LA CRISIS FINANCIERA DEL CSIC

"Si las empresas no apoyan la ciencia, el déficit debe cubrirse con dinero público"

La bioquímica Margarita Salas es una de las voces autorizadas para hablar de la crisis del CSIC. Según la científica, es hora de que se cumplan las promesas

Foto: Margarita Salas es profesora 'ad honorem' en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, un centro de investigación mixto del CSIC.
Margarita Salas es profesora 'ad honorem' en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, un centro de investigación mixto del CSIC.
La discípula de Severo Ochoa es una de las científicas estrella del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Por eso, se ha convertido en una de las voces más autorizadas para hablar, con independencia, sobre la situación de un organismo público que atraviesa una crisis financiera sin precedentes. En las últimas semanas, también ha asumido el papel de portavoz oficiosa del gremio de los investigadores españoles. No están acostumbrados, pero para ellos ha llegado el momento de salir de los laboratorios para defender en la plaza pública la ciencia nacional. Y para convencer a la sociedad española de la rentabilidad a largo plazo de su trabajo, un debate que divide, en el caso del CSIC, a la opinión publica en dos bandos. El de aquéllos que apoyan incondicionalmente su rescate y el de los que censuran la intervención según el argumento de que la institución se ha convertido en un pozo sin fondo que no da resultados. Seguramente in media virtus.
 
Los presupuestos del CSIC han ido disminuyendo y el dinero ha servido para sufragar gastos. Se ha gastado más de lo que se ha ingresado. En ese sentido, los ingresos han caído un 30%El próximo día 18 se celebrará una nueva asamblea general donde los investigadores del CSIC trazarán la hoja de ruta de sus protestas. En la última, plantearon la posibilidad de pedir asilo político en embajadas extranjeras como medida de presión. Votaron un encierro, que comenzará finalmente la noche del día 27. Propusieron recabar apoyos entre la comunidad científica internacional, por ejemplo pidiendo a los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de este año un gesto público de solidaridad en la ceremonia de entrega de finales de octubre. Algunos investigadores hablaron también de dimisiones en bloque, de la necesidad de una reestructuración radical en el CSIC, argumentando que la gestión de muchos centros asociados no ha sido eficiente, convirtiendo la institución en una incontrolable hidra. Incluso, una investigadora habló de renunciar a parte del sueldo de los científicos mejor pagados para dar cabida a los jóvenes. "Yo estoy dispuesta, pero veamos cuántos se apuntan".
 
Margarita Salas (Asturias, 1938) no cree que la solución al problema llegue por la vía internacionalista, y sobre la rentabilidad de la ciencia básica se pone a sí misma como ejemplo: su descubrimiento de la DNA polimerasa del fago Φ29 sigue siendo la patente más rentable de la historia de España, aunque ya ha caducado y, quizás, su validez como argumento de autoridad lo haya hecho también. Queda lejos, y el auditorio del circo español quiere ver sobre la arena resultados o sacrificios. En lo que sí cree la bioquímica es en las promesas. Las de Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, que le ha garantizado personalmente que el dinero llegará. 
 
¿Cuál es exactamente la situación actual del CSIC?
 
Los científicos foráneos pueden decir lo que sea, pero los que tenemos que presionar estamos en España. Debemos concienciar a la sociedadEl CSIC necesitaba 100 millones para terminar el año, y ya recibió 25 antes del verano. El organismo tiene la promesa de Carmen Vela de recibir otros 50 millones, y se espera que en octubre lleguen 25 más: ese es el compromiso. En la inauguración del congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM) afirmó que si el CSIC necesitase más dinero, también llegaría. De momento, en nuestro centro, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, nos han asegurado que los contratos que están en marcha se pagarán. Las promesas están ahí. Estamos un poco a la espera.
 
¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Se ha gestionado mal el dinero?
 
