Los cien gatos de IKEA

Gatos, YouTube, IKEA... reconozca que le pica la curiosidad. ¿Quién ha ideado un cóctel con semejantes ingredientes? ¿Y cuál es el objetivo? Los anuncios convencionales tienen

Gatos, YouTube, IKEA... reconozca que le pica la curiosidad. ¿Quién ha ideado un cóctel con semejantes ingredientes? ¿Y cuál es el objetivo? Los anuncios convencionales tienen un recorrido muy limitado y la invasión de este tipo de publicidad en los medios hace que las grandes marcas apuesten por ‘transgredir’ las normas de comunicación y seducir a los consumidores con nuevos alicientes. No tienen que ser grandes producciones ni presupuestos desbaratados. De hecho, las ideas que mejor están funcionando son las más sencillas, aquéllas que se llevan a cabo con una cámara en mano y mucho ingenio. ¿Recuerdan al genial hombre de Old-Spice? Pues IKEA recoge esa idea, pero sustituye al protagonista por gatos, cien en concreto, que han sido ‘soltados’ de una de las tiendas de compañía “para ver qué hacían”. Todo registrado y subido convenientemente a YouTube, claro está.

Todo comenzó hace unas semanas, cuando los responsables de la tienda de Wembley de IKEA, tuvieron la peregrina idea de soltar un centenar de felinos en su negocio, “para ver qué pasa”. Inocente el planteamiento, pero con mimbres para convertirse en todo un ‘pelotazo’ en la redes sociales. Y es que los ingredientes de la comunicación ‘social’ son escasos, pero tremendamente potentes: ideas originales, difusión inicial por YouTube y el resto ya lo conoce: a la cabeceras de los principales medios. Curiosamente y en este caso, no fue la dirección de marketing de la empresa sueca la que dictó la estrategia, sino que fue la iniciativa de uno de sus centros la que se abrió paso y obtuvo el visto bueno de los creadores de “La república independiente de tu casa”.

Se hizo de noche, y cuando todos los clientes habían abandonado el local, comenzó la suelta de gatos. No se dejó un solo detalle al azar. El inmenso almacén se acotó por zonas y se colocó un número indeterminado de cámaras que registraran todos y cada uno de los recovecos del local. No se escatimó en medios, y las cámaras contaban con infrarrojos para las zonas con poca luz y slow-motion para poder inmortalizar la flexibilidad de los felinos. No crean que los gatos fueron escogidos al tuntún: todos ellos tenían nombre y apellido, y llegaron al improvisado estudio de grabación en brazos de sus orgullosos propietarios. De hecho, los dueños formaban parte del complejo plan, y se convertían en unos inesperados protagonistas del vídeo: “Este es Buzz, y será el que investigue las zonas altas del edificio”, declaraba ufano uno de los propietarios de los gatos.



Una idea sencilla, pero una puesta en marcha con el marchamo de los grandes. El vídeo comienza con un repaso a las instalaciones del centro IKEA de Wembley. El logotipo de la marca se ve en innumerables ocasiones y la inocente música invita a la relajación y el disfrute. Los divertidos gatos harán el resto. Inquietos, ágiles y terriblemente curiosos, las mascotas se pasean por sofás, mesillas, cocinas y todo tipo de muebles en exposición. Una maniobra maestra, puesto que nuestras retinas siguen divertidas las cabriolas de los felinos mientras nuestro subconsciente registra la variada gama de muebles de la marca.

El cierre del spot no es casual: los gatos acaban cansados de sus correrías, y finalmente van cayendo dormidos en los lugares que tras muchos paseos, han escogido. En ese momento el ‘zarpazo’ del marketing de IKEA se deja sentir con fuerza en los sentimientos del espectador: en las pantallas se puede leer “El hogar te hace sentir así”, mientras los gatos van cayendo en un plácido letargo que contagia al cliente. Un hit en toda regla que, en el momento en que escribimos estas líneas, roza ya el millón y medio de visitas.  

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