WASPMOTE REVOLUCIONA LAS MEDICIONES AMBIENTALES

El 'hardware' español que vigila la central nuclear de Fukushima

El acceso libre a la información pública por parte de los ciudadanos es una de las asignaturas pendientes de la nueva era. No sólo en el

Foto: El 'hardware' español que vigila la central nuclear de Fukushima
El 'hardware' español que vigila la central nuclear de Fukushima
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    El acceso libre a la información pública por parte de los ciudadanos es una de las asignaturas pendientes de la nueva era. No sólo en el ámbito de las bases de datos de los Estados -un campo sobre el que Obama realizó una declaración de intenciones sin precedentes a favor del open data la pasada semana-, sino también en cuanto se refiere a la información ambiental de los lugares donde vivimos, con parámetros tan significativos para la vida humana como los niveles de contaminación de nuestro entorno.

    La posibilidad de que las personas puedan consultar de forma transparente este tipo de datos es el leitmotiv de la empresa zaragozana Libelium, que desarrollando sus propios sensores de análisis ambiental, de nombre Waspmote, ha logrado posicionarse en de 75 países, convirtiéndose en una compañía líder del sector, sobre todo por el valor añadido de su tecnología; esto es, la capacidad de sus sensores de enviar los datos a internet a través de distintos protocolos de comunicación (WSN, WiFi, GPRS, Bluetooth, GPS y Ethernet), permitiendo la creación de comunidades abiertas de información pública.

    Fue, precisamente, la combinación de ambos factores, el ético y el tecnológico, quien llevó a la compañía a desembarcar en Japón tras la tragedia nuclear de Fukushima, dando origen a uno de los proyectos de información ambiental en comunidad más relevantes de la historia.

    "Leímos una noticia que hablaba de que en California, alguien había detectado radiación procedente de Fukushima. Vivimos en una sociedad que juega muchas veces a las conspiraciones, en un mundo tan consciente de lo manipulados que estamos, que a veces crea ansiedad. Entonces pensamos: 'si esto está ocurriendo en California, imagínate cómo será en Fukushima. Por eso decidimos proporcionar una herramienta de medición independiente y autónoma de los niveles de radiación, para darles paz de mente", explica a Teknautas Alicia Asín, CEO de Libelium.
    Un proyecto abierto
    Concibieron el proyecto como una iniciativa crowdsourcing, y desde el primer momento el soporte de los internautas de todo el mundo superó todas las expectativas iniciales. "Recibimos mucho soporte, recomendaciones para el diseño, nos dieron consejos, incluso hubo una empresa que donó ciertas piezas", apunta Alicia Asín. En apenas tres semanas ya había construido los primeros prototipos, y después de un mes ya habían enviado la primera remesa de sensores a Japón.

    "Lo que ocurrió fue mucho más allá. Al final, recibimos peticiones de más de 1.000 sensores en las primeras semanas, y hubo gente que comenzó a compartir los datos en la red, creando una especie de Google Maps en tiempo real de la radiación mantenido por los propios ciudadanos, donde iban apareciendo los valores de las distintas mediciones. Además, como nuestros sensores tienen baterías y se conectan a internet, puedes dejarlos donde quieras, y no es necesario volver a exponerse al riesgo", agrega la CEO de Libelium.
     
    "No me esperaba una reacción así. No hicimos ninguna convocatoria, ni usamos la plataforma de ninguna organización. Fue espontáneo. El objetivo era dar tranquilidad, y el hecho de que mucha gente se volcase con el proyecto decidiendo que si lo hacían individualmente podría ser bueno para el resto de la sociedad, me hace ser optimista respecto a las smart cities", continúa Asins.

    A día de hoy, muchos ciudadanos mantienen activos los sensores. Y en ningún momento Libelium lo hizo para aprovecharse económicamente de la tragedia: enviaron los dispositivos a precio de coste. Su modelo de negocio es distinto: no venden su tecnología al cliente final, sino que comercializan su tecnología a integradores de sistemas como IBM o Boeing.
    Hacia las ciudades inteligentes
    Existen otras empresas en el mundo focalizadas en la creación de hardware similar, pero ninguna cuenta con un espectro tan amplio de aplicaciones. "No hay otra propuesta de valor que junte 60 sensores diferentes, con la posibilidad de usar siete protocolos de comunicación distintos a la hora de compartir la información en la nube", señala Asins.

    Además, el tipo de software que utiliza Libelium para implementar las nuevas aplicaciones de su tecnología es libre, y ya cuenta con una comunidad de más de 2.000 desarrolladores que contribuyen al perfeccionamiento de sus sistemas.

    Entre los usos que Libelium ya ha puesto en práctica en Europa, Estados Unidos y Asia se encuentra la detección de incendios forestales, la búsqueda de aparcamientos libres en las grandes ciudades, la monitorización de la calidad de las aguas, el análisis de la fertilidad de la tierra para certificar el mejor momento para cultivos concretos, entre otras muchas aplicaciones que pueden consultarse en sus casos de estudio.

    Más allá de ser un proyecto eminentemente tecnológico, la actividad de la empresa zaragozana persigue un objetivo de calado social, con la esperanza de cambiar la mentalidad de la sociedad y sus instituciones.
     
    "Los gobiernos publican muchas mediciones, con todo tipo de parámetros, como la contaminación atmosférica. Si a nosotros nos surgió la motivación de hacer esto no fue porque no se publicasen los datos, sino porque la gente no se fía. Y no decimos que no sea fiable, pero sí vemos una necesidad, y es que la gente quiere una oportunidad para contrastar la información", argumenta la CEO.

    "Descubrir qué problemas tienen nuestras ciudades, explicar qué se esta haciendo para solucionarlos... Al final, ofreciendo esta información puedes involucrar a los ciudadanos. La posibilidad de acceder a estos datos se traduce en transparencia, y ése es el reto de las ciudades inteligentes, ofrecer información para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos", remata Alicia Asins.
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