dique seco. Uno no puede llegar ahí y plantar un centro comercial flotante en mitad de la bahía como si nada.

Y ante este panorama los medios locales han comenzado a perseguir a los pocos trabajadores que acceden al recinto, y han logrado unas mágica palabras de uno de ellos: “No podemos decir lo que es, pero es algo especial, y pronto lo veréis”

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