A 25 KILÓMETROS DE SILICON VALLEY

Un barco en aguas internacionales para emprendedores sin papeles

Ante las trabas de EEUU para tramitar visados profesionales -65.000 al año-, Blueseed busca captar a emprendedores e investigadores de todo el mundo

Foto: Está previsto que el proyecto Blueseed se haga realidad en 2014, tras captar el capital necesario
Está previsto que el proyecto Blueseed se haga realidad en 2014, tras captar el capital necesario

Sobre el papel, para el emprendimiento no existen fronteras, y estamos acostumbrados a escuchar, como un consejo extendido hasta la saciedad en nuestros días, que la meta de cualquier emprendedor tecnológico con aspiraciones globales es Silicon Valley. Sin embargo, el sueño americano está sujeto a exhaustivas reglas migratorias que muy poco tienen que ver con lo onírico. La tramitación de permisos de trabajo para que técnicos e investigadores extranjeros puedan ejercer su profesión en territorio estadounidense, en el seno de empresas locales, forma parte de ese problema: su ejecución se hace con cuentagotas, y es demasiado lenta.

El proyecto Blueseed, no exento de polémica por su órdago a las leyes de inmigración, plantea una solución a estas trabas burocráticas. A grandes rasgos, la esencia de su idea es fletar un barco en aguas internacionales, apenas a una treintena de kilómetros de la bahía de San Francisco, para burlar las leyes y acoger a emprendedores de distintas nacionalidades.

El objetivo de estas restricciones no es otro que preservar el empleo patrio: si existen estadounidenses suficientes para ocupar determinadas vacantes, ¿para qué traerlos de fuera?Basados en el concepto fundado por The Seasteading Tenading, un think tank cuya vocación es promover la construcción de ciudades flotantes donde están involucrados varios peces gordos -Patri Friedman, el exingeniero de Google nieto de Milton Friedman; o Peter Thiel, fundador de PayPal-, la puesta en marcha del primer barco Blueseed, sin embargo, se está retrasando. Inicialmente, sus promotores fijaron 2013 como posible fecha de lanzamiento, pero a juzgar por el anuncio de su página web, que ya habla de mediados de 2014, la finaciación de los inversores externos necesarios para que el proyecto cristalice ha debido de fluir por debajo de las expectativas de Max Marty, uno de los ideólogos de Blueseed.

Férreas leyes de inmigración

Este inmigrante cubano de primera generación se dio cuenta del problema cuando, después de cursar sus estudios universitarios, observó cómo sus compañeros extranjeros debían abandonar, en muchos casos, el país de las oportunidades, provocando una continua fuga de talento. En ese sentido, Blue Seed ha sido concebido con una doble finalidad.

Por una parte, pretende convertirse en una lanzadera empresarial, sirviendo de base a creadores extranjeros para que funden sus propias startups, de tal modo que también puedan organizar reuniones en suelo continental con un simple visado de visitante: en ferry, sólo tardarían media hora en llegar a Silicon Valley. Por otra, también está pensado para que otras empresas tecnológicas ya existentes puedan contratar a técnicos e investigadores extranjeros cuyo talento, de otro modo, no podría aprovecharse.

Hoy por hoy, la tramitación de visados de tipo H1-B, para profesionales altamente cualificados, está limitado en la legislación estadounidense a una cuota de 65.000 permisos por cada año fiscal, con un cupo de 20.000 visas adiccionales para aquellas personas que, habiendo cursado sus estudios superiores en alguna institución norteamericana, estén en disposición de ser contratados por una compañía local. Además, existen cupos especiales reservados para determinados países. El objetivo de estas restricciones no es otro que preservar el empleo patrio: si existen estadounidenses suficientes para ocupar determinadas vacantes, ¿para qué traerlos de fuera?

La vida en alta mar

De momento, según la información ofrecida por Blueseed, manejan ya una lista de 1.000 trabajadores de 65 nacionalidades diferentes y alrededor de 360 compañías. El coste mensual para mantener a cada uno de estos empleados sin papeles a bordo se estima en 2.000 dólares por persona, una cifra que, a priori, teniendo en cuenta la tendencia actual de las empresas hacia la reducción de gastos, parece demasiado alta.

La tramitación de visados de tipo H1-B, para profesionales altamente cualificados, está limitado en la legislación estadounidense a una cuota de 65.000 permisos por cada año fiscalPensado a lo grande, el barco está diseñado para albergar impresionantes espacios para la organización de networkings y el fomento de la creatividad. También contará con helipuertos y pistas para la práctica de distintos deportes; caras infraestructuras que, sumadas a la complejidad general del proyecto, requieren una inversión cuyo máximo son los 30 millones de dólares.

Mientras este mes de agosto Obama instaba a los republicanos para que aprueben después del verano la reforma migratoria ratificada ya en el senado, y que abriría una vía para la legalización de millones de indocumentados, Blueseed trata de captar las inversiones necesarias para salir a flote. Parece que el apoyo financiero del cofundador de PayPal, aunque ha servido para darle al proyecto gran visibilidad en prensa, no es todavía suficiente.

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