Los presupuestos han ido disminuyendo y el dinero ha servido para sufragar gastos. Se ha gastado más de lo que se ha ingresado. En ese sentido, los ingresos han caído un 30%. Claro, se van acumulando los problemas. Por eso el presidente salió diciendo que si no llegaba el dinero sería un cataclismo y el CSIC tendría que cerrar. Pero nunca dejarían caer al Consejo. Ahora, la cuestión es que siga viviendo razonablemente y sin esta angustia.
 
¿La ciencia básica es una apuesta a ciegas?
 
Es un claro ejemplo de que la investigación básica puede dar resultados. En España se hace una ciencia básica de buena calidad, y deben surgir aplicaciones. Y esto surge arbitrariamenteLa ciencia básica es necesaria porque, de lo contrario, no pueden surgir aplicaciones. En mi caso, yo trabajo con un virus bacteriano, y en sí es ciencia básica, pero como resultado de esta investigación descubrimos una síntesis que tiene unas propiedades fantásticas. Se patentó y adquirió la licencia de explotación una compañía americana, que comercializó un kit de ADN cuyas regalías para el CSIC durante la vida de la patente han supuesto el 50% de los ingresos por regalías del Consejo. Es un claro ejemplo de que la investigación básica puede dar resultados. En España se hace una ciencia básica de buena calidad, y deben surgir aplicaciones. Y esto surge arbitrariamente. Cuando yo empecé a trabajar con el virus no tenía ni idea, pero salió porque estaba trabajando en ello.
 
¿Cuáles son los proyectos más relevantes que corren peligro?
 
El CSIC es muy grande, hay numerosos proyectos. El problema es que si se quedan sin dinero habrá centros que corran peligro. Cosa que está sucediendo, en parte, porque el Plan Nacional de Investigación Científica, Técnica y de Innovación es escaso. La secretaria de Estado también nos comentó que el presupuesto para la ciencia mejoraría, tanto para el Consejo como para el nuevo plan nacional.
 
¿Por qué otros centros internacionales, homólogos del CSIC, no tienen estos problemas? ¿Están mejor gestionados?
 
En España, estamos en el 1,3% del PIB. En Europa, la media de los 27 es de un 2%. Estamos muy a la cola: hay países que están empleando el 3%. Cuanto más porcentaje, más trabajo de calidad. En Francia, está el CNRS, es el equivalente al CSIC. En Reino Unido, el Medical Research Council; o los organismos nacionales de salud pública en Estados Unidos. Existen centros similares. El problema aquí es el porcentaje que se obtiene del PIB para investigación. En España, estamos en el 1,3% del PIB. En Europa, la media de los 27 es de un 2%. Estamos muy a la cola: hay países que están empleando el 3%. Cuanto más porcentaje, más trabajo de calidad. Hay que emplear más dinero en investigación. Ahora mismo, el ejemplo más claro es Estados Unidos, es la primera potencia mundial, pero China está atacando fuerte.
 
¿El éxito de Estados Unidos debe entenderse por la implicación de capital privado en la ciencia?
 
En España hay un déficit en la financiación privada. En países avanzados asciende hasta dos tercios del total de la financiación. Aquí no llegamos al 50%. El objetivo sería que la financiación privada subiese, pero no le puedes poner una pistola en el cuello a las empresas. Siempre digo que si la empresa privada no apoya la ciencia, debe ser la financiación pública quien cubra ese déficit.
 
¿Cuál es el estado de ánimo de los investigadores?
 
Muy desalentador. Hay gente con contratos que se terminan a fin de año. La gente joven está en una situación muy inestable. A muchos les ha fallado la financiación, no les han concedido los proyectos o no han llegado las convocatorias. La situación es de un gran desánimo.
 
¿Sirve de algo la presión desde la comunidad científica internacional?
 
Ha habido alguna carta a revistas internacionales, pero esto no nos va a resolver el problema. La presión está en casa. En el caso de los Premios Príncipe de Asturias, ahora van todos a extranjeros. Los científicos foráneos pueden decir lo que sea, pero los que tenemos que presionar estamos en España. Debemos concienciar a la sociedad. Este trabajo de divulgación también es importante.
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